La imagen de la jornada: Mike Carlson

La imagen de la jornada: Mike Carlson

Antonio Rodríguez

              En estos primeros días de enero, era complicado calentarse en el frío Illumbe. Mike Carlson saltaba a cancha a falta de 53 para el final del primer cuarto. Su viejo-nuevo equipo, Acunsa GBC, perdía 15-25 ante Iberostar Tenerife en la tarde de ayer y se concedía demasiada facilidad en sus canastas. Se sopla los puños, calentando su herramienta de trabajo y al quite (utilizando término taurino, que para ello estaban en una plaza de toros). Pocos esperaban que, en la tarde de su debut con el equipo en Liga Endesa, el encuentro finalizase como lo hizo: con un triple ganador sobre la bocina, para hacer soñar a su club con la permanencia (89-87).

              Mike Carlson llevaba desde el pasado mes de septiembre entrenando con su viejo-nuevo club con el que, según él, realizó la mejor temporada de su carrera. El Gipuzkoa Basket de la temporada 16/17 entrenado por Porfirio Fisac, ascendió a Liga Endesa desde LEB Oro, hasta que todo estalló por los aires. En esta ocasión, el “todo” traducido en una rodilla que se dañó en el peor momento. Sus 15,7 puntos y 36,8% en triples de promedio en San Sebastián, fueron de lejos el mejor promedio entre sus compañeros. Tras dos años previos en Clavijo, fue Unión Financiera Oviedo quien le dio la oportunidad tras la recuperación, de continuar 8 partidos el siguiente curso. Y de ahí a Italia, donde sus días en las pistas españolas parecían terminados.

                           Ayer, Giorgi Shermadini ganaba por aplastamiento en la zona rival (28 puntos y 13 de 15 en tiros de campo). Iñaki Martín, asistente de Marcelo Nicola y entrenador jefe ante la baja del argentino tras dar positivo en COVID 19, arriesgó en el último cuarto con una zona 1-3-1 para seguir aferrándose al encuentro. Y Carlson, cerrando tal defensa, tan pronto tenía que chocar con la bestia georgiana e intentar que no recibiese, como saltar a puntear una suspensión del base Bruno Fitipaldo. Un conocimiento del movimiento de sus compañeros que hubiese sido imposible de no haber mediado un sinfin entrenamientos previos en estos casi cuatro meses de convivencia. Iñaki Martín también arriesgó para remontar con un quinteto en el que no existía ningún componente del inicial, apostando por Jan Span, Xavi Oroz, Johnny Dee, Julen Olaizola y nuestro protagonista, que a base de creer, seguían anotando regularmente. Triples de Span, de Dee (este, tras provocar falta y anotar los tres tiros libres) y otro de Carlson, habían logrado poner a Acunsa GBC por delante en el marcador a falta de tres minutos para la conclusión.

              En la ciudad de Latina, en la región sureña de Lazio, continuó Mike su carrera profesional tras la LEB Oro, fichando posteriormente por la Juve Caserta. En la Lega Due volvió a erigirse en el máximo anotador de los suyos (15,1 puntos y 6,1 rebotes) en una extraña competición que albergaba algunas de las mayores glorias de la historia del pallacanestro italiano. Les nombraremos con sus sponsors más conocidos, para que entiendan la magnitud histórica de tales escuadras: Banco di Roma, Benetton Treviso, Mash Verona, Teamsystem Bolonia, Montepaschi Siena, Imola, Udinese o Rieti… al margen del Phonola Caserta, el club de Carlson, que bajo la dirección de su entrenador, Ferdinando Gentile, fue el primer club del sur en proclamarse campeón del scudetto italiano, en la temporada 90/91.

              Y llegamos al aquí y ahora, al momento de la verdad. Con tres segundos y un 86-85 en el electrónico, Iberostar Tenerife sacaba de fondo. La genialidad de una jugada ensayada, quiso que los tinerfeños hicieran dudar en lo de “cambios de asignación automáticos” a nada que los donostiarras viesen un bloqueo. Y entre el juego al despiste de Shermadini de hacer dos bloqueos, lo encontró y finalmente se quedó solo para machacar la canasta de la sentencia (86-87). O al menos, eso parecía.

              Con segundo y medio y saque de banda, faltaba un último intento. Mike Carlson, utilizando también un bloqueo previo, se quedó solo. Porque Aaron Doornekamp cambió automáticamente de hombre, lo hizo perfecto… hasta que dudó y volvió sobre sus pasos, sin saber muy bien por qué. Y se dio cuenta que no marcaba a nadie. Y también que fue tarde para reaccionar e ir allí, al fondo, donde estaba Carlson esperando para recibir un pase bombeado y sentenciar desde la línea de tres, en una canasta milagrosa y vital para los suyos (89-87).

              El júbilo, ya lo pueden ver en la fotografía de portada. El debut, el triple, el héroe. Y la imagen de la jornada. Tres victorias y a seguir soñando con la salvación. Para Mike Carlson, cerrar una cuenta pendiente que tenía con la ACB y a seguir mirando hacia arriba con su club de siempre.

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