DIARIO DE UNAS SEMIFINALES

DIARIO DE UNAS SEMIFINALES

Antonio Rodríguez

3º Unicaja 89-84 F.C. Barcelona (Miércoles, 10 de Junio de 2015)

El Martín Carpena rugía. Cánticos del “¡Sí se puede!” acompasaban a la orquesta y a un pabellón abarrotado. Sí, todo el embrujo del recinto de Unicaja parece tener un poder casi indestructible. Pero hay que arrastrar a toda esa marea verde. Comenzaba el tercer cuarto del tercer partido. Tras la salida de los vestuarios, los malagueños aprietan aún más las clavijas en defensa, porque en semifinales, para llegar a ese nivel de éxtasis colectivo, debe haber delante un equipo que arrastre a la afición. Y éste era el momento. Tras salir con un 38-42 en contra, Unicaja iguala el choque, defiende y roba balones.

Para desgracia de los locales, ahí estaba Ante Tomic, que seguía creando enormes desajustes con su dominio del bloqueo y continuación, junto a su cómplice Marcelinho. F.C. Barcelona sigue mandando y Unicaja no desfallece. Este parecía –y lo fue- un punto de inflexión. Mantener la dureza mental y seguir combatiendo fue la diferencia entre claudicar o vivir. Había que remontar un 47-56 con el que se vieron en contra. Y en esas, dos triples consecutivos de Ryan Toolson cierran un parcial de 9-2 para acercarse a un 56-58, que cerraría Marcelinho con una excepcional canasta a un 56-60 a la conclusion del tercer cuarto. Para quienes tenían el agua al cuello, Unicaja, era cuestión de seguir luchando.

Y así se escriben las eliminatorias de playoffs. Los días cambian, los escenarios se alternan, la mentalidad para afrontar dificultades, se modifica. Es lo que le sucedió al propietario del Martín Carpena en esta tercera entrega de semifinales. A un tercer partido ya comienzan los piques personales, ya hay heridas por ambos bandos. Jayson Granger, muy discreto en el arranque barcelonés de la serie, toma más protagonismo, aunque Tomas Satoransky sigue a un nivel estelar dando continuidad a sus mareantes números iniciales. Fran Vázquez, otro gran oscurecido en el Palau, por movilidad y agresividad, ofrece más resistencia bajo tableros. Era cuestión de esperar el momento en el que se pudiese tomar el mando del encuentro.

A la excelsa circulación de balón de los azulgranas, Unicaja encuentra un resquicio en este tercer partido: los traps en las esquinas, no dejando tirar desde ahí  -se notaba ese paso más de agresividad- fuerzan a que los balones se saquen al centro y así entrar en la trampa de ser cortados en su trayectoria, lo que se traducía en fáciles bandejas. A un 20-27 en contra, con el empuje que daba Carlos Suárez, se iguala la contienda en un 27-29. Pese a ello, junto a Satoransky, otro tipo que asegura réditos cada vez que el balón pasa por sus manos, es Deshaun Thomas, extraordinario  acierto en toda la serie (17 puntos, con 6/9 en tiros de campo y 3/4 en triples).  Cuando más achucaban los rivales, se levantaba majestuoso para anotar alguna canasta que cortaba la “fiebre verde” y daba resuello a los suyos.

En este ultimo cuarto, iniciado con un triple de Germán Gabriel, circula sobre una igualdad absoluta. Jayson Granger en un choque con Tomic intentando zafarse de él, vuelve a quejarse de su maltrecha cadera, pero continua en pista. El resultado provocado por tal dolor, es fallar el primer tiro libre. El resultado por el convencimiento que hay que seguir luchando, es anotar el segundo. El nivel físico que se imponen ambos contendientes en el ultimo período es altísimo. Carlos Suárez magnífico con 13 puntos, 11 rebotes, 5 de ellos ofensivos) encuentra su sitio en el poste bajo, donde nadie puede con él. 74-72 a falta de minuto y medio. La superioridad en el rebote (+13 para los malagueños, con la mareante cifra de 18 ofensivos), mantiene todas las posibilidades malacitanas. Los tiros libres de Ante Tomic mantienen vivos a los azulgranas, que no pueden culminar con una suspension de Doellman ni el palmeo posterior de Oleson sobre la bocina, el que la victoria que cierre la serie. Al final del partido, empate a 74. Cinco minutos extra.

Con un “small ball” usado por Joan Plaza, hacen que Will Thomas –fantásticos últimos minutos los suyos- y Suárez, se adueñen de la zona. Entre ellos, con pase del segundo para canasta más tiro adicional del primero, se despegan en la prolongación (81-77). Otra canasta de Will Thomas tras ganar la posición (83-77) es seguida por un fantástico tapón a la entrada de Oleson, que tiene su continuación en una bandeja de Stefan Markovic, que grita y abre los brazos en señal de victoria. Ese 85-77 ya era definitorio (lo definitivo fue el 89-84 final) daba el primer triunfo malagueño. Lo que ellos perseguían, lo que pretendían: ser testigos junto a su afición que esta serie podia alargarse un poco más. Esa afición, cuya mueca de susceptibilidad por lo visto en la tele en el Palau, la dejó en casa y animó de manera incondicional, como lo hizo hace un año, cuando vieron a los suyos que a punto estuvieron de ganar dos partidos en Madrid. Y es que, actuaciones buenas o malas, no se enturbian en colores diferentes. Que finalmente, el que impera, es el verde.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

1º F.C. Barcelona-Unicaja

2º F.C. Barcelona-Unicaja

4º Unicaja-F.C. Barcelona

5º F.C. Barcelona-Unicaja