FESTIVAL BLANCO

FESTIVAL BLANCO

Antonio Rodríguez

Final Liga Endesa 14/15: 2º Real Madrid 100-80 F.C Barcelona

Sergio Llull tenía el balón mientras miraba a sus compañeros para sacar de banda. Golpea con su palma el cuero una vez, mostrando impaciencia porque no encontraba en el sitio deseado a ningún compañero. Por fin, pasa el balón, sale corriendo desde la línea de fondo, vuelve a recibir y sin mediar, sin pensar, se levanta desde la línea de tres puntos girando en el aire y, a pesar de la fuerte oposición del rival, anota un nuevo triple. Era el sexto convertido. Sergio Llull, en la matinal del domingo, sabía que sus palpitaciones le pedían hacer ese gesto una y otra vez. Consagrarse en la historia de las finales de la Liga Endesa.

El Real Madrid se cubrió de gloria en el segundo partido de esta serie final, tras derrotar al F.C. Barcelona por 100-80, por hacer el cuarto más perfecto en la historia de las finales. Nunca, nunca se había sacado una distancia tan pronunciada en el inicio de un choque. El 31-10 con el que los blancos, eufóricos, se retiraban al banquillo tras la bocina, no ha tenido precedente alguno. El público que nuevamente acudió en masa, no daba crédito a lo que estaba viendo. El éxtasis entre los jugadores y la afición durante esos 10 ya míticos minutos tuvo en Sergio Llull el protagonista, pues anotó los cinco triples que lanzó, cinco clavos para un ataúd. De hecho, el Real Madrid llegó a entrar en ese estado de nirvana, pues el primer intento desde la línea de 6.75 que falló, en el segundo cuarto ya, fue ¡el noveno!  

Desde los primeros retazos del enfrentamiento, se veía que iba a ser algo diferente. Tomas Satoransky  grita y señala con ambas manos a Macje Lampe que su posición estaba en poste alto, que se situara allí de una  vez. Cuando el checo le quiere pasar el balón, Lampe lo pierde, con lo que se inicia otro contragolpe del Real Madrid, en su ritmo trepidante. Fue frenético. Es como si el momento de aciertos supremos en los hombres de Pablo Laso tuviesen caducidad. Y corrían y anotaban como posesos antes que se ese teórico momento llegara a su fin.

Para poder correr, para poder anotar lo antes posible, había que defender  e ir al rebote defensivo como endemoniados. Y así hicieron los locales, con una hiperactividad y concentración como en ningún momento habíamos visto en esta temporada. Los cambios perfectos, la agresividad de estar constantemente pegados a sus marcajes, hasta forzar a los azulgranas un 3/11 en tiros de campo y 5 pérdidas de balón. Ahí, todos estuvieron magníficos, tanto la actividad de los pequeños, como la movilidad de los grandes para saltar, recuperar, cambiar y aguantar a los exteriores. Xavi Pascual ya realizó los primeros cambios, sentando a Satoransky y un perdido Lampe, cuando llevaban transcurridos 2 minutos y 46 segundos. Debe ser también de récord.

Una gran asistencia de Rudy Fernández donde no había espacio, para la canasta de Gustavo Ayón totalmente solo, hace ver que una defensa correcta azulgrana, parecía hacer aguas. Y es que nuevamente tuvieron unos problemas terribles en las continuaciones de los pívots tras los bloqueos. Felipe Reyes y sobre todo el mexicano Gustavo Ayón, a pesar de estar tocado de un pie (12 puntos en 15 minutos), fueron más mazazos en las aspiraciones visitantes. El nivel de entendimiento entre estos dos, algo que ya hemos ido anunciando a lo largo de la temporada en estas páginas, que cada vez iba a mejor, está teniendo el sumun en esta finalísima.

Este 31-10, como es natural, marcó el partido. El que se iniciara el segundo cuarto con dos mates de Tibor Pleiss tras recibir dos notables balones robados, no sirvió para que las rentas decayeran más allá de los 5 puntos. Porque además, Pablo Laso, dando otra vuelta más a la intensidad del match, jugó muchísimos minutos de la segunda mitad, con un ‘small-ball’ realmente atractivo y eficiente. Para que cinco pequeños en pista (Sergio Rodríguez, Llull, Rivers, Nocioni y Slaughter, éste último marcando a Tomic) funcionen, al margen de la sincronización de un reloj, deben jugar al 100%, porque con tal hándicap, el mínimo error se maximiza. Era tal la movilidad, que el F.C. Barcelona entró en una locura de ideas, sin saber dónde priorizar, que acabaron por ceder a esa veintena que intentaron recortar, pero en vano. Ni Hezonja, ni Tomic. Solamente Justin Doellman, con una sobresaliente actuación en ataque (anotó 14 de los primeros 27 puntos de su equipo), pudo estar al nivel. Claro, el público enloqueció al ver cómo los suyos ponían una marcha más en intensidad, sin bajar el listón en ningún momento.

Y así se escribió este 2-0. Ahora se viaja a Barcelona. Los azulgranas deberán olvidar este encuentro, ver si Juan Carlos Navarro puede recuperarse y conjugar un “ahora nos toca a nosotros”. El Palau Blaugrana siempre ha sido arma contundente con el que golpear. Y su plantilla, aunque no hayan tenido nada de cara en este último capítulo, es para esperar lo mejor de ellos. Lo que sí es cierto, es que primero deberán bajar al Real Madrid del metro y pico sobre el suelo por el que están caminando en la actualidad. Su conjura para lograr el póker y sobre todo, su convencimiento, les hace estar unos cuantos palmos por encima del resto.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

Final 2015: 1º Real Madrid-F.C. Barcelona