UNA ESPAÑA DISCOTINUA SUCUMBIÓ EN SU DEBUT

UNA ESPAÑA DISCOTINUA SUCUMBIÓ EN SU DEBUT

Antonio Rodríguez

España 70-80 Serbia

Pau Gasol se encaminaba por tercera vez consecutiva a la línea de tiros libres. Había anotado 3 de 4 en los recientes efectuados y con este nuevo viaje, tenía la posibilidad de rebajar la diferencia a un solo punto, en puertas de entrar en los 2 últimos minutos de choque. Efectivamente, el gigante de Sant Boi los convirtió y nos situó en puertas de la esperanza y de la remontada (70-71). El accidentado trayecto del debut ante los serbios parecía tener solución, sobre todo después de contemplar minutos antes un 52-62 que parecía llevarnos al luto de la derrota. Segundos después, Teodosic castiga con un bloqueo a Mirotic y cuando a duras penas sale de él, se encuentra con otro, infranqueable, de Kuzmic, para que el inspirado Nemanja Bjeliça se levante desde siete metros y medio, y ante la mirada impotente de los españoles, anotase el triple que significó el clavo definitivo. 70-74 a 01:20 para el final. Las esperanzas se esfumaron en forma de portazo, un golpe seco retumbó cuando ese balón tocó las redes.

Y volvimos a perder un debut frente a los serbios. Son los vigentes subcampeones del mundo, entraba dentro de lo factible, pero no por ello duele menos. Hubo momentos en los que pensamos que “a estos, nos los merendamos”. Sin embargo, su constancia y sus ráfagas de brisa a modo de cambios tácticos, les dieron la victoria (70-80) y un basket-average holgado, para afrontar con mucha confianza las siguientes jornadas.

Sergio Rodríguez, Sergio Llull, Rudy Fernández, Nikola Mirotic y Pau Gasol fueron los encargados en representar a España en el salto inicial. Markovic, Teodosic, Kalinic, Bjeliça y Kuzmic por los serbios. Y los nuestros, buscando sensaciones iniciales más que rigor en sistemas tácticos, cuando tenían oportunidad lanzaban a canasta, como probando a desenfundar con rapidez y gesto fácil las armas de las cartucheras nuevas que esta nueva película berlinesa les había proporcionado. Y así Pau Gasol se jugaba un tiro en poste bajo en uno contra uno, como Sergio Rodríguez hacía lo propio con un triple en contragolpe, porque sus posiciones eran óptimas para anotar. Los desaciertos iniciales (los 6 primeros tiros) transforman en incomodidad la búsqueda de ese feeling, hasta que Rudy Fernández convirtió una entrada a canasta más tiro adicional, que inauguraba el marcador español tras haber transcurrido 05:02 y un 7-0 en contra. A partir de ahí, llegó la normalidad hasta situarnos 9-7 por delante.

Pepu Hernández pegó un respingo en sus comentarios televisivos, a nada que vio la primera canasta de Felipe Reyes (primer recambio) en suspensión tras la asistencia de Pau Gasol en poste bajo. Del juego entre pívots españoles va a depender gran parte del acierto anotador español y esa primera canasta había que celebrarla (la pena es que pocas más se celebraron). Con una cabalgada de Rudy Fernández de lado a lado del campo y una nueva canasta de Felipe Reyes, España se impregna de brillantina mientras que Aleksandar Djordjevic, desde su banquillo, viendo cómo los árbitros castigaban a su escolta Bogdanovic con unos pasos (que no fueron) y una falta en defensa posterior (que sí fue), en cruenta conversación con uno de los colegiados, forzó y forzó hasta que le señalizaron la técnica. Ese marco estaba previsto como un posible giro de guión y él lo usó. Porque el seleccionador serbio parecía tener en su agenda una historia, que a pesar de no funcionar por momentos, insistió en ella hasta que dieran sus frutos.  

Lo que escocía antes, ahora sana y da salud

Tras la finalización del primer cuarto con España en todo lo alto y un juego de lo más convincente (parcial de 21-4 en los últimos 5 minutos), con un 21-11 muy optimista, Aleksandar Djordjevic dio paso a Zoran Erceg en cancha, para simultanearlo con el otro ala-pívot, Nemanja Bjeliça. Y Felipe Reyes les mató. El MVP de la Liga Endesa, sea en poste bajo o cortando hacia canasta, aniquilando todo lo que se encontraba por su paso en unos fantásticos minutos, arrasó con ellos anotando una y otra vez. A su agresividad no llegaba ninguno de los rivales, mientras estaba acompañado por el joven Willy Hernangómez, que tampoco desentonaba. Fue tal el protagonismo y el desgaste que tuvo, que tras sumar una canasta, alza los brazos y cruza los antebrazos, en gestos de pedir el cambio. Pero el juego no se detenía y tras continuar otro bloqueo, anota otra canasta y vuelve a hacer el gesto del “¡que no puedo más!”, negándole el hecho pues el juego no se detenía. Finalmente lo hizo, entró Pau Gasol por él.

Djordjevic fue testigo del apabullante dominio en la zona del cordobés, que con Erceg y Bjeliça defendiendo, no podían frenarle. Sin embargo, el ex base del F.C. Barcelona y Real Madrid (y ex pupilo de Sergio Scariolo, no lo olvidemos), volvió a insistir en la misma circunstancia en la segunda parte, con el absoluto convencimiento que sacaría rendimiento. Estaba en su guión. A falta de 05:21 para la finalización del 3º cuarto exactamente reincidió, saltando Felipe Reyes automáticamente también a pista. Y lo primero que sucedió fue un triple de Bjelica, mientras que lo que más dolía en los españoles era ver que Pau Gasol estaba más desubicado en defensa que nunca, viéndose superado.

