EL REAL MADRID EN BUSCA DE SU HISTORIA

EL REAL MADRID EN BUSCA DE SU HISTORIA

Antonio Rodríguez

Final Liga Endesa 14/15: 1º Real Madrid 78-72 FC. Barcelona

Dice la caprichosa historia que desde el nacimiento de la ACB y sus consiguientes playoffs, F.C. Barcelona y Real Madrid se han enfrentado en 12 ocasiones. En dos de ellas, formato de playoff al mejor de 3 partidos, en las otras 10, al mejor de 5. Ha habido casi de todo: tres-ceros, tres-unos, uno-tres, tres-dos, dos-tres…pero todos, absolutamente todos, acababan igual: quien gana el primer partido, queda campeón. Doce de doce, ¿eh? Sea por la “machada-Dueñas” en un quinto a domicilio, sea por el “que me quiero ir al draft” de Pau Gasol en un tercero sin paliativos, quien da el primer golpe, queda campeón. Tal cual.

Y eso parecían tenerlo grabados ambos equipos en la tarde del Viernes, en el arranque de esta finalísima de la Liga Endesa. Por otro lado, los blancos, que de momento han ganado todas las competiciones oficiales que ha disputado, se miraba en un viejo espejo para apreciar, casi admirar, los brillos que da el fulgor de su blanco uniforme. Reflejos en un espejo comprado en 1974, la última vez en la que lo ganaron todo. Cuando los Olympiacos de la época se llamaban Ignis Varese y los Spanoulis, Manolito Raga. Volver a aquello sería sin lugar a dudas, un signo de grandeza para sección del club madridista. En camino están.

En un Barclaycard Center abarrotado, se dio el salto inicial con unos barcelonistas que contaban con –a mi modo personal de entender- la ventaja de haber disputado su último choque, cuatro días atrás, a diferencia del Real Madrid, que llevaba 8 descansando, preparando.  Parones tan prolongados no suelen gustar. Sin embargo, sí comenzaron más metidos en el primer cuarto, para finalizarlo con un 27-20 a favor. Los hombres de Xavi Pascual perdieron demasiados balones en estos 10 primeros minutos (6) y a éste le llegaron a desesperar sus pupilos en las defensas del bloqueo y continuación, pues los ajustes no eran ni precisos ni rápidos. Un Gustavo Ayón contundente (nuevamente un mexicano, factor determinante para dominar Europa como lo hizo el mencionado Raga hace más de 40 años) encontraba el camino demasiado libre para recibir y anotar, así como Felipe Reyes desde poste bajo, con ese gancho en suspensión que domina en varias posiciones, tenga ya mejor o peor posición en los pies para lanzarlo. Acaban entrando.

El mayor hándicap barcelonista vino cuando Ante Tomic es cargado con dos faltas personales y se llevaban poco más de tres minutos. De hecho, al poco de ingresar a la pista posteriormente, cometió la tercera en  otro breve espacio de tiempo y de pocos minutos pudieron sacar los azulgranas partido, cuando el croata se ha convertido en muchas ocasiones, como la pieza angular donde se construye el juego ofensivo ante el Real Madrid.

Un hecho que sí me llamó la atención, fue el uso de Deshaun Thomas en el poste bajo, por parte de los azulgranas. El estadounidense, que había sido uno de los pilares en las semifinales frente a Unicaja, bregando con un tipo alto y fuerte como Carlos Suarez, usó sus primeras acciones porfiando ahí. En las dos primeras jugadas, sacó efectividad: canasta en poste bajo y desajuste para asistir a Lampe y que éste anotase el triple. Sin embargo, en las siguientes dos intentonas, no corrió la misma suerte. El uso del físico en su marca, en uno contra uno –nada de ayudas- de K.C. Rivers, forzó dos errores de su compatriota, que se mantuvo ya mucho más romo a la hora de intentarlo, alejándose paulatinamente del aro. De hecho, volvió a intentarlo con éxito una vez más tan sólo en toda la segunda mitad, aquí ayudado por los sistemas de su entrenador, que le procuraban un bloqueo bajo el aro previamente, para que saliera más liberado y pudiese ganar la posición antes de recibir. Claro, ya había una exigencia, trabajo previo, ya Thomas no se creaba sus propias canastas. Es un matiz importante. Al descanso se llegó con 47-40, misma diferencia que 10 minutos antes.

