Tempus Fugit (y 2ª parte)

Tempus Fugit (y 2ª parte)

Antonio Rodríguez

              Y como era preceptivo entonces, tras la liga, llega la Copa del Rey, en emparejamientos a partido de ida y vuelta a imagen y semejanza del fútbol. Las semifinales vieron los emparejamientos entre F.C. Barcelona y Baskonia, junto al Real Madrid contra el Tempus, a disputarse en primer lugar en Vallehermoso.

Juan Antonio Corbalán: (base Real Madrid 1972-1988) “Yo les dije a mis compañeros, sobre todo a Carmelo Cabrera, tened cuidado con estos, que son jóvenes y nos quieren quitar el puesto”.

              Juan Antonio Corbalán sufrió en el entrenamiento del 29 de enero de 1979 un fortísimo esguince de tobillo, que le produjo la rotura de sus ligamentos internos. Su recuperación llevó 6 semanas tras pasar con el pie enyesado casi 5 meses. Por supuesto, no disputó esta eliminatoria de semifinales.

Carmelo Cabrera: “Pero yo esa temporada había jugado muy bien. Tenía 29 años y estaba en muy buena forma”.

José Luis Llorente: “Recuerdo que vino un autobús de aficionados a vernos para el partido en Vallehermoso. Claro, allí no cabíamos muchos. Y recuerdo que un periódico dijo algo así como ‘el Tempus ha creado una afición’. Cosas de la época”.

Alfonso del Corral: “En el partido de ida pasó la siguiente anécdota. Raimundo Saporta comunica al equipo que Rafa Peyró no va a continuar en el cargo de entrenador y que al año siguiente sería Ignacio Pinedo su sustituto, porque Raimundo tenía una gran amistad con él. Y a Peyró lo queríamos muchísimo. Con él ascendimos y lo teníamos mucho cariño. Y por aquel entonces, jóvenes, puros, no nos revelamos a Raimundo, pero nos dolió. Y quisimos darle un homenaje muy especial a Rafa y nos conjuramos. Y se iba cociendo un ambiente brutal, incluido en el americano Frank Sowinski. E hicimos un partido con presión y fue espectacular. Fuimos una avalancha”.

Rafa Peyró: “A nosotros -entrenador y preparador físico- nos cesaron antes de la eliminatoria. Los jugadores tenían la costumbre de ir a ver a Saporta, porque les arreglaba algunas cosas. Y yo que era el entrenador, iba a verlo y lo hacía en chándal, porque yo era entrenador y entrenaba. Y ese aspecto, a él no le gustaba. Ignacio Pinedo estuvo todo el año detrás de mí en el pabellón, viendo los partidos. Creo que ya le habían prometido el equipo para la temporada siguiente, meses antes de esta eliminatoria”.

José Luis Llorente: “De hecho, en la crónica de AS, que no recuerdo si fue Martín Tello o Carlos Jiménez quien la escribió, empezaba con eso”.

Impresionante salto de José Luis Llorente intentando taponar a Brabender, en Vallehermoso.

              Inicio de la crónica para el Diario AS el 1 de abril de 1979, escrita por Carlos Jiménez:

“El cesado Rafa Peyró dirigió al Tempus con mano maestra. El cesado Alonso Burgos tiene el equipo de facultades físicas, como ningún otro en España. El cesado Sowinski hizo uno más de sus grandes partidos de la temporada. Raimundo Saporta está viejo y pierde facultades a ojos vista”.

              Ese día le salió todo al Tempus. A las cortas ventajas iniciales del Real Madrid, su rival nunca se descolgaba. Aparece Juan Fermosel como dominador de los tableros y carga con faltas personales a Rafa Rullán. Un 47-55 se reduce al 52-55 al descanso. A partir de entonces, echen números. Tempus anotó en 20 minutos lo que muchos equipos en Europa hoy día consiguen a duras penas en 40: 73 puntos.

Rafa Peyró: “Los sistemas eran cuatro por fuera, que pudieran jugar de forma indistinta y luego un interior puro, que era Romay. Porque incluso Fermosel tenía buen tiro exterior. Y era presión y contraataque. Contraataque y contraataque. Cuando cogíamos un balón, la idea era que había que sacarlo a toda velocidad. Pero además, había una ventaja: Llorente podía botar y subir el balón, Del Corral podía botar, el “Indio” (José Luis Díaz) podía botar, Sowinski podía botar, Goenechea podía botar y cualquiera sacaba el contragolpe.

              Trabajábamos mucho la defensa, la presión y las salidas en transición rápida en los entrenamientos. Tú ahora ves partidos y … ¿por qué no contraatacan? Porque coge el rebote el pívot y se lo da mano a mano al base. Allí, el tío que cogía el balón, miraba y se la daba al más cercano. Y si no había contragolpe claro, pues te juegas un dos contra dos o un tres para tres corriendo. Hay mucho campo y es más fácil. De Llorente me decían “es que es un alocado”. Sí, pero metía puntos. Luego, le cambiaron en su estilo y era de los que paraba y organizaba. A mí, así, no me gustaba. A mi me gustaba cuando corría”.

