Tempus Fugit (1ª parte)

Tempus Fugit (1ª parte)

Antonio Rodríguez

“125-99: LO NUNCA VISTO” (Diario AS, 1 de abril de 1979).

 

“EL BLANCO YA DESTIÑE” (Diario MARCA, 1 de abril de 1979).

 

“125-99. El Tempus hundió en todo el significado de la expresión al Real Madrid” (Diario EL MUNDO DEPORTIVO”, 1 de abril de 1979).

 

“AHÍ QUEDA ESO” (Diario AS, 1 de abril de 1979).

 

“Al Tempus se le podría acusar de parricida. Pero al Real Madrid, de mal padre. No sabemos lo que es peor” (Diario MARCA, 1 de abril de 1979).

 

“Vamos, que a usted le cuentan que el Tempus le va a meter una paliza de 26 puntos al Madrid y usted no se lo cree. Pues ahí está” (Diario AS, 1 de abril de 1979).

 

              Real Madrid: 9 ligas, 7 Copas del Generalísimo/ del Rey, 2 Copas de Europa en los 10 años previos.

 

Rafael Rullán: (jugador Real Madrid 1969-1987) “Eso escoció mucho”.

Cristóbal Rodríguez: (jugador Real Madrid 1966-1979) “Este partido fue el final de una etapa. Ese partido es el que llevó a Lolo Sáinz a tomar la determinación de anunciar a la directiva que tenía que renovar el equipo”.

Carmelo Cabrera: (jugador Real Madrid 1968-1979) “Tras aquello, Cristóbal Rodríguez y yo salimos del equipo”.

Alfonso del Corral: (jugador del Tempus Vallehermoso 1978-1980): “Éramos una generación de jóvenes que aspiraba a jugar en el Real Madrid un día, en la Ciudad Deportiva, como los Brabender, Ramos, Luyk… Y nuestra generación tenía un hambre infinita. Y nos preguntábamos ¿qué hay que hacer para llegar?”.

Rafa Peyró: (entrenador Tempus Vallehermoso 1976-1979) “Yo, cuando estaba entrenando en los junior del Real Madrid y de aquel vivero, se hace un equipo para Segunda División y que jugaría en Vallehermoso. Estuve en aquel Vallehermoso-Castilla (filial del Real Madrid) el primer año con Del Corral, Fermosel, Alejandro “Pati” Rodríguez, que era un portento anotando, aunque físicamente era un desastre… Después de aquel año, me mandan a Beirán y subimos a Primera División. Al año siguiente, este equipo se convierte en el Tempus”.

              De la Segunda División ascienden a División de Honor, curiosamente los dos filiales, tanto del Real Madrid como del F.C. Barcelona: el mencionado Vallehermoso-Castilla y el Mollet, que serían dirigidos por Rafa Peyró y Guifré Gol, respectivamente. Como tales, no podían competir en la máxima categoría (ningún filial puede hacerlo en la misma categoría que “sus grandes”), con lo que ambos buscaron la manera que fuesen independientes, teniendo vinculación, por supuesto, con sus “superiores”. En la capital de España confluyen varias vertientes que, junto al ascenso deportivo del equipo, se dan en aquel verano de 1978.

Mate de un potente Alfonso del Corral, ante la mirada de Margall.

Alfonso del Corral: “Cambio de ciclo en el Real Madrid. Fallece Santiago Bernabéu, se queda Raimundo Saporta un tiempo. Pero Raimundo dijo siempre que el día que se fuese Bernabéu, se iría él. Al decir que no al ofrecimiento de la presidencia, entonces el Real Madrid elige a Luis de Carlos. Saporta era un señor con un prestigio internacional brutal, controlaba la Federación Internacional, la Federación Española, el Banco Exterior de España y tenía muchos contactos. Eso sí, como segundo o vicepresidente en todos”.

              Raimundo Saporta acepta el importante cargo de ser el director del Comité Organizador del Mundial de España de fútbol, a disputarse en el verano de 1982. Pero quería seguir vinculado al deporte que amaba.

Cristóbal Rodríguez: “Saporta tenía un chalet en la calle Serrano y allí se tomaban muchas decisiones”.

              Una de ellas era hacerse cargo de aquel segundo equipo vinculado con el Real Madrid, buscarle un sponsor y llenarlo con jugadores de la casa. Se encontró el apoyo de la compañía aseguradora Tempus.

Alfonso del Corral: “Para él, este equipo era su capricho. Formado por jugadores jóvenes, poder supervisarlos y con la premisa que estudiasen, que hiciera carrera, para el día de mañana tener un futuro asegurado… Era la idea de seguir vinculado al mundo del baloncesto con un equipo barato, con chavales que cobraran poco y que tuviera su prestigio”.

              Su prestigio. Esa manera de entender el deporte, a las personas, al Real Madrid. Al modo de Saporta.

