LAS HUMANAS ELECCIONES DE UN ENTRENADOR

LAS HUMANAS ELECCIONES DE UN ENTRENADOR

Antonio Rodríguez

En el último cuarto del 3º partido semifinal entre Unicaja y F.C. Barcelona, Joan Plaza se encontró en una encrucijada táctica a la que tenía que sacar solución. Ante Tomic, uno de los  jugadores más desequilibrantes y decisivos de la Liga Endesa, el que más en esta eliminatoria, estaba dirigiendo de manera efectiva  el ataque de los azulgranas,  como en los dos encuentros anteriores. Les creaba desajustes en el bloqueo y continuación, seguía haciendo jugar con magníficos pases desde poste bajo a sus compañeros y encontraban posiciones de tiro muy óptimas.

Los entrenadores, que no dejan de ser aficionados a este deporte, muy aficionados, tanto como para estudiar sobre él hasta que consiguen vivir de ello, tienen que elegir en situaciones puntuales, una ruta a seguir. Ellos no tienen una bola de cristal que les indique la manera correcta, ni respuestas idóneas. Entre otras cosas, porque como hemos comentado anteriormente, no dejan de ser aficionados. Y Joan Plaza, cuando se atisba el final de este tercer choque -recuerden, o ganar o a casa-, toma una elección: jugar con jugadores pequeños. Sitúa a Will Thomas como pívot nato y a su lado,  Caleb Green. Es algo que ya había utilizado en la liga regular en multitud de ocasiones. Sin embargo, aquí tenía la amenaza de Ante Tomic, que pudiera destrozar a los suyos desde la posición de poste bajo, entre otras razones, sacando ventaja de su estatura y habilidad de pase. Joan Plaza con ello, pretendía en ataque dar más espacios en la zona, que Carlos Suarez tenga libertad de movimientos en poste bajo y que les sea a los azulgranas más difícil defender las esquinas, pues provocaban también ayudas más largas (como Oscar Quintana ya se encargó en aclarar en la retransmisión televisiva).

En defensa lo tenía más complicado, pues había que ser muy agresivo para minimizar al gigante croata. Era arriesgado, pero una elección si pretendían ganar. Y casi se fue al traste, pues si ofensivamente no les iba nada mal, Ante Tomic, con las faltas que provocaba y la posterior conversión de los tiros libres, casi zanja la eliminatoria. Pero en la última jugada, Will Thomas, hombre que nos cuesta creer que supere los dos metros, sí fue agresivo e impidió que recibiera, debiendo decidir posteriormente los azulgranas con la suspensión de Justin Doellman, que no entró.

La jugada mostró que salió bien para plaza, pues Will Thomas jugó sus mejores minutos en Unicaja precisamente en los momentos más decisivos de la temporada, pues en la prórroga, con Suarez ya directamente como "4", le surtió de un balón desde poste bajo con una gran asistencia que Thomas, con la posición ganada, supo recepcionar, anotar y forzar falta personal. Continuar con otra canasta posterior y con el tapón a la entrada de Oleson que propició el contragolpe y la bandeja de Markovic (85-77), que rubricaba la primera victoria malacitana.

Ya lo ven. A veces se acierta. Y no es fácil. Hay que ser algo más que aficionado, más bien entrenador, para reconocer dónde se debe arriesgar. Pero una vez tomada una decisión, se puede acertar o no. Aquí contamos un final feliz, que no siempre es así. Y es que, en definitiva, son elecciones humanas.