José Luis Llorente: “Antes se corría mucho más. Ahora, con esa norma que el árbitro tiene que tocar el balón… Mira en balonmano, que tienen que dejar el balón en el suelo a instante cuando hay una infracción. Si tú pudieses hacer más contragolpes, las faltas tácticas tendrían menos valor, porque no las puedes hacer siempre”.

Rafa Rullán: “Me pasaron por encima tanto Romay como Fermosel. Fue un serio correctivo. Son motivaciones. Es como cuando juegas contra equipos con jugadores que no tienen sitio en el Madrid, como cuando el Bilbao Basket eliminó al Real Madrid en semifinales ligueras hace unos años. Si pueden meterles de cuarenta en vez de treinta, lo van a hacer. Hay que tener ese espíritu. Y si fueron 26 puntos, fueron esos”.

Alfonso del Corral: “Los pívots ya eran dos jugadores que se veía que prometían. Uno, técnicamente bueno, como era Fermosel, pero muy frío en ocasiones. Aunque ese día no fue frío, ese día estuvo sublime. Es un tipo muy cariñoso. Y Romay era un talento físico. Cuando Romay se ponía, era un valladar. Y con los brazos hacia arriba, el rival se lanzaba una boñiga. Y boñiga va, boñiga viene, nosotros cogíamos el balón y salíamos corriendo. Llorente hizo un partidazo, Sowinski hizo otro partidazo… En definitiva, todos lo hicimos”.

Rafa Peyró: “Y además, aquel año nos trajeron el americano más barato de la liga, Frank Sowinski. Tenía un coco de impresión. Recién salido de la universidad, con 23 años, era un tío muy listo, con muy buen tiro y una capacidad muy grande de trabajo. Como persona, excelente”.

José Luis Llorente: “Sowinski era un buen jugador. Este venía de Princeton, nada menos. Tiraba muy bien y era buen defensor. El Real Madrid estuvo interesado en él para ficharlo, con la idea de sustituir a Walter Szczerbiak tiempo después”.

Alfonso del Corral: “Luego, viendo el partido grabado -emitido por la UHF-, Héctor Quiroga decía “con qué rabia la mete para abajo” en algunas jugadas. Carmelo Cabrera tenía un tiempo con buen rendimiento físico. Y con Llorente defendiendo, era tener un avispero alrededor. ¡Llegó un momento en que no podía ni subirla! La perdía y nosotros machacábamos. ¡Es que fue una cosa…! Y porque no duró cinco minutos más. Lolo Sáinz, que tenía por aquel entonces el pelo castaño, salió del pabellón con el pelo blanco”.

José Luis Llorente: “Recuerdo que a falta de 7 u 8 minutos para acabar, pues… para arriba, para abajo, venga correr, estuve a punto de vomitar. Y la ventaja subía a 15, a 20 puntos y entre el paroxismo aquel, yo estaba que me caía. Pero, claro, no ibas a pedir el cambio. Por aquel entonces, pedir el cambio estaba muy mal visto. Así que tenías que aguantar”.

Cristóbal Rodríguez: “A nosotros no nos podían meter 125 puntos. Si te digo la verdad, ese partido lo tengo en una nebulosa”.

 

Tempus 125-99 Real Madrid.

Tempus: Llorente (30 puntos), Sowinski (33), Del Corral (23), Fermosel (18), Romay (15) -quinteto titular- Echevarría (2), Díaz (3), Goenechea (1) y Prado.

Real Madrid: Cabrera (10 puntos), Brabender (27), López Iturriaga (32), Rullán (2), Meister (21) – quinteto titular-, Querejeta (4), Cristóbal Rodríguez (3) y Beirán.

Randy Meister lanzando ante la fuerte oposición de Fernando Romay.

 

              En el partido de vuelta, hubo muchas cuentas pendientes y el honor magullado de un equipo.

Rafa Peyró: “En la Ciudad Deportiva nos defendieron muy bien. Y nos remontaron casi el partido. Lolo lo planteó muy, muy bien”.

José Luis Llorente: “En la vuelta empezamos fatal, cediendo 12 puntos de desventaja en los primeros minutos. Luego esa diferencia poco a poco se fue manteniendo”.

              Al 11-2 inicial, supieron amarrar la desventaja entre 12-14 puntos, puesto que los jóvenes del Tempus sí pudieron sacar contragolpes, aun a cuentagotas. Al descanso se llegó con 55-42 favorable al Real Madrid.

Rafa Peyró: “En el descanso del partido, cuando yo no estaba, entró en el vestuario un directivo que les dijo a los chavales que se debían dejar remontar. No lo mataron de milagro. A mí me lo dijeron después”.

              En el minuto 34, con un 98-82 para los blancos, los azulones tenían el partido bajo control. Y apareció un héroe anónimo, un ex compañero tan solo meses atrás, que defendía ya los colores del Real Madrid.

