GUSTAVO AYÓN, UN BUEN TERMÓMETRO PARA EL REAL MADRID

GUSTAVO AYÓN, UN BUEN TERMÓMETRO PARA EL REAL MADRID

Antonio Rodríguez

El aficionado al Real Madrid siente satisfacción por su equipo, porque siente que en este mes de Mayo se encuentra en el mejor momento de la temporada. El aficionado al baloncesto, lo corrobora. Ese halo que envuelve las ilusiones blancas que, a diferencia del año pasado, donde todo salió perfecto…excepto el final, parece que se le ha dado la vuelta: se intuye, se desea con que a partir de ahora, llegará lo bueno. Los contratiempos se van solventando. Jaycee Carroll realiza un extraordinario partido en Santiago de Compostela (14 puntos en 18 minutos), olvidando el aparatoso esguince de tobillo que sufrió una semana antes. Ahora, el dañado es Rudy Fernández, que a pesar de sus gestos de dolor, esperan que tampoco tenga mayor trascendencia de cara a la cita del próximo día 15.

Y entre todos los jugadores  que supieron sacar con solvencia, mucha solvencia diríamos, el difícil encuentro ante Unicaja (92-77) y tres días después a domicilio ante Río Natura Monbus Obradoiro (76-85), calificaríamos a Gustavo Ayón como un termómetro del estado en el que se encuentra el Real Madrid en este momento. El pívot golpeó repetidamente sobre la defensa obradoirista. Kleber nunca tuvo la capacidad de minimizar el poderío del mejicano (18 puntos en 17 minutos). Y cuando hablo de “golpear”, me viene la imagen de la estampa de un herrero con el yunque, golpeando y forjando una y otra vez, de la misma y repetida manera. Con fuerza, sin artificios y machacando la debilidad rival, hasta desgastarlo. En menos minutos, frente a Unicaja, repitió lo mismo. En realidad, lleva algo más de un par de meses, donde el “titán de Nayarit” firma en estadísticas, la conjunción con sus compañeros y el acople a unos sistemas que ya domina y optimiza.

Desde que se inició el mes de Marzo, anotar 7 puntos de promedio en poco más de 16 minutos, no dice mucho. Pero, ¿y si les decimos que en estos dos meses y medio, su tanto por ciento en tiros de campo es del 73,7%? ¿Tres canastas de cada cuatro intentos? Estamos hablando de un jugador que no es el típico de recibir en condiciones óptimas balones doblados y anotar (que también entiende a sus bases y sabe cómo continuar bloqueos para hacerlo), sino de un tipo que brega en poste bajo, con la amenaza de un defensor a su espalda al que tiene que sortear. Y aquí entra la progresión y el trabajo que hace un par de temporadas, no mostraba la media vuelta en suspensión que tiene ahora ni la confianza que inspira. Que puede elegir hasta cierto rango en la parábola de tiro, ante la intimidación rival, sin apenas perder efectividad. Y que hace un tiempo ya, entiende cuando dejar espacios y separarse de la zona, para que sus compañeros entren a canasta o cuando cortar como un rayo.

Estamos hablando de un jugador con hambre en su máxima expresión de concentración. Citamos la pasada semana que, una eliminatoria como la de Anadolu Efes, si sales victorioso y a pesar del desgaste, hace mucho bien. Su nivel de exigencia hace encarar a partir de ese umbral, el momento en el que se está de temporada. ¿Se acuerdan de los despistes del mejicano el día en el que Luke Sikma anotaba una y otra vez en la visita al Palacio de Iberostar Tenerife? Pues eso ya no se da. Hay otro nivel de competitividad.

Pues en esas está Gustavo Ayón en conjunción con el resto de la nave blanca. Como un termómetro que les representa. La mejor disposición para encarar un mes que se torna trascendente en su historia. Que son 20 años ya sin la gloria europea. Y eso, en esa casa, se nota mucho. Por eso,  Ayón está en Madrid.