Una de las pautas que más me gustó del Real Madrid en este primer partido, fue el hecho de sacar ventaja en los ajustes defensivos del F.C. Barcelona siendo agresivos en el uno contra uno y atacando la canasta. A los bloqueos que aprovechaban los pequeños y el tener que reajustar marcas los azulgranas, ya fuese Llull, o Rudy o Jaycee Carroll, antes de buscar el pase y los compañeros, la primera premisa era  entrar a canasta con mucha convicción para finalizar o doblar balones cerca del aro, lo que no daba ni tiempo ni recursos para rectificar y defender.

En el tercer cuarto hubo más errores por ambos, el acierto y los puntos bajaron de manera alarmante, como para finalizar el tercer cuarto 59-53. Si los blancos llevaban un destacadísimo 18/31 en tiros de campo al descanso, el resultado en los tiros en los siguientes 10 minutos, fue de 5/16, algo de lo que se sentía satisfecho Xavi Pascual. Claro, que el 5/13 que ellos obtuvieron, tampoco les sirvió para remontar. Fue Marcelinho Huertas quien les fue aguantando en ataque.

El último cuarto fue especial, como suele serlo este tipo de duelos, porque tuvo un nombre a destacar: Mario Hezonja. Ya en las primeras jugadas, supo parar a Jonas Maciulis en poste bajo. Y tuvo que ver bastante acierto en los rivales, sobre todo en Felipe Reyes (10 puntos en este último período), Sergio Rodríguez (9 puntos) y Rudy Fernández (8). Ante Tomic, aunque ahora estaba en pista, no acertaba en los tiros que habitualmente convierte y para más problemas aún, en un intento triple de Juan Carlos Navarro, éste notó un pinchazo en la planta del pie que casi le impedía caminar, pidiendo el cambio al instante. Con una entrada de Sergio Rodríguez, se coloca 66-55, lo que obliga a un tiempo muerto de Pascual.

Y  en este momento, apareció Mario Hezonja en ataque. Para anotar, primero un triple alejado tras recoger un rechace suelto, luego otro triple tras salir de un bloqueo con la agresiva defensa punteando de Ayón, y un tercero desde ocho metros, para situar un 70-66 el electrónico y ahora el tiempo muerto era del Real Madrid. Bien cierto es que los hombres de Pablo Laso, en esta escasa fracción de tiempo de la locura anotadora de Hezonja, habían seguido anotando, muy concentrados, en la misma y estudiada tortura de la continuación de los bloqueos. Laso pide en el tiempo muerto que con el croata lanzado, sea Rudy Fernández el encargado de su marca –“¡no hay cambios!” pedía a sus jugadores-, que le presione arriba, que penetrando ya da menos miedo. Aun así, un palmeo de Tibor Pleiss a continuación, da un preocupante 70-68 para la parroquia local, falta de 02:27.

Dos grandísimas entradas, de Sergio Rodríguez primero y Brad Oleson después, siguen manteniendo el choque en una canasta de distancia (72-70 a falta de 01:10 para el final), en el momento clave. Y ahí, la casta de Rudy Fernández sacó su genio, palmeando un balón hacia fuera en rebote ofensivo y forzando posteriormente una falta en entrada a canasta, para anotar los dos tiros libres. Los azulgranas, en el siguiente ataque, fallaron en una entrada de Satoransky y un nuevo intento triple de Hezonja, que esta vez no acertó, hasta que acabó el rebote en posesión del Real Madrid que aseguró el partido finamente (78-72).

A partir de ahora, toca no pensar en la historia en unos y cerrar los ojos y seguir sus pasos en otros. A partir de ahora, los aficionados seguiremos disfrutando de una excelente final liguera, que es lo que nos sirvió como preámbulo este primer envite. Mirarse al espejo, buscar en la historia.  Lucirla o romperla. Ese es el embriagador dilema.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO