ARTÍCULO: WILLY HERNANGÓMEZ, SEGUNDO AÑO DE CONFIANZA

ARTÍCULO: WILLY HERNANGÓMEZ, SEGUNDO AÑO DE CONFIANZA

Antonio Rodríguez

En el Municipal de San Pablo parecían estar de fiesta. La sensación en la grada por la actuación de Willy Hernangómez, pareció de repente, impregnarse también en el marcador. De un 50-42 al lograr canasta, por un error en el electrónico, los dígitos de Baloncesto Sevilla comenzaron a subir, a subir, 60-70-90-126-128-130-… así hasta 200, ante las risas, aplausos y en definitiva, la algarabía que uno de los fondos extendió al pabellón al completo.

Sean 200 o sea el marcador final 85-74, lo que sí es cierto es que F.C. Barcelona no pudo con los sevillanos ni con este chico de 20 años que en poco más de 31 minutos fue capaz de anotar 29 puntos, con unos excelsos porcentajes de 11/16 en tiros de campo y capturar 13 rebotes. 85 que para los azulgranas significaban 200, que para Xavi Pascual y sus jugadores les parecieron inalcanzables.

Willy Hernangómez está disfrutando de la segunda temporada de plena confianza, en sus posibilidades primero, y en oportunidades después. Por supuesto que el mal arranque liguero, con falta de brújula y demasiado protagonismo en los jugadores exteriores en su club, le hicieron que gozase de minutos, pero no de oportunidades a causa de la dinámica de juego planteada. Poco a poco, el nuevo proyecto va marcando un camino fijo. Y para ello tenían que contar con el jugador de 20 años, cedido por el Real Madrid. Y como es la segunda temporada en la que se siente importante, porque es importante, pues se permite el lujo de dar muestras de calidad como las de la matinal del domingo. Y no es una cuestión de disfrutar de minutos, sino de tener, por supuesto, eso mismo: calidad.

Willy Hernangómez veía, junto al resto de sus compañeros en el vestuario, un recorte de periódico que sostenía Juan Antonio Orenga, el seleccionador, en Abril de 2012. Se trataba de fotografías de Pau Gasol, Raül López o Carlos Cabezas, junto a un titular y una crónica en alemán, de cuando la Selección Española logró la medalla de oro en el torneo de Mannheim allá en 1998. Willy, junto al resto de sus compañeros, Illlimane Diop, Josep Pérez o Albert Homs, estaban a punto de saltar a la cancha a disputar la final de tal torneo. Y ese aditivo en forma de recorte, pues también ayudó a que alzaran a España de nuevo como campeones de tan mítico torneo, 14 años después. En aquel momento, el jugador del Real Madrid, hoy en las filas hispalenses, era un pívot duro bajo tableros que conocía y dominaba las nobles artes del poste bajo: cómo pasar, cómo saber interpretar las ventajas de sus compañeros cuando él recibía un dos contra uno, cómo ganar la posición previamente, como para recibir y tirar.

Su paso al “profesionalismo”, a jugar entre seniors, le ha supuesto más masa muscular par poder bregarse, más conocimiento de lo que se puede hacer en uno contra uno (como bien le enseñó el año pasado Aíto García Reneses) y más tablas en el bloqueo y continuación, jugada permanente en los sistemas de Scott Roth/Audie Norris, en esta campaña 14/15. Como tipo que sabe interpretar el baloncesto -algo que se le vio desde años ha-, sabe en qué momento continuar para provocar peligro y dar libertar al poseedor del balón, y hacia dónde, para que se le vea y esté en línea de pase casi de forma continuada. Carga bien el rebote ofensivo, sobre todo teniendo la garra para ir a los rechaces de errores propios, y si Ante Tomic le ganó la partida un par de veces en el rebote, porque Willy no lo cerró bien, en la segunda mitad, supo leer lo que estaba mal y corregirlo.

29 puntos y 13 rebotes que pueden encumbrar y ser objetivo al menos, de la lupa de todos los aficionados. De momento y por mi parte, la única lupa que pondré será para ver esa evolución global en su juego, en todo aquello que poco a poco va mejorando y hasta dominando, que su mayor volumen muscular, que son más kilos en movimiento, le haga no olvidarse de seguir trabajando su tren inferior y no perder explosividad en sus piernas, y que como tipo listo que es, siga afianzando todo lo adquirido y leyendo e interpretando todos los recovecos tácticos que vaya encarando a cada partido. Porque eso lo da también, el que tenga confianza en sí mismo, y en su entorno