ANDY PANKO, “MASTER & COMMANDER”

ANDY PANKO, “MASTER & COMMANDER”

Antonio Rodríguez

Problemas, derrotas, fichajes casi por vía intravenosa, ilusiones renovadas, dramas en cuarenta minutos, subidas al cielo y bajada a los infiernos, a abismos casi definitivos. Equipos de la parte baja de la clasificación en las últimas jornadas. Y esta descripción, es su escenario, su nuevo hábitat, sofocante atmósfera, según pasan las jornadas. Prácticamente ninguno mantienen las plantillas con las que iniciaron la temporada. Las soluciones hay que buscarlas, no suelen venir de la mano con las situaciones comprometidas, no.

En el mercado casi primaveral, ante los nuevos -y necesitados- ojos del cliente, se asombran y salivan ante hombres que en Septiembre nunca serían ofertados o aceptados. Adquieren ese “big fella” que no querían en pretemporada, pero que ante el incipiente problema reboteador, por su corpachón, ahora sirve. Se contrata a ese anotador compulsivo que se rechazó, porque era de perfil individualista y se intuía difícil acoplarle a los sistemas y al equilibrio del grupo. Ahora, por encima de todo, se necesitan puntos. Ese cliché salva a muchos, muchos entrenadores de sus vértigos al mirar hacia abajo. Restan apenas un par de meses. Meten las manos en los bolsillos y sacan sus escasas monedas, sostenidas en las palmas de las manos. Las miran. Las remiran. Cierran los ojos y en un ejercicio de autoconvencimiento, espetan un “venga, compro”.

El fin de semana, en Illumbe, se vivió otra de las dramáticas entregas que la Liga Endesa da entre los equipos de la parte baja. Gipuzkoa Basket quizás se salga de este guión, de girar la cabeza a los escaparates. Ellos intentan mantener el grupo y me consta que se ficha en verano con esas miras, a que no se resquebraje. No pueden controlar marchas como las de Taquan Dean a Irán. Pero lo intentan. Imploran a los puntos de Dani Díez, a la entrega de Doblas, a las transiciones de Will Hanley, a las asistencias de Jordan. Y por otro lado, Montakit Fuenlabrada. La alternativa opuesta: 18 jugadores utilizados en esta Liga Endesa. De los cuales, solamente 7 han superado los 20 partidos de las 29 jornadas disputadas. Tres entrenadores en la rueda de los banquillos. Sin embargo, destacando desde la titubeante nave que ha surcado multitud de tormentas, como guía de popa, el veterano Andy Panko, su particular “Master & Comander”.

Illumbe vestiría de manera muy diversa a ambos contendientes el pasado domingo. Diferenciaría muy claramente a los vencedores de los derrotados. Y como juez y parte, ahí estaba Andy Panko. El veteranazo de 37 años sabía lo que se jugaba su equipo. Panko presentó su tarjeta desde los primeros minutos. Este ala-pívot necesita de espacios y los tuvo. Sus cuidadas piernas aún le permiten hacer suspensiones con la explosividad suficiente como para lanzar con comodidad. Entra a canasta, bota y pivota en un rango de poste bajo muy amplio. Es un tipo que necesita espacios y si sus compañeros se lo conceden, arrímense a este ascua, que será de los que más calienta. Tuvo una magnífica actuación con 29 puntos, 12/19 en tiros de campo. Y lo más importante, ese conocimiento de saber cuando se necesitan los puntos, en qué momento duelen más, en qué momento son necesarios. En disputa personal con Dani Díez, en el momento en que más diferencias cogían, cuando se inició la prórroga, certificando el ganador del encuentro.

Por otro lado, Dani Díez, con 21 puntos y 5/9 en triples, tuvo momentos estelares de duelo personal con nuestro protagonista, casi de NBA. Posteriormente, Jordi Grimau y los triples -magníficos- de Iarochevitch (4/8) en los últimos minutos, obraron el milagro de la remontada final y la posibilidad de la prórroga. En ella, las primeras acciones acertadas de Panko fueron certificadas con un triple de Josh Mayo (en la foto), que dieron el resultado final de 74-86. Genuino líder anotador de la Liga Endesa (19.2 puntos de promedio), verdadero líder de su equipo. Si en su piel se reflejaran sus batallas, sería el rostro casi impermeable lleno de surcos de un centenario jefe indio, de mirada dura y melancólica a la vez. Y es que Panko ha vivido ya muchas batallas sobre el parquet. Illumbe fue sólo una de ellas. Una más. Y como suele ser costumbre, se hizo cargo de la nave. Con la mirada tranquila del deber cumplido, se retiró al vestuario. “Master & Comander”.