Pau Gasol se había convertido hasta ese momento en nuestro bastión defensivo. Se había retirado al descanso con dos puntos, algo ilógico en él, pero estuvo magnífico en defensa. Por posicionamiento e intimidación, en el medio de la zona se infló a tapones porque protegió el aro como un maestro. Ante las amenazas de los altos y entradas de los bajos. Y si no hubiese sido por una racha de 8 puntos consecutivos de Nemanja Nedovic, con dos triples consecutivos en sendos contragolpes, se hubiese mantenido una importante ventaja al descanso, al que se llegó con 36-34. Recibir puntos por no hacer las transiciones defensivas a la velocidad exigida, enfadó a Scariolo.

Pues en la segunda mitad, a falta de esos 05:31, con los dos pívots serbios por detrás de la línea de 6.70, hicieron que Pau Gasol estuviese fuera de sitio, saltando al exterior para que Erceg le superase en uno contra uno o sin saber si debía él marcar el poste alto en la defensa en zona que España utilizó por momentos, cuando Milosavljevic anotó una suspensión desde la bombilla muy desmarcado. Y es que fue ahí cuando Serbia metió el dedo en una de las heridas que habíamos comprobado en la preparación: cuando Pau Gasol tenía que saltar fuera en defensa, nadie más protege el aro, concediéndose entradas a canasta con excesiva facilidad. Los otros hombres altos que le suelen acompañar, por inercia suelen defender muy alejados del aro y en este caso Felipe, venía de defender un pick&roll a 7 metros del aro. Por ello Scariolo ordenó esa defensa zonal, por ello le interesaba más jugar con alguien de más movilidad como Mirotic, sentando a nuestra máxima estrella.

En los mejores minutos de Milos Teodosic, haciendo el lío en el dos contra dos (qué bueno es), más el daño de los pívots (Bjeliça entraba hasta el fondo), de ponerse por delante nuestros rivales 46-47, a seguir acrecentando en mitad de un éxtasis ofensivo colectivo, a un 49-58 con triple de Erceg. A los españoles les llovían los problemas por todas partes. Los serbios habían incrementado el nivel de dureza en defensa y ya Felipe no podía anotar como en el segundo cuarto. De hecho, no podía ni recibir. Ninguno de nuestros altos pudo hacerlo  en condiciones y fue cuando sacaron a relucir los problemas tan enormes que tuvimos en el tiro exterior: Rudy Fernández, 0/4, Sergio Rodríguez, 0/2, Sergio Llull, 0/5 y Mirotic, 0/3. Prisas, movimiento de balón para acabar tirando sobre la bocina… fueron unos nefastos minutos, que dejaron al final del tercer cuarto un 52-62 en contra, gracias a una canasta final de Pau Ribas (que estuvo brillante, con 11 puntos y 3/5 en triples).

Reacción a punto de culminar

Sergio Scariolo debió calmar a los suyos y recordarles lo de la necesidad de jugar dentro –y de qué manera- en el intervalo entre cuartos, porque con Felipe Reyes y Mirotic cortando o encarando en uno contra uno, un parcial de 6-0 cambió el panorama por completo y apretó el marcador (56-62), que puede sido más notorio si hubiesen dado validez a una entrada de Sergio Rodríguez en contragolpe, taponado en trayectoria descendente. Felipe Reyes, por arrestos y agresividad, conseguía detener a Raduliça. Fue el momento de la entrada nuevamente en pista de Pau Gasol, que anotó en su primera acción (58-64). Con un triple de Pau Ribas (paradójicamente, el único español que anotó triples), les ponemos el aliento en el cogote: 63-66. Pau Gasol, a partir de ese momento es dueño y señor, defendido en uno contra uno, anotando, forzando faltas (5/6 en esos momentos decisivos). 68-69 a falta de 2 minutos.

Y fue cuando llegamos al momento de los primeros renglones del artículo. El triple de un Nemanja Bjeliça que nos masacró. Porque a continuación, Sergio Llull en posesión de balón, intentaba lanzar un triple, pues con hombres altos marcándole ni siquiera forzaba entrar a canasta. Y cuando vio la misión imposible, fue para adentro, con tan mala suerte que Kuzmic de un manotazo le arrebató el balón que acabó con un triple de Bogdan Bogdanovic, que cercenaba cualquier sueño de remontar (70-77) a menos de un minuto, ante la explosión de la numerosísima afición serbia que había en las gradas.

La lógica falta de concentración, el intentar recortar como fuera, hizo que se ampliase el marcador y el futuro basket-average hasta 10 puntos, con el definitivo 70-80. Amplia derrota por lo acontecido. Viendo cómo se las gasta el grupo, la posterior victoria de Turquía ante Italia en la prórroga (89-87), nos hace ver un grupo muy abierto, donde entre los serbios, italianos, turcos, alemanes y españoles, cualquiera puede ganar a cualquiera. El problema es que de entre estos cinco, uno se quedará fuera. Mañana, Turquía, que juegan casi en casa (la colonia turca en Berlín es de 200.000 habitantes). Esperemos contar una victoria, mucho más necesitada ahora, de la Selección Española.