Cristóbal Rodríguez: “Yo tengo una anécdota y extrapola esto a todo lo demás. Yo estaba en mi primer o segundo año de carrera de medicina y me quería comprar un coche. Con mi dinero, ¿eh? Y lo primero que te decía Saporta en la reunión que teníamos mensualmente, era ‘oye, chico, ¿cómo llevas los estudios? Porque sabes que para comprarte el coche, tienes que aprobar todo. Vete mirando el coche que te quieres comprar’. Y veo dos que me gustaban: un Lancia que costaba 175.000 pesetas y un BMW que costaba 220.000. Me gustaba más el BMW. Tiempo después, vuelvo a reunirme con él en su despacho y me dice ‘¿ya has mirado el coche que te quieres comprar? ¿No será muy caro? Apunta en un papel su precio y yo apunto en otro papel el dinero que te puedes gastar’. Le paso mi papel con el precio y él me pasa el suyo, donde pone ‘de acuerdo’. Pues eso era la confianza plena. Sabía que no iba a poner un millón de pesetas ni nada parecido. Y eso es a base de conocerme a mí ya todos los jugadores”.

Alfonso del Corral: “Raimudo Saporta era un hombre muy singular. Un hombre con poder. Hábil, listo, hombre fuerte del Real Madrid. Y su pasión era el baloncesto. Le volvían loco los proyectos con gente joven. De alguna forma, si estabas en el entorno de Saporta, te vigilaba, te cuidaba, se ocupaba con tus padres. Un poco tipo siciliano, sí. Pero entre las cosas malas y buenas, se imponían las buenas.

              Tenía frases célebres y cuando te ponías un poco gallito, te decía cosas como ‘nunca te vayas de los sitios dando un portazo’. O ‘se puede ser un partillo o yunque. Cuando toca ser yunque, aguanta’. Cuando eres un crío lleno de fuerza, irracional, realmente eso te llega. Era un personaje fascinante. Muchos de nosotros hicimos una carrera universitaria y una especialidad y él nos seguía a todos. Y para él, era una satisfacción que Corbalán fuera cardiólogo o Cristóbal fuese traumatólogo”.

Frank Sowinski, un americano con gran tiro y gran inteligencia para el Tempus.

Cristóbal Rodríguez: “Había una frase que decía Saporta, ‘el día que a un directivo, cuando se gane un título, lo metan los jugadores en la ducha, está muerto. ¡Muerto!’ Tienes que estar en los buenos y malos momentos a un nivel de cercanía, pero con un respeto. Recuerdo que Saporta dividía a los jugadores en tres grupos: el titular, el suplente y el lesionado. En atenciones, primero era el lesionado, luego el suplente que sufría por jugar poco y al titular, apenas hacerle caso que, por el hecho de serlo, ya estaba crecido. Él tenía esa teoría”.

Alfonso del Corral: “Era un hombre austero, sabio y prudente. Tendría sus vanidades, pero las controlaba perfectamente y no dejaba que ninguno de nosotros creyera en la prepotencia. Antes de morir le dije que le agradecía todo lo que hizo, que lo tenía un cariño enorme y él se emocionó”.

              Jugadores que acaban el ciclo junior del Real Madrid, Saporta ve en el Tempus el sitio perfecto donde curtirles.

Rafa Peyró: “Eran motos. Yo, a José Luis Llorente lo conocía del colegio San Agustín, desde que tenía 10 años y lo entrené con 11. Me pareció una adquisición importantísima”.

Carmelo Cabrera: “Cuando Llorente era junior en el Real Madrid, un día llegamos al entrenamiento los grandes, al tiempo que el filial estaba acabando. Y veo a Llorente haciendo mates. ¡Pero unos mates increíbles! Claro, yo pregunto por allí ‘oye, ¿por qué han bajado la altura de las canastas? Y me dicen que no las han bajado, que están como siempre. José Luis medía uno ochenta y pocos. Pero tenía un salto tremendo”.

Rafa Peyró: “Alfonso del Corral, cuando yo llego a Vallehermoso, le pregunto cómo entrenaba. ‘Yo entreno ocho horas al día’ me contesta. ¡El tío se metía unos machaques! Se hacía tres mil abdominales al día, porque creo que tenía problemas con una vértebra. Y le dije ‘pues vamos a entrenar un poco menos, pero con un poco más calidad”.

Alfonso del Corral: “Éramos una docena de jóvenes tigres que dábamos la vida y además, en un ambiente sano, joven. Sin un duro, no había malicia. Le pusimos un poco de metodología. Rafa venía del INEF y nos puso un plan. Pero un plan en el que él se adaptó más a nuestro hambre que nosotros a sus métodos, porque entrenábamos una barbaridad”.

Ramón Trecet: (periodista y narrador de baloncesto en TVE desde 1987 a 1999) “Cuando vi por primera vez a Alfonso del Corral, un tío de 1,94 que botaba, tiraba desde fuera y corría la pista con ese cuerpo y esa potencia, que nadie era capaz de pararlo entrando a canasta, vi claro por dónde iba a ir el baloncesto moderno”.

José Luis Llorente: “A la mañana siguiente de cada partido, estábamos en la Casa de Campo corriendo como hora y media”.

