EL CLÁSICO REAL MADRID-BARCELONA QUE PUDIMOS PREDECIR

EL CLÁSICO REAL MADRID-BARCELONA QUE PUDIMOS PREDECIR

Antonio Rodríguez

No eran claves del partido, ni mucho menos, pero sí unas directrices, un bosquejo de lo que podía ser el clásico, cuando lo analizamos en el pasado artículo “A vueltas con el clásico. ¿Cómo llegan? Para nuestra satisfacción, adivinamos mucho de lo acontecido posteriormente. Ante un gran choque en el Barclaycard Center de Madrid, con muchísimas buenas cosas, hubo claves que pretendíamos que se degustasen entre los aficionados. Y a bien que dimos en el clavo en algunas. Después de dos días, vamos a analizarlas y destacar lo que nos llamó la atención:

1.- “Jaycee Carroll podrá ser un plus decisivo para los suyos”. Hablamos que tomó responsabilidades en Zaragoza cuando se lesionó Rudy. Y predecíamos algo parecido ante los azulgranas. Pero ¿a este nivel? Sinceramente, no. 19-puntos-en-el-último-cuarto es una cantinela que los aficionados blancos tarareaban, entre asombrados y maravillados. Pero hay aún más. Respecto al F.C. Barcelona, que llevaba 3 puntos de ventaja al final del tercer cuarto (63-66) y empezó el último igual de entonado, manteniendo esa diferencia a 8 minutos del final con un triple de Satoransky (68-71), mientras ellos posteriormente lograban 5 puntos en los siguientes siete minutos y medio, Carroll consiguió sus 19. ¡En 7 minutos y medio! Cuando Xavi Pascual solicitó tiempo muerto tras un parcial de 14-0, el único “intruso” que  había anotado en esa racha, fue Sergio Rodríguez con una entrada a canasta. Lo demás, del fenómeno Jaycee. Su abierta sonrisa le delataba cuando fue despedido por la afición con una cerrada ovación, segundos antes de finalizar el choque.

2.- “Nocioni (…) siente de manera especial los momentos cumbre. Y este es uno de ellos”. Y así fue. Dos canastas importantísimas para el arranque del último cuarto, una de ellas triple, cuando los barcelonistas más apretaban, fueron una sólida contestación y el preludio al “recital Carroll”. De alguna u otra forma tenía que sobresalir.

3.- “El cambio de cromos de Xavi Pascual. Queriendo dar más protagonismo a Satoransky, le ha puesto a jugar de titular junto a Ante Tomic”. Fue la tendencia en los últimos encuentros, tanto ligueros como europeos. El pívot croata siempre es decisivo. Y en esta ocasión, Xavi Pascual, no sé si por probar cosas nuevas de cara a futuros enfrentamientos entre ambos, o simplemente porque quería mostrar más repertorio, utilizó de forma magnífica al croata en apariciones desde el lado débil, mucho más exageradamente que en partidos anteriores. Y lo hizo magníficamente bien. Se mostró imparable en la primera mitad, acrecentando aún más su dominio cuando Pablo Laso se aventuró a poner a Felipe Reyes y Nocioni como interiores titulares en el segundo cuarto. Por físico y altura, les pudo. Estadísticas al descanso: 13 minutos, 15 puntos, 7 rebotes y 8 faltas recibidas. Una locura. Bueno, la locura fue la asistencia que dio hacia atrás sin mirar.

4.- “Mario Hezonja y su última actuación ante el Real Madrid. No puede pasar desapercibido” fue lo que dijimos. Y a bien que no quiso pasar desapercibido. Para lo bueno y para lo malo. El croata necesita ser desgranado en su actuación el pasado domingo por la mañana.

- Tiene cosas magníficas. Anticipándose a Maciulis, logró un mate de espaldas magnífico, recreándose y provocando a la afición blanca, que se sintió insultada -mientras él reía-. Y yo digo que, para insultante fue la facilidad con la que lo hizo. El croata, no olvidemos, con ese carácter, esa autoconfianza hasta rozar casi la pose chulesca, fue quien dijo que los mates del concurso en el All Star NBA allí efectuados, los consigue él sin muchas dificultades. Al final del tercer cuarto, cuando Jaycee Carroll volvió a coger su hábito de anotar, logró dos canastas seguidas, para dar el 61-63 a favor en el electrónico. Una de ellas, un triple arriba, arriba, tan sólo reservado a tipos con sus capacidades físicas, atléticas y técnicas. La “psicosis Hezonja” llegó hasta el punto que a la siguiente jugada, Satoransky quedara totalmente libre para un triple por el sobremarcaje al jovenzuelo Mario.

- Sin embargo, también tiene puntos negros, pecados de juventud y soberbia, o sería mejor decir, la soberbia de la juventud. Y no nos referimos a sus notorios enfados cuando es sustituido. Xavi Pascual está por encima de eso y no pierde la concentración por ello. Me refiero a jugadas en la que Marcelinho Huertas inicia un dentro-fuera con Tibor Pleiss, porque a éste le marca Rivers y puede sacar ventaja, mientras Hezonja desde el otro lado, desmarcado, pide el balón con los brazos en alto, haciéndose ver y no lo recibió. Tras la jugada -y fallo en el tiro de Pleiss-, siguió gesticulando con los brazos abiertos, culpando a su compañero de tal decisión. No es cómodo que haya que estar pendiente de sus incorfomidades y que Marcelinho tenga que explicárselo en el siguiente parón (conversación acabada con un ‘chócala’). Como pecados de juventud son sus arrebatos salvadores, como sucedió en el último cuarto, en el que volvió a pedir el balón -que lo recibe- en el momento caliente, solicita a su compañero que se aparte para que el aclarado sea mayor y lo que provoca, es una pérdida de balón al driblar delante de Mejri y Sergio Rodríguez y posterior canasta en contra. Mario Hezonja es todo el pack. El salvador y el demonio de la mano. Al menos, ahora con 20 años. Y ese conjunto de ambos, hay que asumirlo.

En definitiva, fue un bonito partido, con victoria para el Real Madrid (91-78), en el que vimos al mejor Salah Mejri de la temporada, cuando no contaban con Bourousis ni Slaughter, y cuya movilidad hizo un roto a la defensa azulgrana. Así como con Pleiss y Lampe en pista, el Barcelona logró salvar un momento crítico (48-40 en contra), a impulsarlo hasta un 52-53 a favor, con un notable dominio de ambos. Los dos conjuntos fueron muy agresivos en la defensa del pick&roll, mandando dos contra unos de forma permanente al hombre-balón, que con el talento y la disciplina que tienen ambas plantillas, supieron deshacer las más veces, lo que provocaron canastas fáciles y un mayor espectáculo. Y lo dicho: la guinda fueron esos 19 puntos de Carroll  en el último cuarto, en siete minutos y medio (para un total de 26) para certificar la cuarta victoria madridista entre ambos clubes en seis ocasiones. Y puede que no sea la última esta temporada. Está por ver.