El momento Basket Lover de la jornada: un triunfo para seguir celebrando 25 años

El momento Basket Lover de la jornada: un triunfo para seguir celebrando 25 años

Antonio Rodríguez

              Son 25 años de aquel 25 de febrero. Tocaba celebrar y sonreír. Por todos los que aún recuerdan aquella gesta del TDK Manresa ganando la Copa del Rey. Por aquel triple de Esteller y Creus que desencadenó la locura. Por los que el pasado domingo no pudieron acompañar al equipo en las gradas. Con tal motivo, los asistentes debían sonreír. Por todos ellos.

Y allí estaba Salva Maldonado, flanqueado por la copa conquistada en tierras murcianas en 1996, entusiasmado y saludando a cámara. Los protagonistas, los que se vislumbraban, ya fuesen Roger Esteller, Rafa Vega, Jordi Singla o el sempiterno asistente Xavi Rodríguez junto con el ex presidente Valentí Junyent, eran caras que irradiaban aún alegría contenida. Tantos años después. Y en estas, había camisetas conmemorativas, réplica exacta que las empapadas en cava en los vestuarios aquella noche. Y en estas, BAXI Manresa tenía que ganar en la tarde del sábado a UCAM Murcia. Nada podía fallar. Por tales precedentes y la trascendencia creada en el encuentro, lo hemos elegido como el ‘momento Basket Lover’ de la jornada.

Pedro Martínez, herrero previo, pero también forjador de la ornamentación de aquella Copa, se encontraba en la vecina Badalona entonces y en el banquillo de los protagonistas, en la actualidad. Y oía de fondo las evoluciones y parciales de su más directo rival en la lucha por la octava plaza. Unicaja disputaba su encuentro ante Movistar Estudiantes a la misma hora y no se podía, con UCAM Murcia enfrente que pretenden seguir su camino de mejoría, fallar en la particular lucha en las quinielas del Playoff. Los murcianos, entre parones y lesiones, busca la velocidad de crucero que no hace mucho tuvieron. Las caras nuevas, Isaiah Taylor y James Webb III llevan consigo el hambre por triunfar en la Liga Endesa, la más competida de Europa entre sus ligas nacionales. Y a ese entusiasmo se agarraron todos los demás, que ya Sadiel Rojas les habría contado cómo se hacen las cosas en Murcia con eso de la intensidad y devoción por una camiseta. Sin Frankamp ni DiLeo, pero con ganas de coger ritmo y sensaciones, Augusto Lima grita soltando por su boca toda la excitación que produce un mate en “alley-oop” a una mano, casi imposible, cuando apenas había espacio. Recuperando sensaciones. Tres mates del recién fichado Webb III, que hubiese enmudecido cualquier recinto abarrotado en otros tiempos, retumbaron por todo el recinto igualmente con todo su impacto.

              BAXI Manresa supo tantear eso y aguantó envestidas, como para igualar a 60 el electrónico al final del tercer cuarto, en el momento que peor lo estaban pasando. Ellos también hacían debutar a su particular “hijo pródigo”, Frankie Ferrari, que regresó donde mejor baloncesto ha jugado en nuestra competición en estos dos años de estancia en nuestras fronteras. Y estaba fuera de forma, pero tuvo tres canastas y un par de manotazos de pillería, de las suyas, para volver a presentarse. Como Joan Creus hace 25 años, a estar listo y pícaro, Ferrari también se pinta solo. Y lo que fue Linton Townes y sus triples, el sábado fue Matt Janning, con la seguridad -y el desahogo- en Manresa que cumplirá hasta final de temporada (19 puntos y 4 de 7 en triples). De momento, dos triples consecutivos en momentos vitales del último cuarto para su morral dieron el espaldarazo definitivo. Y tanto llegaron a suponer, que la lesión muscular de Scott Eatherton a falta de poco más de 3 minutos, ni se llegó a pensar como un factor determinante, porque no lo fue.

              Rafa Martínez, el mismo que hoy luce prominentes canas en su barba de días, fue un adolescente que tenía que escribir una historia cuando vio a su querido TDK Manresa levantar la Copa del Rey. Y por ello, la fiesta que bien conoció por las calles de la ciudad 25 años atrás, no podía verse enturbiada este sábado y anotó 10 puntitos más (en un 4 de 5 en tiros de campo), para ayudar a la causa: la victoria final por 85-84. Y a volver a abrazarse con esas elásticas blancas y su particular signo de admiración. Lo de antes y lo de ahora. Una Copa y unas aspiraciones presentes que pasan por posibilidades intactas de seguir en el carro de los elegidos para las eliminatorias por el título. Que también tiene un mérito inmenso.

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