ARTÍCULO: LOS CURIOSOS REYES MAGOS DE VALENCIA BASKET

ARTÍCULO: LOS CURIOSOS REYES MAGOS DE VALENCIA BASKET

Antonio Rodríguez

Me gusta mucho el ambiente festivo en los pabellones. Que gusta la idea que en fechas señaladas, se tenga la costumbre de ir a ver un partido de baloncesto, con toda la jovialidad que imprime el calendario. Me han gustado mucho las jornadas navideñas de la Liga Endesa y cómo el público las afronta en su peregrinación a la fortaleza en la que animar a sus equipos. Y si es el caso de ser vistas por televisión, pues ya aquí avisamos -y quien avisa, no es traidor-, de los espectáculos emitidos por TVE en las tres jornadas acaecidas en estos días de confeti, gorros rojos picudos y muchos regalos. Pues en Valencia, tras los niños -y los menos niños-, verse deslumbrados por sus juguetes y presentes descubiertos por la mañana bajo el árbol de Navidad, los aficionados fueron a la Fonteta por la tarde, a ver el debut de su equipo en la segunda competición continental, la Eurocup.

Sí, la Eurocup. La competición tan conocida y dominada, la que reina y corona. El mal menor como torneo fuera de nuestras fronteras. ¿Un mal menor? Pues más que probablemente, no. Si este es el regalo de Reyes Magos a Valencia Basket, para empezar, hay que tomarlo como tal. Nunca con una mueca de resignación. Puede llegar a ser un regalo.

Los valencianos ganaron en la segunda mitad con comodidad a Iberostar Tenerife en la jornada liguera previa, el pasado domingo (98-80). Y tal comodidad vino por una consistencia notable, agresividad y un parcial de 16-0 en el arranque del tercer cuarto. Tales argumentos valieron para dejar sin ellos a los tinerfeños, uno de los equipos más difíciles de jugar. En ataque, la circulación de balón acabó desarmando las constantes ayudas de los hombres de Alejandro Martínez. Y si no se anotaba, la defensa isleña estaba descolocada como para poder capturar el rebote de ataque. Sacaron tajada casi siempre.

Dos días después, llegó Sluc Nancy en esta Eurocup. Y se volvió a jugar con intensidad. La misma del año pasado, la misma que desesperó a algunos por no encontrarla en todos los partidos esta campaña. Kresimir Loncar combatió como un titán, Luke Harangody (antes del enorme golpe con el cartel publicitario), suma una y otra vez, confirmando su progresión. Ha vuelto Sam Van Rossom, ha vuelto Lishchuk, Romain Sato tiene la puntería que nos sonaba de algo escrito en letras doradas llamado 13/14, y en definitiva, el naranja, el taronja, empieza a ser menos pálido, comienza a refulgir con la intensidad ya sabida.

Viendo esto, ¿es o no un regalo de Reyes la Eurocup? Contando con la decepción del paso por la Euroliga, quizás se deba asumir que sí, que Valencia Basket es equipo de Euroliga (eso no me cabe ninguna duda)…pero no este año. No tocaba esta temporada. Con su finalización, se esfuman malos ratos, agonías, ansiedades y una excesiva tensión de reválida a cada jueves. Todo parece haber vuelto a la normalidad, a lo conocido. A disfrutar del baloncesto, a la sonrisa que se le escapaba a Loncar el martes cuando fue sustituído por primera vez, a las miradas cómplices con mensaje de ‘volver a intentarlo’. A confirmarse en la Liga Endesa, a buscar el asalto nuevamente de la máxima competición continental. Y todo esto, puede que lo de la Eurocup haya sido una de las claves para ello.

A la espera de la confirmación de la escuadra levantina, el ritus de sus jugadores, de sus aficionados, de sus protagonistas en general, ha cambiado. Y afrontan las cunetas por venir con, al menos, más tranquilidad. Quizás de eso se trataba el curioso regalo de Reyes Magos. Quizás, lo reconozcan y lo valoren en un futuro próximo en Valencia.