ARTÍCULO: NUESTROS ALL STARS NBA

ARTÍCULO: NUESTROS ALL STARS NBA

Antonio Rodríguez

Capítulo 4 (y último): GEORGE GERVIN

En España estamos de enhorabuena tras el nombramiento de Pau Gasol y Marc Gasol, como pívots titulares en el próximo All Star Game New York’2015. Un hecho sin precedentes en la historia de la NBA, el que dos hermanos compartan titularidad en el partido de las estrellas, un éxito de nuestro baloncesto, una alegría y orgullo que se criaran y formaran en clubs de la Liga Endesa. A lo largo de la historia de nuestra liga, no han sido ellos los únicos casos que han jugado en nuestros clubs habiendo sido, con anterioridad o posterioridad, nada menos que All Stars de la NBA. Con este serial, os contaremos uno por uno, las estrellas que pisaron por igual el parquet de nuestros pabellones, como el santuario sagrado en un evento como el All Star Game.

Cuenta la leyenda que Johnny “Red” Kerr, tras fichar a George Gervin por los Virginia Squires, fue invitado a ver un partido en su pabellón, desde la grada. Cuando éste finalizó, ambos bajaron a la pista. Gervin le preguntó a Kerr que por qué no tiraban más de 3 puntos. “El coach Bianchi no cree que sea un tiro con buenos porcentajes. George, está realmente alejada”. El recinto estaba semiapagado, aunque aún se veía. Gervin pidió un balón y vestido con una camiseta, unos vaqueros y un par de zapatillas, comenzó a tirar de tres puntos. Uno tras otro. Dentro, dentro, dentro. Realizó 20 lanzamientos. Anotó 18. Kerr, lo único que se le ocurrió decir fue “vámonos, para asegurarme que la tinta de tu contrato está seca”.

George Gervin fue visto y descubierto por -cómo no-, Sonny Vaccaro, que habló de tal perla al entrenador de los Virginia Squires, Al Bianchi. Éste, tras verle en directo jugando con los Pontiac Chaparrals, perteneciente a la Continental Basketball League, quedó más que convencido. Con la mediación de Johnny “Red” Kerr, jefe de tal franquicia de la ABA, se hicieron con sus servicios, tras cerciorarse Kerr que, el incidente por el que tuvo que dejar la NCAA -un puñetazo a un rival en el torneo final, jugando para su universidad, Eastern Michigan-, fue un hecho aislado. El chico era humilde y tratable. Jerry Tarkanian, el mítico “tiburón”, le quiso echar el guante para Long Beach State, donde entrenaba por aquel entonces. De hecho, Gervin pasó unos días allí. Pero decidió quedarse en casa, en los “hurones” de Eastern Michigan. Y con tal -pequeña- universidad, en 1972, en Evansville, dio un puñetazo a Joe Piccola, jugador de Roanoke College, por el que fue sancionado, apartado y tras dos años, Gervin pensó que estaría bien ganarse la vida jugando al baloncesto. “En Pontiac, ganaba 500 dólares mensuales. Tenía para vivir, un buen coche… Era feliz”.

Lo que Gervin jamás pudiera imaginar es que con su marcha a los San Antonio Spurs -también de la ABA-, aquella ciudad que “Yo estaba jugando con Julius Erving. Cuando fui traspasado, no tenía ni idea de que allí hubiese baloncesto”, cambiaría tanto su vida. No contamos que en 1976 la ABA muriese. Ni tampoco que los cuatro supervivientes de tal liga (New York Nets, Indiana Pacers, Denver Nuggets y los propios San Antonio Spurs), fueran prácticamente desvalijados por la NBA, debiendo pagar a la liga una costosísima cantidad como “ingreso”. Pasaremos por alto que todas las estrellas de los equipos desaparecidos fueron repartidos entre las franquicias NBA a modo draft, sin que los supervivientes de la ABA tuviesen posibilidad de hacerse con alguna de ellas -cuando realmente eran más de ellos que de la liga con el logo de Jerry West-. El caso es que los Spurs, liderados por George Gervin, Larry Kenon, James Silas o Billy Paultz (terrorífico equipo), lograron entrar en los playoffs NBA desde su primera campaña, en 1977, hasta 1983 de forma ininterrumpida (solamente otros 3 equipos pudieron decir eso).

George Gervin era delgado. Muy delgado. Y con sus dos metros hacía absolutamente de todo con un balón en las manos. Superó la depresión que padecieron todos “los” ABA de disputar una liga sin línea de tres puntos durante sus primeras tres temporadas de desembarco, a base de seguir anotando, de entrar a canasta, usar su “finger roll” tras marcar los dos pasos como pocos. Resulta que en Estados Unidos, el cambiar de dirección en los dos pasos de entrada a canasta, lo llaman “euro-step” y un mito como Gervin lo usaba hace 40 años en sus pistas. Vivir para ver.

