REAL MADRID, DÍAS DE VINO Y ROSAS

REAL MADRID, DÍAS DE VINO Y ROSAS

Antonio Rodríguez

A la espera de lo que suceda esta tarde en el encuentro más decisivo que nos vaya a deparar la liga regular respecto al grupo de arriba, frente a Unicaja, en el Real Madrid viven días de tranquilidad, del que “todo va bien”, que la mejor manera de afrontar la parte más importante, la recta final, es como están ahora: clasificados para la Final Four y líderes en la Liga Endesa. Asegurada la opción de ganar el máximo cetro europeo en casa y sin sobresaltos en futuros emparejamientos de playoff, en definitiva, lo deseado cuando se inició la temporada. Y si ya, uno de los jugadores con los que menos se ha contado del plantel, Facundo Campazzo, se marca una notable actuación frente a Dominion Bilbao en la cómoda victoria del pasado domingo, pues ilustra esta sensación del que “todo va bien”.

Creo de la importancia de los emparejamientos de cuartos de final de Euroliga. Los ganadores salen muy reforzados. En este caso, el Real Madrid, tuvo que enfrentarse a un rival, Anadolu Efes, bastante adormecido-inadaptado a lo largo de este ejercicio 14/15, por la cantidad de jugadores nuevos con los que ha contado en esta temporada, pero de gran categoría y que sí muchos de ellos han dado lo máximo en esta eliminatoria. Tuvo que enfrentarse a uno de los pabellones más hostiles, el histórico Abdi Ipekçi. Pero sobre todo, esa sucesión de partidos, la guerra táctica a la que da tiempo a someterse ambos (es lo bueno de las eliminatorias. Que da tiempo a esta guerra de guerrillas),el tener que ir a cinco a estas alturas frente a un mismo rival, puede sacar las vergüenzas, buscar soluciones a problemas inesperados o a argucias con las que aún no se han cruzado. Y los blancos salieron ganadores. De la jaula de Estambul, incluso sin jirones.

Y es que, desde el base al pívot, había que sacar la agresividad en todos los puestos, para encarar este serial. Para ello hay que pensar que se está sumergido en un umbral de intensidad y de riesgo, mucho mayor que lo vivido tan sólo una semana antes. Los cuartos de final, para el club que tenía la oportunidad de ser anfitrión en la Final Four, se tiene casi la obligatoriedad de ganar y se da el máximo. Y por ello, Sergio LLull y Felipe Reyes (grandiosos en toda la serie), volvieron a poner el nivel de intensidad al que había que llegar. Ese nivel de presión que hizo que el compañero Dontaye Draper, quedase minimizado y para nada decisivo.

Había que detener al talento como Dario Saric, jugador utilizado en la posición de ala-pívot, que forzaba a arriesgar mucho a los pívots. Fue un quebradero de cabeza en el rebote ofensivo en los dos primeros choques de Madrid. Poco a poco se fue zanjando ese escape, a pesar de las rotaciones en defensa, que siempre dificultan la buena posición para asegurar el rebote defensivo. Nenad Krstic fue otro de los puntales de Ivkovic. Su juego al poste, la continuación en los bloqueos por el centro o su certero tiro en suspensión (que no debería sorprender a nadie. ¿O ya no recordamos para qué lo utilizaban los Thunder en ataque?), fue un test para Laso, que llegó a poner pequeños y móviles sobre él -como Slaughter-, al Gustavo Ayón más duro, o defenderle por delante para que no recibiese. Muy destacado y efectivo a partir de la segunda parte en el tercer partido, fue la defensa de rotaciones en el pick & roll central. Todos en pista muy involucrados y como resultado, mucho menos daño por ahí. Se bajaron así los números de Krstic y Heurtel, con lo que el juego se reducía más a la aportación de Saric, Janning y Osman. Así, el cuento cambiaba. Como ven, a cada problema, una solución. Diversas chinitas por el camino que lograron apartar.

 

En ataque, Jaycee Carroll o el trabajar para un tirador puro, sacó muchos réditos. Fue claro la manera de tener espacios para que Rudy Fernández o Sergio Rodríguez jugasen con la libertad para decidir, como les gusta. Porque en muchos casos, cuando ganaron es “porque son muy buenos”, por encima de lecturas tácticas. Eso es la suma de un gran talento más la libertad para poder ejecutarlo. El que Felipe Reyes ganase un partido con un triple si era necesario forma parte de ese ambiente de impulsar el talento.

Por último, la dureza mental y la capacidad para remontar en los tres primeros partidos. Un triple magnífico del tirador Matt Janning les evitó culminar una tercera remontada consecutiva. En los dos primeros enfrentamientos en Madrid, se expusieron los problemas más evidentes y aún así, ganaron. Pero la dureza mental para poder ganar los dos partidos, sobre todo los 17 puntos de desventaja del 2º enfrentamiento, con un excepcional tercer cuarto, muestran una de las capacidades prioritarias para encarar la Final Four.

Ya lo ven, “días de vino y rosas” para el Real Madrid. Suceda lo que suceda en el futuro próximo, era la manera más apropiada de encarar esta gran cita cuando se pensaba en ella allá por Octubre. Ahora, que el destino reparta suerte.