¿QUÉ ESPERAR TRAS LA COPA DEL REY DE…VALENCIA BASKET?

¿QUÉ ESPERAR TRAS LA COPA DEL REY DE…VALENCIA BASKET?

Antonio Rodríguez

“Yo quería ganar, no venía a competir. Creo que ha habido momentos en los que mi equipo ha jugado mejor, pero ellos han jugado muy bien, porque si no hubieran tenido el acierto de hoy, no nos hubieran ganado. Nos vamos con la idea de que hemos dado un paso más. No conseguimos ganar a un grande, pero ya lo haremos”.

La Copa del Rey siempre es un escaparate. Para los equipos, las más veces, un termómetro de las posibilidades de cara a un futuro. A estas alturas de competición, ¿qué esperar de los 8 mejores clubes tras este break? Las declaraciones arriba expuestas, son un fragmento de la rueda de prensa de Carles Durán a la finalización del primer choque copero frente al F.C. Barcelona.

La sensación que estuvieron cerca, que por momentos lo hicieron muy bien, es latente. Pero es el F.C. Barcelona. Fue el trampolín de Mario Hezonja, capaz de anotar un triple delante de las narices del rival, capaz de anotarlo sobre la bocina, muy alejado. De ahí el porcentaje que tuvieron. El que Durán declarara por activa y por pasiva que iban a Las Palmas a ganar, por mucha vehemencia que le pusiera -que la puso-, no quita que fuera más que un deseo posiblemente, no al alcance de sus posibilidades, porque, como he dicho, se trata del F.C. Barcelona. Sin embargo, sí que vimos detalles muy interesantes.

Los partidos del “win or go home” son excitantes, entre otras razones, porque se ven emparejamientos individuales con los colmillos más afilados, puesto que cualquiera de ellos, puede ser decisivo. Me gustó mucho la aparición como hombre importante de Pablo Aguilar en las primeras transiciones. Frenar a Justin Doellman, su pareja en el macabro baile del “sólo puede quedar uno”, era misión casi imposible. Doellman mostró todo su repertorio. Pero Aguilar creyó ser élite el pasado jueves. Y se empleó y lució. Con triples, atacando la canasta, bloqueando. Fue el “4” titular y con este marchamo de “tío importante” tras tanta lesión, podrá afianzar esa posición de titular y lucir.

 

Romain Sato, uno de los grandes éxitos del Valencia Basket la pasada campaña, tuvo un duelo con Deshaun Thomas precioso, que ganó a los puntos y a la veteranía Sato. Al descanso del americano blaugrana, Abrines se vio en clara desventaja defensiva. Sin embargo, sí eché en falta algún momento de agresividad en la segunda parte de Sato en cierto aspecto del juego. Ante el marcaje de Mario Hezonja en la reanudación, no hubo juego de poste frente al croata, en una situación que a buen seguro no habría previsto muchas ayudas especiales. Hezonja es verle al natural y parece más grande de lo que es. Sobrepasaba en 10 centímetros a su rival . Sin embargo, el factor agresividad cuenta y pudiera haber sido un punto a favor del centroafricano.

Si Pau Ribas no estuvo acertado, no quita en afirmar que ha sido el mejor jugador taronja en lo que llevamos de temporada. Rafa Martínez sí lo estuvo, con meritorios triples tras bloqueos, hasta que el cansancio hizo mella, sobre todo en el triple que pudiese haber cambiado el devenir final. Rafa volvió a contar en las grandes ocasiones.

Quien más preocupa es Nemanja Nedovic. O perdido, o sin confianza o desubicado. Genera lo que él produce en puntos. Poco más. Potente en sus acciones, pero sin estar en el engranaje. Y bien que lo necesitan los valencianos. Queda todavía mucha temporada. Le quedan más temporadas. Que aquello de dar tiempo ya lo aprendí desde que llegó un tal Wayne Robinson al Real Madrid. Y le llovieron palos, créanme. Esperaremos.

Bojan Dubljevic sí que sigue siendo un lujo. Y sobre todo, sin lesiones, es élite europea. Sin discusión. Su enorme clase mostrada en juego en poste bajo ante tipos como Tomic o Pleiss, haciéndoles ver que tenían un problema táctico cuando salía fuera…¡qué delicia de chico! Baloncesto con todas las palabras. Necesariamente jugando como “5”, porque aquí entramos en el gran problema de Valencia Basket, lo que les puede separar de lograr sus ambiciones en grandes metas. Con la mala suerte de Serhyi Lishchuk, de baja en frustrantes lesiones, su principal bastión interior defensivo, quedan muy huérfanos. Muchos ojos inquisidores se posan sobre Kresimir Loncar. No seré yo quien tenga el valor de criticar alguien que me gustó de manera notable a lo largo de su carrera deportiva. Sin embargo, sí me preocupa su rodilla, cuya flojera no tapa la rodillera que calza. Su clase se queda muy mermada cuando tiene ese lastre. Viéndole en directo, ni puede dar la amplitud en los pasos que él quisiera cuando entra, ni el salto vertical que la élite europea exige para proteger sus tiros.

Los demás, Van Rossom -aún le falta ritmo de partidos-, Vives, Lucic, Harangody, sí que cumplen sus expectativas. La recién confirmada continuidad de Carles Durán hasta final de temporada le hará finalizar un trabajo, al menos hasta esta campaña. Es un punto de estabilidad. Eso sí, Svetislav Pesic y sus pupilos esperan en la esquina. Del devenir de esa eliminatoria, se impulsarán muchas aspiraciones taronjas o tocará llorar muchos pañuelos. Una reválida reciente que Valencia Basket deberá superar para seguir con las intenciones de su entrenador:

“La mejora está bien, pero yo quiero ganar. No nos podemos hundir, porque hemos trabajado muy bien. No me gusta perder, pero me voy con la tranquilidad de que esta derrota (de Copa) no puede suponer un fracaso”.