ARTÍCULO: LABORAL KUTXA TIENE UN RUMBO…Y ES EL CORRECTO

ARTÍCULO: LABORAL KUTXA TIENE UN RUMBO…Y ES EL CORRECTO

Antonio Rodríguez

Laboral Kutxa no estará en la próxima edición de la Copa del Rey. Esta frase, que pudiera ser un hiriente enunciado para la afición y equipo baskonistas, solamente quiero que se transmita como una realidad, al igual que su récord de 7-9. Nada más. El excelente partido que disputaron en el Barclaycard Center de Madrid, demostró que ahora tienen un equipo, buen equipo por conjuntar, tras el desfile de 19 jugadores durante estos tres meses de competición. Y un rumbo a seguir que parece el más sensato y el más correcto.

¿Por qué Laboral Kutxa perdió en Madrid?

1.- Porque Felipe Reyes es muy bueno.

2.- Porque Sergio Llull es muy bueno.

Esas son las principales causas. Tuvieron errores al final, sí. Pero si analizamos su labor a lo largo de los 40 minutos, nos salen en nuestra libreta de apuntes, una buena cuenta de virtudes y mucho trabajo bien hecho. Y eso que, y reitero, les falta aún por conjuntar a varios jugadores, por el simple hecho que tres de ellos no llevan ni tres semanas en Vitoria. La tarea de Ibon Navarro se está notando y estoy convencido que tras el éxito de clasificarse para el Top 16 de la Euroliga (no lo puedo catalogar de otra forma tras el cambio de entrenador y recalcar nuevamente los 19 jugadores que han defendido su elástica), se sigue con un trabajo en el que, son matices y detalles los que están mostrando una gran diferencia.

Laboral Kutxa se presentó en Madrid para jugarles inicialmente con un quinteto muy alto: Begic, Shengelia, Bertans, Causeur y James. Y lo muestran no en sus fichas personales, sino en su actuación en la pista. Cuando el Real Madrid intentaba desbordar en uno contra uno, los jugadores blancos se encontraban con el defensor, una ayuda que siempre llegaba de Shengelia o Bertans -o sea, tipos grandes-, y así mantener al “5” (titular fue Mirza Begic. Posteriormente Colton Iverson), en la zona, protegiendo el aro sin verse forzado a salir. Y se hicieron muy grandes. Fue lo que cimentó que tras el triple de Davis Bertans sobre la bocina final del primer cuarto, que suponía el 17-18 y la primera ventaja baskonista, mandasen siempre en el electrónico…hasta la canasta final de Sergio Llull con el tiro adicional.

Segundo matiz defensivo: a la defensa del bloqueo y continuación, Begic y Iverson recuperan sus posiciones un fragmento de tiempo antes que solían hacerlo, sin quedarse arriba defendiendo. Para dos tipos tan altos y que por movilidad les cuesta tanto recuperar, la decisión que lo hagan a las primeras de cambio, que ya llegarán otros de la línea exterior a ayudar gracias a su constante movilidad, es otro punto defensivo a favor. Por todo ello, tan sólo Felipe Reyes, que lleva un mes extraordinario (redondeado con sus 22 puntos y 11 rebotes en 22 minutos el pasado jueves ante el Galatasaray), era quien podía hacer daño desde el interior. Los demás, casi inéditos.

Busquemos el capítulo del ataque. Sus bases, Mike James y Darius Adams, tienen falta de familiaridad con el entorno, con los sistemas. Sin embargo, saben doblar balones. Son maestros. A tipos bajo el aro o sobre todo, inversión al otro lado para jugadores que estén abiertos. Y aquí la plantilla baskonista está confeccionada desde el principio para disfrutar de tipos grandes que saben tirar muy bien desde fuera cuando están abiertos: Bertans, Shengelia o Tillie. En el primer cuarto, como producto de estos balones doblados, Colton Iverson consiguió sus 4 puntos, los 3 de Tillie más otros 3 de los 5 de Bertans, en un total de 6 asistencias repartidas.

En el segundo cuarto se dispararon hasta un 30-41 tras dos triples consecutivos de Fernando San Emeterio. Los triples de San Emeterio. Los cuatro que anotó son un regalo para la vista del aficionado, porque fueron la última expresión de una excelente circulación de balón, rápida y precisa.

En el tercer cuarto, tras llegar al descanso con 37-45, entró Sergio Llull en acción a liderar la nave blanca. Y cuando hablo de nave, no es uso del tópico, sino que Llull volaba. Con el balón en las manos, tiene una determinación absoluta en lo que va a hacer. Líder en fuerza y en destreza. Líder en la pista, en definitiva. Respecto al primer cuarto, Laboral Kutxa contaba con un problema: las faltas de Tillie y Bertans, que obligaron a Navarro a sentarles en el banquillo. Ya el quinteto en pista no era tan grande. Ahora Mirza Begic estaba obligado a salir a los bloqueos porque no tenía “retaguardia”. Y Llull, siempre Llull, sea por él mismo o con la complicidad de Salaj Mejri recibiendo balones bombeados donde nadie más llegaba -buen encuentro el suyo-, hicieron creer al Real Madrid con sus canastas.

Y en el final del partido, Ibon Navarro se desesperaba por los dos triples consecutivos de Jaycee Carroll, ante dos despistes -o perdonable desacople- de Ben Hansbrough. El equipo de Pablo Laso salió de su locura de triples errados tras leerles la cartilla en un tiempo muerto, para buscar jugadas interiores con Ayón haciendo daño y sobre todo, Felipe Reyes (excelso en su última canasta). Los dos tiros libres de Begic, el pase que se perdió por línea de fondo lanzado por Darius Adams -sufriendo el mismo mal que Hansbrough-, el que Mike James saliera de la pista con el balón… en un final igualado, todos son decisivos.

Todo ello junto a la apostilla final, el tiempo muerto de Pablo Laso, el segundo consecutivo en pocos segundos. Allá va: “Misma disposición que el anterior, con Rudy, Carroll y Sergi. ¡Nocioni, tú aquí! ¡Y no te muevas de aquí!”. Hablaba de quedarse por detrás de la línea de tres, como un arma más junto a Rudy y Carroll, pues en la anterior jugada, su intento de ir hacia canasta, le valió perder el balón. Y de justicia es decir que acertó el bueno de Laso. Cuando Sergio Llull -y su determinación- vieron la opción de entrar a canasta ante la marca de Begic, Davis Bertans estaba demasiado alejado para ayudar -que era la ayuda natural a hacerlo-, porque marcaba a Nocioni, que estaba…exactamente, detrás de la línea de tres.

75-74 y enorme decepción entre los vitorianos, que la última vez que se quedaron sin Copa fue en León en 1997. Ya ha llovido. Decepción que irá dando paso al trabajo diario, al acoplamiento de Hansbrough, de Adams, de James, a la creencia que con estos 12 actuales componentes, hay buenos jugadores y buen rumbo.