Ese “finger roll” ha sido junto a la suspensión de Jerry West, el gancho de Abdul Jabbar, las bandejas por extensión de Erving o el “no look pass” de Magic, algunos de los movimientos ofensivos más famosos de la historia del baloncesto estadounidense. ¡Qué facilidad para dar el último toque con la yema de los dedos! El balón siempre iba dentro. Con su mirada como que la cosa no iba con él, con su suavidad ejecutando jugadas, su frialdad aparente…”Iceman”, claro. No se le podía llamar de otra manera. “Intentar parar a Ice, es hacer que Ice se crezca” ya decía George Karl cuando era jugador y compañero suyo en los Spurs. “Él sabe cuando vas a saltar, por lo que te finta, y no le vas a molestar lo más mínimo. Norm Van Lier -estrella y gran atleta en Chicago Bulls- le “picó” tanto las dos últimas veces, que le endosó 37 puntos en ambas ocasiones. Pero ¡17 de 18 en tiros!, ¿eh? ¡Ja, ja, ja! Es un chiste para él. El tío juega con la NBA entera”. Lo que Karl no cuenta es que el día anterior, anotó 42 puntos a los Kings (19 canastas de 25 intentos) y en que la anterior actuación, en New York, se fue a los 35 (14 de 20). Números que le dieron hasta 4 veces ser el máximo anotador de la NBA (1978-79-80-82) y sobre sus participaciones en el All Star, entre ABA y NBA, ya ven (en el cuadro) sus números estadísticos en todas y cada una de las temporadas en las que lo fue. MVP del All Star en 1980, el mismo en el que Magic Johnson y Larry Bird debutaron como novatos.

George Gervin, sobre un salario con los Spurs de 650.000 dólares en los primeros años de la década de los 80, podía hacerse con 300.000 dólares más en bonus, por las victorias de su equipo. A pesar de sus ochenta y tantos kilos de peso, para más de dos metros de estatura, él decía mantenerse fuerte tomando aceite de germen de trigo y polen de abejas.

En 1985 fue su última aparición en un All Star (como titular incluso) y a la siguiente temporada, fue traspasado a Chicago Bulls, donde tuvo más protagonismo del esperado tras la prolongada lesión de Michael Jordan. Y se acabó su historia NBA. ¿Cómo era posible, siendo un año y medio antes uno de los favoritos de los aficionados? Sus problemas con las drogas le sumieron en un pozo, que tuvo su paso por Roma. El Banco di Roma, tras la lesión de Scott May, se hizo con sus servicios para hacer pareja con Mike Bantom. Jugó en el equipo de “la ciudad eterna” 27 partidos, con una media de 27.3 puntos. Sin embargo, sus problemas con la cocaína eran notorios. Y dejó de jugar al baloncesto. Tuvo al menos su día de gloria cuando en mitad de su infierno particular, en la temporada 87/88, los Spurs le retiraron el número, en una ceremonia de gran reclamo en la ciudad de San Antonio, por quien había sido. Dos temporadas después, volvió a los Quaid Rapid Thunder de la CBA, en el estado de Iowa, a ganar algunos dólares jugando.

Ofrecido en Francia, en Bélgica…y en Manresa

Como suele pasar en estos casos de jugadores tan carismáticos, encontró un equipo con problemas. En la segunda temporada del entrenador portorriqueño Flor Meléndez, el TDK Manresa, perdía un partido tras otro, incluso en la A-2, donde se enfrentaba a los 12 (de 24) equipos con peor balance deportivo en la ACB. Los manresanos apostaron aquel año por una pareja de yugoslavos, Obrad Sarantic y Boban Petrovic. Y éste último fue cesado, con el club buscando algo diferente. “Petrovic es una gran persona, un gran jugador, al que le ha faltado suerte para triunfar, según las palabras del histórico presidente del club del Bages, Carlos Casas. Casas tenía en su bolsillo una lista de 8 posibles sustitutos del serbio. Y fue su hijo mayor Carles, cuando vio la lista, que pegó un respingo tras quedarse lívido. En ella, se encontraba nada menos que George Gervin. Quedando advertido por su hijo, pues el presidente no conocía de las excelencias de “Iceman”, se habla con su agente, que lo había ofrecido en Francia y en Bélgica, pues la operación era más que arriesgada. Gervin tenía 37 años, unos problemas con las drogas que según Walter Szczerbiak, había oído en varios medios estadounidenses, ya estaban superados, además de problemas con la ley. Pidió una prueba previa. Pero como dijo su agente “es como si vas al concesionario a comprarte un Roll Royce y pides probarlo antes”. Ante las dudas, el riesgo. Los Thunder querían hacerle una extensión de contrato por lo que restaba de temporada, con lo que había que decidirse. Y un 16 de Enero, aterrizó por Barcelona, de la mano y sonrisa de su nuevo presidente, Carlos Casas.

