MIRIBILLA CONFIRMA A BILBAO BASKET COMO UN GRANDE

MIRIBILLA CONFIRMA A BILBAO BASKET COMO UN GRANDE

Antonio Rodríguez

Alex Mumbrú se vio sorprendentemente en el banquillo con cinco faltas personales. Un manotazo al aire, que fue indicado como falta y sus lamentos, le costaron la cuarta y la quinta de una tacada. Bilbao Basket tendría los últimos 15 minutos de partido, a uno de sus valedores en el banquillo, por lo que resta de partido. Sin embargo, el Real Madrid se dio cuenta que aquella no era su tarde. Los tres tiros libres correspondientes a tales sanciones, no fueron anotados en ninguno de los tres intentos. Tras un puñado de jugadas, una asistencia sin mirar de Colom para la canasta de Marko Todorovic o un triple afortunadísimo de Axel Hervelle, que tras dar en el aro, subió hasta el cielo y acabó cayendo, y volver a dar los 20 puntos de ventaja a los suyos (65-45) a falta de algo más de 13 minutos, significaba que Bilbao Basket sí tenía la tarde para ganar a los líderes.

Miribilla volvió a llenarse. Y no ya como en los días de gala, sino como lo hace habitualmente. Y Bilbao Basket venció 89-79, llevado en volandas por su afición, lo primero, y buscando dónde hacer daño con milimétrica cirugía, lo segundo. De su baloncesto lleno de espacios, de entradas a canasta dividiendo cualquier defensa, de aprovechamiento de las esquinas al máximo, ya hemos hablado en algunas ocasiones. Pues esa, más su defensa, fue la receta para vencer a todo un Real Madrid, que sí que parecía venir con el semblante algo más triste de lo habitual.

El segundo cuarto de los ‘hombre de negro’, retirándose al vestuario con un 53-32, 21 puntos de diferencia nada menos, desarbolando en esos últimos minutos al club blanco, como no habíamos visto aún en esta temporada -ni tan siquiera en Euroliga-, parecía un extraño conjuro, que alzaba a los hombres de Sito Alonso. Las lecturas extraordinarias a cualquier situación de cambio de asignación defensiva entre los hombres de Pablo Laso (problema que ya mencionamos en su derrota ante Estudiantes), para sacar ventajas, sobre todo a base de lanzamientos de tres, fue magnífica. Bloqueos y rebloqueos, forzar ayudas para dar un pase más y que el balón caiga a manos de alguien que estuviese esperando en la esquina, sea Dairis Bertans, sea Danilo Andjusic, fue algo primoroso en los primeros 20 minutos.

Todo esto dio un combo magnífico de ver a 6 jugadores bilbaínos por encima de los 10 puntos. Y entre ellos no estaba un habilidoso anotador como es Quino Colom. Qué va. Él, con sus -nada menos que- 7 asistencias repartidas, algunas de una bellísima factura, cumplió más que de sobra. Y es que, esta estadística del pase puede mostrar una lectura muy clara de lo que sucedió sobre el parquet: 19 asistencias de los locales, 6 (¡ay!) de los visitantes, que sí notaron la ausencia de Sergio Rodríguez, cuya sombra se fue agrandando más y más según iban pasando los minutos, mientras que los vascos tuvieron más que olvidadas las bajas de Raül López y Dejan Todorovic.

De orgullo tiraron los vascos cuando Real Madrid dio el último empujón en el último cuarto, de seguir con tensión, tranquilidad y acierto. Ya no era la locura de Dairis Bertans fuera de la línea de 6.75 (anotó sus cuatro intentos), sino que siguieron moviendo con mucha velocidad el balón. Y en defensa, ante un equipo con el poderío reboteador rival, supieron protegerlo. Y supieron defender con gran maestría las acciones de “pase a la mano” en los bloqueos blancos, donde zarpazos certeros lograron robar muchos balones que acabaron en contragolpes.

Todo visto en conjunto, con las acciones individuales de Sergio Llull, la brega de Felipe Reyes y la mayor agresividad colectiva en defensa, junto al baloncesto de cincel de los jugadores de Sito Alonso, hizo que viviésemos una extraordinaria tarde de baloncesto en Bilbao.