VIVIR, MORIR…Y NUEVAMENTE VIVIR EN MANRESA

VIVIR, MORIR…Y NUEVAMENTE VIVIR EN MANRESA

Antonio Rodríguez

No podíamos despedir la semana en Espacio Liga Endesa sin mencionar la victoria de La Bruixa d’Or ante Unicaja. En muy pocas ocasiones a lo largo de una temporada, se da la circunstancia que el colista consiga batir al líder. En este caso, un partido perfecto de los manresanos durante tres cuartos, le sirvieron para conseguir tal hombrada. Aunque parecía que eran suficientes 30 minutos de gran baloncesto, luego no, luego parecía que sí… Se llevó un triunfo importantísimo para ellos (80-76), tras cuatro derrotas consecutivas, 6 en las últimas 7 jornadas. Cuando encaramos el último tercio de competición, en la lucha por evitar los últimos puestos, lo primero a lo que se debe aferrar un equipo, es a la esperanza. Y victorias así, la dan.

Ganar a Unicaja tuvo una profunda marca desde 6,75. Los enormes porcentajes de Davin White en el tercer cuarto, como consecuencia de la cautela que tenía la defensa andaluza ante sus entradas a canasta del primer cuarto (llegó a repartir 9 asistencias a base de doblar balones. 5/9 en triples), la inspiración permanente de Ben Dewar, que llegó a ver el aro como una piscina, incluso cuando estaba bien punteado (19 puntos, 5/9 en triples), hicieron que todo lo demás funcionara en los hombres de Pedro Martínez. Sakic forzaba faltas en poste bajo y Rizvic intimidaba en defensa y se encargaba de convertir los balones que le llegaban bajo el aro (4/4 en tiros de campo).

Fue de esos días en los que la afición manresana pudo ver de todos y cada uno de sus jugadores, exhibir la calidad que atesoran. Alex Hernández nunca perdió la calma cuando los malagueños subieron líneas y presionaban a toda pista y Marius Grigonis supo estar a la altura en lanzamiento exterior e intensidad. Isaac Fotu tiene habilidad anotadora. Es así. Rapidez en uno contra uno y notable tiro exterior le hacen ser un quebradero de cabeza rival.

El final es lógico y normal que Unicaja mostrara su orgullo con mayor esfuerzo, acompañamiento suficiente a su enorme calidad. Que los 22 puntos de renta local (64-42) se fuesen reduciendo de manera alarmante para la afición, hasta tener los malagueños oportunidad de ganar incluso el choque, fue un escalofrío que recorrió las gradas. El cansancio en los hombres de Pedro Martínez se dibujó en falta de ideas y tiros precipitados. Eso, y la losa de cuatro derrotas consecutivas. Sin embargo, sí supieron salir de ese estado de emergencia, cuando Stefansson erró dos tiros libres, y en el momento de la verdad, dos tapones consecutivos de Hasan Rizvic a dos entradas de Toolson, mediando entre ellos dos tiros libres de Ben Dewar y un error de Germán Gabriel, perdiendo el balón en una notable defensa, lograron el 76-70 final y la explosión de júbilo en el Nou Congost.

¿Y ahora qué? Pues a sensaciones reencontradas, les toca seguir mirando hacia delante. Cuentan con un base que es anotador y puede ganar encuentros, en la figura de Davin White. Y con un hombre interior en Zeljko Sakic con carácter para decantar victorias en los suyos. La nueva incorporación de Mario Little puede dar consistencia, anotación allá donde falte y credibilidad (claro, un tipo que apenas conoce la competición, si es llegar y vencer al líder…). Intimidación interior en Rizvic y Grimau en el exterior…en muchas ocasiones, lo que se necesita es la confianza que dan las victorias. Veremos cual es el recorrido manresano en el próximo partido, en el que se le exigirá ganar, pues reciben en casa al Gipuzkoa Basket, un equipo de “su” liga. Son muy diferentes los bandazos de las primeras jornadas que el disputarse, con la presión añadida, los choques ahora. Dinámicas ganadoras comienzan con victorias sonadas como ésta. Veremos si lo confirman.