ARTÍCULO: SCOTT WOOD Y EL DESAFÍO DE DARLE DISTANCIA

ARTÍCULO: SCOTT WOOD Y EL DESAFÍO DE DARLE DISTANCIA

Antonio Rodríguez

Scott Wood asegura que en un gimnasio, cuando contaba con la temprana edad de 12 años y acompañado por su tío quien le recogía los balones, fue capaz de anotar 214 tiros libres consecutivos. El niño prometía. Se presentó en Raleigh a jugar en la universidad de North Carolina State. Sí, la misma que provocó la mayor sorpresa en la historia del baloncesto universitario. La misma que entrenó el mítico Jim Valvano, cuyas sentidas y carismáticas últimas palabras en su speech de los ESPY Awards en 1993, días antes de su fallecimiento, fueron grabadas en la camiseta de Scott y de todos sus compañeros durante un partido homenaje. “Don’t ever give up” (nunca te rindas) tuvo un profundo calado dentro del mundo del deporte estadounidense y por supuesto, dentro del vestuario de los Wolfpack.

Scott Wood está en España. De hecho, es su segunda temporada en la Liga Endesa, concretamente en el UCAM Murcia. Y este alero, con sus incontables triples, sigue afianzándose cada vez más en nuestro país. Y nuestro país, conociendo cada vez más sus armas de tirador. El pasado domingo por la mañana, Scott Wood fue capaz de anotar 5/8 en lanzamientos triples ante el Baloncesto Sevilla, para un total de 17 puntos, en la victoria de los murcianos a domicilio (83-96).

Sí, falló tres lanzamientos, alguno en una posición relativamente cómoda. Ha momentos en que los cinco triples que pueda anotar, son menos noticiables que el hecho que haya fallado tres, sobre todo si alguno era abierto y sin un duro marcaje. Por lo tanto, a Scott Wood lo definiremos como “casi infalible”. 5 triples son para desesperar a cualquier entrenador rival. Y Luis Casimiro bien que lo hizo. Porque en ocasiones, sus jugadores se empeñaron en retar al alero estadounidense a darle un espacio tras aprovechar bloqueo, y lanzar. Y anotar, claro. ¿Cómo era posible que le dejaran un simple metro de distancia? Suena a macabro desafío, porque el final slo puede intuir uno. Eso, cuando el arranque del encuentro fue de 2-20 en el marcador para UCAM Murcia, pues a Casimiro le amplificó mucho más su exasperación.

Wood batió el récord de triples anotados en la historia de su universidad, arrebatándoselo a Rodney Monroe, el compañero de fatigas de Chris Corchiani y Tom Gugliotta a principios de los 90. Y como contestó vía twitter, quien ostenta el récord de triples en la Atlantic Coast Conference de la NCAA, el NBA J.J. Redick, “respect” para Scott Wood. No es para menos. Hay 6 jugadores en toda la Liga Endesa que superan su 43 % en triples. Sin embargo, él ha intentado 25 triples más que el jugador que más intentos tiene de ese grupo de 6 (Ryan Toolson, de Unicaja). Algunos de ellos, lanzan poco más de la mitad que Wood.

Está tan confiando en su “catch&shoot” (coger y tirar) tras salir de bloqueo, a pesar de tener fuerte oposición de los defensores, él siempre intenta el tiro sin contemplar como alternativa, el penetrar a canasta. Su colocación de pies nada más recibir, s velocidad de ejecución, su finura lanzando y por supuesto, los resultados -un permanente bombardeo al aro rival-, son uno de los mayores tesoros de la Liga Endesa. Además, va mejorando y leyendo mejor las situaciones de dos contra dos, teniendo él el balón, que su madurez como jugador, se va notando.

Scott Wood desafía y casi siempre gana. No se le puede dar distancia ni tiempo. Sea con un balón o sin él. Hace unos tres años, cuando su universidad perdió ante uno de sus máximos rivales, la afamada North Carolina, lo que suponía la decimoprimera derrota consecutiva frente a ellos, o lo que era lo mismo, que Wood no había logrado ganarles nunca en su etapa universitaria, un atrevido periodista, haciendo más llaga en la herida, le preguntó en caliente, tras el encuentro, que cómo se sentía. “¿Cómo te sentirías si descubres que tu mujer te engaña?” mirándole fijamente a los ojos, fue la respuesta. Tras un incómodo silencio de un puñado de segundos, Scott, sin retirar la mirada al periodista, le apostilló “así de frustrado me siento”.