LA SELECCIÓN YA ESTÁ EN BERLÍN

LA SELECCIÓN YA ESTÁ EN BERLÍN

Antonio Rodríguez

Recién llegados a Berlín, nuestros internacionales ya ocupan sus habitaciones, dejan bártulos dispersos y empiezan a buscar la comodidad en el habitual desorden de sus cámaras privadas. Salen al hall, a la calle, en pequeños grupos y saludan a periodistas conocidos que montan guardia. Conversaciones cortas, sensaciones de viaje y poco más. Parece como que hasta que no se dé el pistoletazo de salida, se sienta cierto temor entre ambos bandos a hablar directamente del campeonato. Como primer paso, los jugadores, con las zapatillas en la mano, cuentan que van a conocer la pista en su primer entrenamiento, muy calmados mientras esperan el autobús. Se busca la base de un primer resultado, de unas primeras sensaciones, para entrar en harina.

Se ve desfilar al resto de selecciones y se saluda. Batallas año tras año, vínculos que unen y con los campeonatos acumulados, ya se sabe perfectamente quien es el extrovertido del grupo y el tímido. Entre los periodistas que coinciden en hotel, se tira de barrios y restaurantes por recomendaciones. ¿Quién no tiene un conocido que haya estado en Berlín? Es una ciudad fácil para eso. Es un lugar que dará juego, ahora que aún quedan un par de días para estar encerrados en el pabellón (que los de radio, sobre todo, ya están allí y en poco, parecerán parte del mobiliario. Créanme, quien no conozca el mundillo del corresponsal, la cantidad de horas y exclusividad que dedican es de lo más loable. Es su trabajo, sí, pero más vale que lo vivan con pasión para poder sobrellevar ininterrumpidamente las maratonianas jornadas laborales).

En este campeonato, España debuta ‘a lo grande’, con tres rivales (Serbia, Turquía e Italia) que quitan el hipo. Hablaremos y trataremos, en la víspera de cada partido, quien son todos y cada uno de ellos. Pero de momento, pensar que nos vienen tan de sopetón, intimida. Quizás la seguridad que los nuestros son España, los segundos favoritos en las casas de apuestas tras los anfitriones de la fase final, Francia, hace afrontar estas competiciones con el optimismo siempre por bandera. Para crear dudas o nubarrones, hay que pegarse el batacazo primero. Pero de primeras, con mentalidad ganadora siempre. Eso es importantísimo.

Serbia, los vigentes subcampeones del mundo son, como dijo Milos Teodosic en una reciente entrevista, uno de los favoritos y ya no pueden ir de tapadillo. Un bloque joven que ya lleva años trabajando juntos. Que saben lo que tienen entre manos y la medida de sus posibilidades. ¿Que pueden ganar a España? Perfectamente, sobre todo asumiendo que en un grupo tan potente como el nuestro, quien da primero, da dos veces. La medalla de plata obtenida en la pasada Copa del Mundo obliga. Aunque no es lo de la década de los 70, donde estaban un par de peldaños en técnica individual por delante de cualquier país europeo –excepto la URSS-, pero el talento sigue aflorando, a pesar de tener menos territorio. Geográficamente ya no cuentan ni con playa, pero no es la espuma de las olas lo que trae el talento, sino los sudores en el trabajo.

 A Serbia ya la analizaremos en otro artículo. Pero son perfectamente ganables. Mueven muy bien el balón y eso será un arma de mucho valor. Sí es cierto que sus bases son bases, sus aleros son aleros y sus pívots son pívots. Un baloncesto clásico y convencional que nos viene bien y por eso tengo la ilusión que España cuente con una victoria en su debut.

Turquía está en una reestructuración semejante a la nuestra. Entran jóvenes valores, a la espera que se vayan consolidando sus excepcionales generaciones de 1995 y 1997. Mientras, Ilyasova será el líder de un conjunto que va acusando bajas, sobre todo en la posición de base. Curiosamente, los nuestros han perdido en las dos últimas ocasiones en las que nos hemos enfrentado en un Eurobasket ante ellos. Fueron situaciones diferentes que no deberán darse en este caso.

Reconozco que quien más miedo me da entre este tridente de primeros rivales, es Italia. Nadie tiene mejor tiro exterior que ellos. Los transalpinos sí que son un equipo difícil. Supongo que entre Daniel Hackett en la dirección y Marco Cusin bregando bajo los tableros y ‘pegándose’ en la zona, las otras tres posiciones son tremendas. Tienen un puñado de enormes jugadores, con velocidad en la ejecución, tanto en el pase como en el tiro, que pueden transportar a la más absoluta locura a cualquier rival con su variación de posiciones en campo. Aquí me aferro al conocimiento de Sergio Scariolo de sus paisanos, porque les tengo mucho miedo. Todo se irá viendo y haremos un balance el día de descanso, tras las tres primeras jornadas.