LOS CROMOS VINTAGE DE LA LIGA ENDESA (I)

LOS CROMOS VINTAGE DE LA LIGA ENDESA (I)

Antonio Rodríguez


1.- Argentinos al poder. Hubo un tiempo en el que dominaron en la Liga Endesa, en una especia de paraíso para ellos llamado Vitoria. Andrés Nocioni en su pugna con Fabricio Oberto, enfrasca en esta postal lo que han dado a borbotones a nuestra competición: lucha, instinto ganador, competitividad. Luis Scola observa. Cuando los tres coincidieron en el mismo equipo, hicieron al Tau Cerámica campeón de liga.

2.- Este chico tenía mucho funky en su baloncesto desde que salió en las categorías inferiores del F.C. Barcelona. Nacho Martín, como los mejores streetballers, necesitó de varias temporadas de adaptación al baloncesto del parquet, de los sistemas y las gradas. Un espíritu libre como él, rey del cemento y las redes metálicas, acabaría triunfando en nuestra Liga Endesa.


3.- ¿Hemos visto algún animal intimidador mayor que Michael Ruffin en la Liga Endesa? Con sus poco más de 2 metros de estatura,  volaba. Tómense unos segundos y vuelvan a mirar el cromo.  El hombre que cogía más rebotes que puntos. El tipo que por cada canasta, colocaba un tapón. Cuando llegó en 2002 al Caprabo Lleida como regalo de Reyes, logró en aquella temporada más de 8 rebotes de promedio, casi 3 tapones…para 6 puntitos. Fue nuestro Rodman por un tiempo. Aquí no tapona, pero vean el tiro que debió ejecutar Paraíso. Como resultas a todo ello, un equipo debutante en la historia de la ACB, consiguió plaza para el playoff. Milagro Ruffin.

4.- Lucio Angulo es una de las chispas twitteras que nos iluminan hoy día. Sobre una pista, también era una chispa llena de pundonor. Si no, jamás hubiese sido internacional. En numerosas ocasiones, debía bregarse contra la mayor amenaza rival. En este caso, se trataba de Donatas Slanina, martilleante tirador del Caja San Fernando, en mitad de una postura más típica de ballet que de baloncesto. En la Ciudad Deportiva del Real Madrid se pagaba por ver todo tipo de espectáculos, ya ven.


5.- Roberto Dueñas era grande. Pero el mayor contraste era empequeñecer a sus rivales. En este caso, se trataba del jugador del AEK Atenas Christos Tapoutos. El prometedor –eso decían- Tapoutos parece imitar aquí a De La Cruz en sus duelos con Tkachenko. Si Roberto decía que por allí no se pasaba, es que no se pasaba. Sus estadísticas de tapones no le hicieron justicia. Delante de él había tiros que llegaban con nieve. Es que era Roberto Dueñas.

6- ¡MVP, MVP! Eso consiguió Walter Herrmann en la temporada 02/03 en la Liga Endesa: ser el Jugador Más Valioso en el Jabones Pardo Fuenlabrada. Agárrense ante estos estratosféricos números: 22.3 puntos y 9.7 rebotes de promedio. Eso sí, Oscar Quintana disponía de él 38 minutos de media para poder llegar a esa barbaridad. Números que hoy no se estilan. Más esta estampa de la postal. La mano más grande de nuestra competición. Balón de baloncesto o pelota de tenis.  Por favor, llamen a Otis Howard y enfrentemos sus manos a modo de comparación. Plazas de toros, oiga.


7.- Una de mitos. En Alicante fue una divinidad. “¡Lou Roe, Lou Roe!” le gritaban los aficionados. O en alicantino castizo, “¡LÚ-RÚ, LÚ-RÚ!” Vean con qué ímpetu es capaz de coger este rebote ante Jordi Llorens y Harper Williams. Si diéramos la vuelta al cromo y leyésemos sus estadísticas en el reverso, veríamos 17.5 puntos en la temporada de la fotografía, 8 rebotes y ¡57% en tiros de campo! Pero como el gesto es tan molón, nos quedamos con este lado del cromo.

8.- Otro de los grandes: Harper Williams. ¿Y saben por qué era grande? Porque se hacía muy grande siendo tan pequeño…para ser pívot, claro. Recuerdo en el famoso verano en que Herreros fichó por el Real Madrid, el presidente de Estudiantes Alejandro González Varona, con su típico tono socarrón, declaraba “…¡es que también se han llevado a Orenga y a Mikhailov! Menos que hemos fichado al negro grande éste de Manresa”. El “negro grande” era Harper…que no llegaba a los dos metros, pero era un fenómeno. Observen en la postal cómo protegía los tiros con su cuerpo. Eric Struelens lo más que podía hacer era retirarse: no había manera de taponar a este tipo tan grande. Escuela para aprender todos sus gestos.