Debutó en la jornada 20, anotando 31 puntos, con 23 ya al descanso. En un Congost más que abarrotado (con algo más de 3000 espectadores, casi se doblaba su aforo), en la segunda parte estaba asfixiado, al margen que su esfuerzo defensivo fue mínimo. Perdieron el choque ante Cajacanarias (79-92) y entre los compañeros pareció claro que aún no habían asumido el tener que ser mucho más intensos en defensa, pues su nuevo componente estaba más para tareas anotadoras. Flor Meléndez tenía un enfado importante por tal motivo. En el segundo choque, en Málaga, ante Mayoral Maristas, anotó 31 puntos, pero volvieron a perder (87-84). Tras su primer enfrentamiento, tuvo que regresar a Estados Unidos para arreglar con la justicia tejana un problema, pues estaba en libertad condicional tras ser detenido por conducir ebrio, y no comunicar que había abandonado el país. Carlos Casas pensó que antes que ir a la embajada estadounidense en Barcelona, prefería que regresase a su país y de paso, venir acompañado con algunos componentes de su familia. Ese viaje duró 72 horas.

La plantilla manresana parecía estar sumida en una depresión de juego, a pesar de su nuevo compañero, que les vio envueltos en una racha de 10 derrotas en los primeros 11 partidos desde la llegada de la nueva incorporación. ¿Y cómo era? Pues con los 38 años recién cumplidos en Manresa, George Gervin fue cogiendo la forma al poder jugar un partido tan sólo por semana. Relativa forma, eso sí. Optimizaba esfuerzos como un veteranazo. No correría transiciones como hacía en los Spurs, apenas tiraba triples, pues lo que quería era asegurar porcentajes de tiro, sobre todo con la cantidad de balones que se jugaba, e intentaba la finta, el bote, segundo bote y eso sí: pillar por sorpresa al rival en la suspensión, por muy encima que estuviese de él. Aún levantando poquito sus pies del suelo, la rapidez de ejecución del tiro a media distancia seguía siendo la misma. Y los tiros entraban. Cuando se atrevía a entrar a canasta, digamos que se quedaba a mitad de camino de lo que se le había visto un puñado de años antes, pues sus dos pasos ya no avanzaban tanto. Pero soltaba su mítico “finger roll” con la misma destreza. Unos cuantos palmos más alejado, pero igual de efectivo, pues en la ACB no eran precisamente Jabbar ni Moses Malone los que pretendían taponar. Y en su octavo encuentro, ante el Grupo IFA Granollers, a pesar de la derrota (86-107), Gervin se fue hasta los 42 puntos. Ya jadeaba menos en los entrenamientos y tenía oxígeno suficiente como para estas exhibiciones.

La racha perdedora continuó hasta el final, porque ya en el playoff de descenso, la primera eliminatoria la perdieron ante Valvi Girona. Sin embargo, en la segunda y definitiva -quien perdiese, descendía de categoría- ante el Tenerife Nº 1 (el Naútico de toda la vida, vaya), sufrió y fue testigo de sus mayores exhibiciones en España, durante los 4 partidos de extensión de tal eliminatoria. Gervin, tranquilo, siguiendo siendo amable, pero poco comunicativo con sus compañeros, con su entorno, logró en el tercer choque 43 puntos (tirándose hasta las zapatillas, dicho sea de paso) y en el cuarto, con el que concluyó la eliminatoria, 31 puntos y un excelso 11/16 en tiros de campo, para lograr sendos triunfos y salvar una temporada dificilísima para los manresanos.

La meta estaba conseguida. Y Gervin había cumplido con lo que se le había requerido. Aquí en España vimos a una de las mayores estrellas de la historia del baloncesto. Andando, eso sí. Pero por tal razón, más asombroso. Sus partidos apenas fueron televisados, al margen de los que pudiese emitir TV3 a nivel autonómico. Unos documentos de gran valor con el paso de los años.

Y esta fue la travesía, en estas cuatro entregas, de los cuatro jugadores que pasaron por el All Star NBA y que aterrizaron en nuestras pistas. Desde Espacio Ligan Endesa, deseamos que este hito de ver a dos hermanos, los Gasol, Pau y Marc, enfrentarse en tan soñada cita, sea todo un acontecimiento para nuestra historia y una diversión para ellos.

FOTO 1: George Gervin en sus primeros años en San Antonio Spurs.

FOTO 2: Estampa de George Gervin en Manresa. Muy diferente a la anterior.

FOTO 3: Imagen de George Gervin en los Virginia Squires de la ABA, ante su ex compañero de equipo Julius Erving.

FOTO 4: George Gervin era capaz de anotar desde cualquier posición.

FOTO 5: En su segundo encuentro en España, ante el Mayoral Maristas. Saltar, mucho menos que Ray Smith. Pero tenía otras habilidades.

FOTO 6: Gervin anotando delante de Mike Davis, el día que endosó 42 puntos a Grupo IFA Granollers.

FOTO 7: George Gervin posando, en 1996, en un escenario muy “Iceman”, para el libro del cincuentenario de la NBA, como uno de los mejores 50 mejores jugadores de la historia de la NBA.