Rafa Peyró: “Fernando Romay llega a Madrid con 14 años y jamás había jugado al baloncesto. Y Tomás González, que era el entrenador de los juniors del Real Madrid, lo vio con 14 años y medía 2,02 por aquel entonces y se interesó para hacerle una prueba. Y le dan las botas de Walter (Szczerbiak), cortadas por la puntera para asomar los dedos, porque no había calzado para él y le quedaban pequeñas. Acaba la prueba y Tomás dice que ‘no nos interesa’. ¿Qué no nos interesa?, le repliqué. ‘Es que no las mete para abajo’. Es que si las metiese para abajo, no estaría aquí haciendo esta prueba. El tío se machacó a muerte. Por las mañanas hacíamos una parte técnica y luego por la tarde, el trabajo con el resto del equipo. Había mucho trabajo”.

Vicente Salaner: (periodista del diario “Informaciones” 1968-1979) “Y un día, Pedro Ferrándiz se encuentra a Romay con 15 ó 16 añitos por los aledaños del estadio de fútbol del Bernabéu. Y creyendo que había descubierto a Kareem Abdul Jabbar, se acerca a él y le pregunta ‘chico, ¿tú jugas al baloncesto? ¿En qué club?’ Y Fernando le dice que en el Real Madrid. ¡No sabía ni que estaba en su propio club! Eso fue motivo de broma con Ferrándiz durante un tiempo”.

Alfonso del Corral controla el balón ante Quim Costa. Podéis apreciar el acolchado de las paredes.

              Romay no estaba solo en las zonas. Otro mocetón de doscientos ocho centímetros, Juan Fermosel, lo acompañó en aquella travesía.

Rafa Peyró: “El caso de Fermosel era el del grande torpe del equipo de Vallehermoso. Cuando llego allí, veo que lo sacaban poco y al final. Me dicen que el tío no salta. ¿Y por qué no salta? Y le miro sus zapatillas y le pregunto qué tienen ahí en los pies. ‘A ver, quítate las botas’. Él había tenido problemas en los pies y calzaba unas plantillas de descarga de estas de corcho. Y cuando se le rompieron, como eran muy caras, le pusieron unas metálicas. Y claro, el tío iba… No hubo más que quitarle las plantillas y no era tan lento ni tan torpe. Tenía muy buenos fundamentos. Además, hizo mucho daño a los rivales cuando jugaba. Quizás era frío, pero ese año jugó muy bien. Estaba también Echevarría entre los hombres altos, de Santander, que lo repesqué porque me gustaba. Pero era más tirador. Por dentro, fundamentalmente eran Romay y Fermosel”.

Cristóbal Rodríguez: “Tempus era la nodriza, como si fuera el segundo equipo del Real Madrid. Yo siempre decía que el único equipo que podía ganar al Real Madrid en España entonces, era otro Real Madrid. Por eso, pensaba que el único equipo que pudiera ganar al Real Madrid, era el Tempus”.

Alfonso del Corral: “Llegamos a ser una generación que dábamos miedo. Y no miedo a nuestra quinta, sino a las anteriores. Cuando nos enfrentábamos al Real Madrid y al Barcelona, ellos sabían que eran mejores, pero les daba pavor enfrentarse a nosotros”.

              De hecho, aquella liga 78/79 vieron cómo en Vallehermoso derrotaron al F.C. Barcelona (97-82). Vallehermoso, aquel pabellón.

Ramón Trecet: “Ya viviendo en Madrid, Josean Gasca me llama y me pide que vaya a ver dónde juega el Vallehermoso, porque irán ellos (el Askatuak de San Sebastián) próximamente. Yo no tenía ni idea. Y cuando me planto allí, me encuentro con un pabellón minúsculo”.

Rafa Peyró: El pabellón solamente tenía gradas en una de las bandas y un fondo, formando una “L”. Pero muy pocas filas de gradas. No creo que pudiesen caber allí más de seiscientas personas”.

José Luis Llorente: “¿Seiscientas personas? Entrarían allí apretadas, de pie, pegados a las paredes… Tampoco las medidas de seguridad de entonces son las de ahora”.

Rafa Peyró: “En la pared donde no había grada, estaba acolchada para los posibles golpes de los jugadores, porque no había más de metro y medio de distancia con la línea de banda”.

Ramón Trecet: “Y cuando llegó el Askatuak a jugar allí, Josean Gasca se me acerca y me dice ¿ves, Ramón, cómo hoy día con un sponsor fuerte, no es necesario tener un pabellón para jugar en Primera División?”

              Una liga en la que comenzaron muy fuertes para ir cediendo posiciones, notándose la falta de experiencia de un plantel donde la gran mayoría de ellos tenían 20 años y que casi ninguna había jugado previamente en Primera División (la actual ACB). Su balance final fueron 9 victorias y 13 derrotas. Pero fueron la sal de la liga y anotaron una media de 100,7 puntos a lo largo de la campaña. El título fue para el Real Madrid tras empatar en las dos plazas de Badalona, tanto en la cancha del Cotonificio como la del Joventut (aún se aceptaba el empate en baloncesto como resultado final) y perder en el Palau Blaugrana en las últimas jornadas, cuando la competición y el campeón ya estaban resueltos.

Nueva entrada de Alfonso del Corral en liga, esta vez ante Basquet Manresa.