José Luis Llorente: “Y en los últimos minutos, sale José Manuel Beirán y nos mete cinco suspensiones consecutivas, algunas desde su casa (12 puntos en 2 minutos exactamente) y nos remontan la eliminatoria casi al final”.

                           Algún error y una falta personal de Carmelo Cabrera a falta de 13 segundos, echaron al traste la diferencia, que se estableció en 24 puntos y en el definitivo 122-98, con Rullán y Brabender como máximos artilleros, con 31 y 25 puntos respectivamente.

José Luis Llorente: “Pero, aunque la desventaja al final fue grande, no hace justicia a lo que fue el partido, porque fuimos todo el rato con 14-15 puntos de diferencia. No más. Recuerdo que ese día en el programa de Brotons, éste dijo “no es habitual repetir protagonistas en las entrevistas. Pero hoy hay que hacerlo. Éramos Del Corral y yo”.

Alfonso del Corral: “El Barcelona estaba avisado de cara a la final. Nosotros con mucha euforia, estábamos en los medios de comunicación y eso crea un ambiente muy difícil de controlar. Lo de ‘los niños prodigio’ … y eso no se controló bien”.

Rafa Peyró: “Aquella semana, todos los medios de comunicación, pendientes de nosotros. No se gestionó bien y yo tengo gran parte de culpa por no saber medir eso de cara a la final”.

              ¿Quién niega su minuto de gloria a chicos de 20 años? Todo ello, se notó en la final, disputada en Pamplona, en la pista del club de balonmano Anaitasuna. Eduardo Portela, entrenador del F.C. Barcelona, que como hombre de la casa sustituyó a Eduardo Kucharski mediada la temporada, colocó a Manolo Flores, todo un portento físico, a marcar a José Luis Llorente, diezmando las opciones de los madrileños. Aun así, con el dúo Fermosel-Romay en pista, se pudo estabilizar el marcador que se disparó con la expulsión de Romay por 5 faltas personales. En el minuto 2 de la segunda mitad, Fernando cometió 2 faltas consecutivas, llegando a la 4ª. Peyró solicitó el cambio a la mesa, pero por un pequeño despiste y no salir en la primera ocasión que tuvo, cometió a continuación la 5ª y la posterior expulsión por acumulación. Bob Guyette, el estadounidense del equipo blaugrana, que tantísimos problemas tuvo previamente en la cesta contrario, se pudo quitar tal molino de encima y anotar 27 puntos, para llegar al final entre suicidas presiones a toda pista, con el marcador más abultado de la historia de finales de Copa del Rey: 130-113 y el título para el F.C. Barcelona.

Alfonso del Corral: “Por otro lado, es un resultado lógico, porque no teníamos experiencia en competir. Éramos muy jóvenes y no creo que tuviésemos posibilidades”.

Rafa Peyró: “En mi casa aún mantengo un reloj que nos regalaron por quedar subcampeones. Fue una buena etapa, porque mi idea era trabajar con los jugadores y lo pude hacer”.

Nacho Solozábal entrando ante Llorente en la final de Copa de Pamplona.

              De aquella plantilla, José Luis Llorente y Fernando Romay consiguieron la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles’84, junto a José Manuel Beirán, que jugó en Vallehermoso un año antes. Alfonso del Corral y José Luis “Indio” Díaz también fueron internacionales. Con el nuevo patrocinador, Inmobank -posterior y más castellanizado Inmobanco-, volvieron a llegar a una final de Copa del Rey en 1983. Y volvieron a perder ante el F.C. Barcelona, en Palencia. Fue el último partido oficial de aquel trampolín de jugadores que, como club, desapareció en la primavera de 1983.

              ‘Tempus fugit’. El tiempo vuela. Así fue para aquella generación que Lolo Sáinz confesó ser muy especial y que tuvo un final abrupto.

Cristóbal Rodríguez: “No pensaba marcharme ese año. Yo tenía firmado un año más, pero un día me llamó Lolo y me dijo ‘te quiero ver en tu casa, que tenemos que hablar’. Yo ya me imaginaba lo que era, porque me lo había dicho Saporta. Para Lolo era muy difícil, porque él y yo fuimos compañeros y yo le tranquilicé. Entendí perfectamente que si no contaban conmigo, debían prescindir de mí”.

              El tiempo voló para aquella nueva generación. Tras sus carreras, florecieron un arquitecto, un médico, un bróker de bolsa… que colgaron una indumentaria tras unas trayectorias deportivas que hicieron en nuestras pistas y arrastraron una masa de aficionados como nunca antes se conoció, ni se imaginó. Creo que tampoco se imaginaría ahora. Aquellos niños prodigio… Tempus fugit.

Nuestros agradecimientos por su caballerosidad y amabilidad a todos los que colaboraron con su tiempo y sus palabras para la redacción de este artículo, sobre todo a Rafa Peyró, por haberse volcado como lo ha hecho, desempolvando sus fotografías.

TEMPUS FUGIT, PRIMERA PARTE