DISFRUTANDO DE LOS JUNIORS COMO JUNIORS QUE SON

DISFRUTANDO DE LOS JUNIORS COMO JUNIORS QUE SON

Antonio Rodríguez

(Campeonato de España Junior Torrejón’2015)

Libreta y bolígrafo en mano, en las gradas del Pabellón Jorge Garbajosa apuntando y tomando notas sobre jugadores. El que llega, el que puede llegar, el que tiene cualidades futuras. Brazos largos, hombros anchos que nos anuncian que aún delgado, podrá fortalecer. Rapidez de manos, talento natural para el juego, talento físico para destacar con él. El que se va a quedar, el que no parece tener mucho más recorrido. En definitiva, perspectivas de lo que estos chavales de 17-18 años (algunos con 16) proyectadas en el futuro de sus carreras. Es la profesión de los scouters, de los directores deportivos y de la infinidad de agentes de jugadores que pueblan las gradas del escenario. Y es un vicio que adquirimos los demás, sean periodistas o no, para informar de lo que puede interesar. De las futuras estrellas, en definitiva.

A veces nos olvidamos de disfrutar como los aficionados, de los chavales, de lo que son capaces de hacer ahora, del baloncesto que saben hacer de junior, en un mundo de juniors. Quizás debiéramos a veces disfrutar, en una palabra, del baloncesto.

Sobre estas premisas, hay tres jugadores que sin ser del Real Madrid, del Barcelona, del Joventut, Unicaja o del Baskonia, los que se puedan llevar los focos, me han gustado especialmente, dejándome llevar por el encanto de sus baloncestos. Tres chavales que me recuerdan que este deporte es un juego, con unas normas y unas maneras, que dominadas pueden llegar a ser arte. Pues de ese arte me hablaban estos tres chavales con sus movimientos. Aquí van:

(Federación de Baloncesto Madrileña / Rocío Benítez)
(Federación de Baloncesto Madrileña / Rocío Benítez)

Víctor Moreno. Escolta 1,92  (Fuenlabrada)

 

            Sé que Víctor sí que pudiese estar en los focos del baloncesto nacional desde que era infantil. El niño ya destacaba con 13 años por su soltura y calidad. Y siendo junior de primer año (17), me sigue maravillando esa soltura. Sin pertenecer a un equipo dominante, él sí que es un jugador dominante, que llegó a traer en jaque a Hospitalet, que debió instaurar una zona, harto de las finalizaciones de este rubio. El chico tiene un tiro fantástico, con bonita mecánica, de esas que entran por ejecución, aunque sea. Y su manejo de balón es extraordinario. Como tiene buenas piernas y mucha ambición para entrar a canasta, rompe como un cuchillo cortando mantequilla cualquier defensa. En realidad, tiene ambición, en todo. Esta campaña estuvo jugando también en Adecco Plata y me dicen, algunos que bien conocen su juego, que le ha venido bien, aunque se dedique más a tirador y pierda algo de naturalidad en su juego. De cómo involucrarse en un grupo “adulto” y es capaz de adaptarse sin problemas. Si tiene que tirar 20 tiros, los tira. Y si tiene que lanzar solamente, dos, pues que sean esos. Me hablan de buen carácter, de chico humilde, cuya pasión en la pista, su hiperactividad, procede de su amor por el juego. Víctor es un regalo para la vista.

 

 

            Carlos García Carmona. Base. 1,78 (Baloncesto Sevilla)

 

            Vale que Baloncesto Sevilla es de los grandes, que está en semifinales de esta competición. Pero todos me hablan de Carlos Hidalgo, el chaval gaditano que finalmente fue convencido para reclutar por Sevilla. Y sí, es un jugador con gracia jugando, con buenas condiciones y oirán hablar de él. Sin embargo, a mí, quien me encandilaba era el otro base, un chico cordobés pequeño, que lleva desde infantiles en el club, según me cuentan. En un baloncesto éste que he visto en el Campeonato de España, demasiado automatizado, de sistemas y dar-el-pase-que-toca, la frescura de este “otro” Carlos, me llamó la atención. Fintar pases, amagar tiros, crear espacios para doblar balones, visionar y leer a cada momento dónde están sus compañeros, dónde están los rivales, los que amenazan con cortar. Y eso a cada segundo mientras se ejecuta el sistema previsto. Tengo la impresión que su cabeza va a una velocidad diferente al resto. A pesar de su corta estatura, tiene piernas y cuando en defensa tiene que hacer un dos contra uno, lo hace en serio. No se planta ahí delante por inercia. El tipo es capaz de cortar de verdad líneas de pase (y no pocos balones ha forzado en pérdidas). Usa la tabla para suspensiones oblicuas. En definitiva, es un jugador agresivo en un cuerpo de niño travieso. Verle dos gestos en la pista, me hicieron dar un respingo.

 

            Xabier Beraza. Pívot. 1,95 (Easo SBT)

 

            Era de los equipos discretos que llegó a octavos de final. Y en su plantilla había un mocetón cadete (16 años), con corpachón de pívot y que para un agente quizás intereso poco, porque puede no crecer mucho para jugar de pívot en los próximos años, que es lo que es. Sin embargo, verle jugar conociendo las artes del pívot como he visto a pocos, muy pocos, en esta competición, me hacía sonreír. Xabier tiene buena mano para la suspensión a media distancia, como buena coordinación en sus pies para pivotar en poste bajo, hacerse sitio y buscar lanzamientos, que dicho sea de paso, los protege muy bien. Saca los codos, busca y mira a sus compañeros. Le gusta jugar con el poste alto porque entiende esa posición, ya que él también tiene claro lo que hacer desde la bombilla cuando toca. Y para tener 16 años, me asombra lo bien enseñado que está y la templanza con la que ejecuta sus movimientos. En defensa aún debe entender ese timing de “ponerse delante” para proteger su aro cuando algún pequeño de los rivales tiene la osadía de entrar a canasta. Pero de los de “raza pívot”, uno de los que más me ha gustado.