REAL MADRID, ANTE UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA (III)

REAL MADRID, ANTE UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA (III)

Antonio Rodríguez

Final Four Madrid’2015. Olympiacos, los auténticos atletas

Todo el mundo repite: son 20 años. Son demasiado tiempo. Los 5 años hasta volver a jugar una final de Copa de Europa, ante la Cibona de Drazen Petrovic, se hicieron muy largos. Los 15 años hasta que Sabonis alzó el trofeo en Zaragoza, como campeones de la Liga Europea en 1995, fueron casi una eternidad. Ahora, 20 años después de aquel gesto…demasiado tiempo. La ocasión la pintan bien. En casa, ante el público que ha ido encandilando en las tres últimas temporadas, el Real Madrid parece que tiene una cita única.
 

            Si damos a CsKA Moscú como favoritos, no lo tendría tan claro, pensando que su rival es Olympiacos. De hecho, a nada que echemos la vista atrás y pensemos en el tiro por extensión de Georgios Printezis en 2012, tampoco se debería tener tan clara la victoria moscovita. Los griegos han sufrido cambios, sobre todo en el banquillo, con la incorporación de Giannis Sfairopoulos, tras la destitución de Bartzokas en la Copa griega, en el primer mes de competición.

 

            Olympiacos posee el equipo más físico y más atlético de toda la Final Four. La presión a la que somete a todos sus rivales por ese motivo, llega a ser asfixiante. Con ese condicionante, Sfairopoulos se ha aprovechado para utilizar el mejor entramado defensivo que veremos en Madrid. Ellos tienen una idea clara en algo, que es evidente y que me encanta: si nuestra estrella, Vassilis Spanoulis no es buen defensor, si es nuestro referente ofensivo, pero hay que mimarlo, pues es ya un veterano, hagámoslo. Y se ha creado una magnífica y precisa máquina de defender en 5 contra 5 contando con que Spanoulis no tenga que desgastarse tanto en defensa. Es tal la sincronización entre sus hombres, que el F.C. Barcelona no ha sabido encontrar un remedio, y fue eliminado en cuartos de final, por 1-3, siendo el único que cedió la ventaja campo.

VIRTUDES
 

            - La polivalencia de sus jugadores. Entre los aleros, los ala-pívots y los pívots, apenas hay diferencias. Da igual un Lojeski, que un Dunston, que un Hunter que un Pettway o un Darden. Pueden defender en momentos puntuales a cualquiera, desde el 2 al 5. Por ello, es la máquina de cambios defensivos más perfecta que existe en Europa. Arriesgan poco y ofrecen mucho. Es de lo mejor que veremos en esta Final Four.
 

            - Vassilis Spanoulis. Por encima de muchas cosas. Olympiacos es probable que sea el equipo menos ofensivo de los que se han presentado en Madrid. Sus tiradores son inconstantes y pueden tener un día excelso, como otro errático. Lojeski, Darden o el propio Lafayette pueden ser blanco o negro. Por ello que el reinado de Spanoulis en este equipo es tan grande. Si él está bien, podemos ver a un Olympiacos campeón. De sus virtudes, me niego a describirlas. Tópicos que conocemos todos, no les damos cabida.
 

            - Intimidación. Brett Pettway, Dunston y Hunter son enormes intimidadores y protegerán su canasta como nadie. A un mal día ofensivo, ellos pueden “cerrar” su aro para que no encajen. Sobre todo, eso de tener que obligar a cambiar el arco de tiro a muchos de sus rivales en la zona. En el momento de la verdad, ahora, bajar un poquito los porcentajes rivales, podrá ser vital.
 

            - Su profundidad de banquillo. Todos lo tienen, por supuesto. Pero en un momento dado, cualquiera puede coger el relevo anotador de una mala tarde del titular. Y eso sí que no lo pueden decir todos. Los jóvenes Agravanis o Papapetrou también se han unido a esta rueda del “yo también se anotar”.