LAS LLAVES DE EUROPA

LAS LLAVES DE EUROPA

Antonio Rodríguez

Europa nos abre sus puertas. Con los últimos días de Abril, esperamos los primeros rayos de luz de Mayo. Ellos nos traen finales europeas. Algunos adelantados. Ya se sabe que el sol en las Islas Canarias brilla casi todo el año. Y en Gran Canaria comenzará hoy, con la final de la Eurocup, ante el Khimki ruso. El casi moscovita -de las afueras. No pretendan ir desde Moscú en hora punta. Jamás encontrarán tráfico más denso- es el equipo favorito. El de los millones y las estrellas. ¿Y qué? Ya lo eran los verdes de Kazan y el Unics tuvo que arrodillarse ante el empuje y sobre todo la ilusión de los canarios.

Mucha ilusión hay embarcado en este viaje. La Eurocup era un sueño cuando comenzó su andadura esta temporada. Ya es menos sueño. Al menos, se le mira a la cara. Un paso tan sólo resta para quedar campeones. El más difícil, sí. Pero una vez llegados hasta aquí… Es lo que tiene lucir un escenario tan señorial como el Gran Canaria Arena. Su parte de culpa que el Herbalife Gran Canaria haya llegado hasta aquí, la tienen sus gradas y sus jugadores, respaldados, han creído más allá que nosotros mismos, que bien fácil nos resulta desde nuestros sofás hacer volar imaginación y sueños. Y ahora tendrá su momento de mayor gloria en su corta vida. Sobre la final, hablaremos en Espacio Liga Endesa la semana que viene. De momento, desde aquí, a Aíto García Reneses, a todos sus jugadores  y componentes del club, a sus aficionados, desearles toda la suerte del mundo.

Suerte que no tuvieron los azulgranas en su segundo envite consecutivo en Atenas. Un triple de Georgios Printezis, de esos que quedan para la historia, de esos que el tópico dice “hacen afición”, les dejó en la cuneta. Pues para el F.C. Barcelona también quedará para la historia. Puñales así gotean sangre que se recuerdan por tiempo y se tienen presentes hasta el próximo éxito europeo. Será el motor que les impulsa. Así que, hasta la próxima a lomos de este caballo llamado “Motivación”, esperemos que el viaje hacia el éxito nuevamente, sea pronto.

Otra puerta, la más deseada en el Real Madrid, que se abre con la Final Four. Es como plantarse delante de la Puerta de Alcalá. Como si la plantilla portasen las llaves de la ciudad. O al menos, vigilan apoyadas entre las piedras y el césped que rodea tan majestuoso monumento. Y allí esperan. Estambul era una plaza complicada a conquistar, y se logró. La vuelta victoriosa, la tercera Final Four consecutiva para un club que, más que agradecido por los éxitos, siente la necesidad y el hambre por tenerlos. Y bien saben que ha habido mucha hambruna en esa casa durante demasiados años. Desde que Arvydas Sabonis alzó los brazos en Zaragoza hasta el 2013 en que volvieron a jugar el partido por el título, fueron demasiados años. Y aspiran de momento, a llegar a tal escenario por tercera ocasión consecutiva. Ya son grandes. Ahora pretenden ser los mejores.

Como ven, Mayo espera cargado de incertidumbre, de belleza como nos enseña su naturaleza. Y reta. Al Herbalife Gran Canaria y al Real Madrid. Y nosotros estaremos pendientes. Ahora toca disfrutar. Que el devenir del juego, su destino, actúe. Las llaves de Europa esperan a ser recogidas.