ARTÍCULO: GIPUZKOA BASKET, EL PASE A LAS VICTORIAS

ARTÍCULO: GIPUZKOA BASKET, EL PASE A LAS VICTORIAS

Antonio Rodríguez

Bien que costó a Gipuzkoa Basket meterse en las dinámicas de victorias. Comenzar con 5 derrotas consecutivas la competición, es un lastre que por experiencia de otros casos, a muchos equipos les marca la mentalidad perdedora para las jornadas venideras. Es como una herida que no deja de sangrar. Y esta sangraba profusamente.

Perder en las primeros 5 jornadas anotando unos paupérrimos 64.2 puntos de media, pero lo que era más grave, que tu derrota por menos puntos sea por 14, es que en la herida chorrea a borbotones. Ni confianza ni buen juego parecían augurar en Illumbe. Jaume Ponsarnau, el nuevo entrenador con una calidad más que contrastada, parecía revivir experiencias de dos años atrás en Manresa. Y eso no gustaba nada. Sin embargo, parece que a las derrotas, se iban afianzando roles, posiciones y sobre todo, remarcar protagonismo a quien debía tenerlo. Que Taquan Dean lleve en los tres últimos partidos un promedio de 52,6% en lanzamientos triples, cuando en las 7 anteriores, ni tan siquiera llegaba al 25% (24.4 exactamente), por supuesto que es una ayuda, máxime cuando sobre el papel, es el líder del equipo. Que Josep Franch llevase un solitario triple en las primeras 7 jornadas, de 9 intentados, es una rémora para un equipo que -como ya veremos-, necesita de un banquillo al que le cuesta anotar. Que desde entonces lleve un 4/8, pues claro que ayuda.

Podemos sacar datos estadísticos de los guipuzcoanos. ¿Qué les parece si les decimos que el 64.2 en anotación de esas primeras cinco cruces en su arranque liguero, han pasado a ser 72.2 puntos en las siguientes, o lo que es más, 77.3 en las 3 últimas jornadas? Esto puede llevar a múltiples lecturas. Un simple cambio en el ritmo puede haber ayudado a la anotación sin que ello ayude a ganar (las estadísticas avanzadas son mucho más precisas en este aspecto). Sin embargo, cuando esos 15.2 puntos de promedio de desventajas anotadoras de esas mencionadas cinco primeras jornadas, se transforman en las siguiente cinco en tres victorias y una de las derrotas, es por tan sólo un punto (en el Gran Canaria Arena), ya empezamos a cuadrar más las cifras. Tales cifras encajan más concretamente y opino que está siendo clave el apartado de asistencias:

  • Jornada 06:      18 asistencias       (9 más que el rival)
  • Jornada 07:      13 asistencias       (6 menos que el rival)
  • Jornada 08:      16 asistencias       (6 más que el rival)
  • Jornada 09:      19 asistencias       (7 más que el rival)
  • Jornada 10:      18 asistencias       (7 más que el rival)

Es una manera de jugar. Movimiento de balón que partes de la posición del director de juego. Uno de los mayores atractivos que tenía a priori este equipo, era la posición de base. Incidieron en la calidad de sus hombres que debían ser claves, cuando se hicieron este verano con los servicios de Jared Jordan y Josep Franch. Con ellos, el cinco en pista juega sabiendo optimizar el rendimiento del resto. La progresión de Franch mostrada en Sevilla en la temporada 13/14, junto a todo un especialista como Jordan, parece dado con la receta. Son dos jugadores que amenazan con anotar, que amenazan con correr de forma permanente (cosa que ayuda mucho) y saben que su función principal es pasar el balón.

Taquan Dean es claramente la estrella. Es el jugador al que más libertad de maniobrabilidad se le concede dentro de unos sistemas para nada encorsetados. Y ya han visto cómo ha mejorado últimamente sus lanzamientos triples. Los otros dos “lugartenientes” en la posición de alero, Jordi Grimau, que está respondiendo francamente bien (la pena son los problemas físicos que han hecho actuar de manera intermitente. Estando sano, cuando supera los 20 minutos de promedio, algo lógico en un titular, se ha ido a la nada desdeñable estadística de 12.8 puntos por envite). Y Dani Díez, que alterna saltar a la pista tanto de titular como desde el banquillo. 11.1 puntos y un 37% desde la línea de 3, posee buenas estadísticas, al igual que su anterior periplo por la capital donostiarra, sino que dos años más veterano. Dani Díez es el ejemplo final de esa circulación de balón citada, pues desde lado débil es quien recibe y ejecuta lanzamientos exteriores o entradas a canasta.

Y es que, si hablamos de cómo jugar apareciendo desde el otro lado de la pista, el fetiche, el justificante del buen juego vasco, es Will Hanley (10.8 puntos). El estadounidense gusta porque conoce a lo que tiene que jugar a este deporte. Siendo un ala-pívot relativamente bajo y relativamente liviano de peso, Hanley es el maestro en los cortes, recibir en carrera y entrar a canasta. De sorprender en la arrancada y aprovechar ese metro de distancia que ya ha sacado a su defensor con ese efecto, para escaparse y anotar a aro pasado, en una protección perfecta en su lanzamiento. De ser el hombre alto que corre -y amenaza- con constantes transiciones rápidas, que es donde tiene ventaja. Porque Will Hanley conoce dónde tiene la ventaja. Y eso es conocer el baloncesto.

Claro, que el juego de Hanley siempre es mucho más sencillo si se tiene un aliado que demanda atención en el poste bajo como David Doblas. Garantizada la lucha y el rebote con él (11 puntos y 4.2 rebotes), al que requiera de ayudas cuando ejercita el juego de poste bajo, ayuda a favorecer el tráfico en la zona para cualquier otro compañero.

Y ahí les tienen en su conjunto. Tres victorias en cinco jornadas. Una derrota por tan sólo un punto y una imagen distinta -y divertida-. Eso sí, no se puede obviar que es una plantilla corta, donde sumar puntos desde el banquillo se hace tarea ardua y complicada. En esta racha desde la jornada 6 a la jornada 10, ha promediado 17.2 puntos, apenas un 24% de los puntos del equipo. Es poco. Sea Jordi Grimau o Dani Díez quienes salen desde el banco, Josep Franch o el belga Iarosevitch (con 7 puntos y con el que más posibilidades tienen de crecer colectivamente desde sus actuaciones individuales, cada vez más prometedoras), son el soporte que deberá irincrementando esa cifra, la que de solidez al bloque. De momento, esa solidez que lleva a ganar partidos, la da la circulación de balón. Pases que llevan a las victorias.