Los primeros brotes de un genio

Los primeros brotes de un genio

Antonio Rodríguez

              Vale, asumimos que la derrota ante Israel de la Selección Española en estas pasadas ventanas FIBA, nos dejó la boca acartonada en la tarde del sábado. Y el domingo, para tomarlo con mejor pie, tocaba echar a volar la imaginación … y la memoria. Y recordamos de aquellas ventanas de principios de siglo XXI, en las que ahí sí dejábamos volar nuestra imaginación sobre el futuro de aquellos chavales que habían aparecido en nuestro baloncesto como el descorche de una botella de champán. Tono festivo que tocaba vestir de etiqueta para lo que se avecinaba.

              Uno de ellos, Juan Carlos Navarro, era el que nos ganaba a todos. Los que asomaban entre los asentados Nacho Rodríguez, Carlos Jiménez, Alfonso Reyes y Roberto Dueñas. Tarea de hojear revistas que cubrían ventanas de aquellas. Y nos topamos con esta joya, la mítica última página del “Vicios Pequeños” de GIGANTES DEL BASKET. Un chaval con 18 años recién cumpliditos, un portento aún rompiendo el cascarón dentro y fuera de una pista de baloncesto. Deleitaos con la entrevista, porque es maravillosa. Y sirva como homenaje a su periodista, el gran Raúl Colorado, uno de los míticos de esta sacrosanta publicación.

              ¡A darle!

Publicado en la revista número 683 del 1 de diciembre de 1998).

 

Transcripción:

Muchos le conocen por “La bomba”. Tiene 18 años recién cumplidos y unas ganas locas por triunfar en este mundo de balones y canastas. Es Juan Carlos Navarro, miembro de aquel grupo de jóvenes héroes que cumplieron el sueño dorado de Varna: proclamarse campeones de Europa. Atención, porque “La bomba” puede estallar en ‘Vicios Pequeños’.

 

-          Permítame que le presente como ¡¡“La bomba Navarro”!!

-          Lo de “La bomba” me lo puso un entrenador de EBA el año pasado. Cuando lo dijeron en la tele, me quedé ‘flipao’. Ahora me lo llama todo el mundo.

-          ¿Por qué?

-          Creo que es porque me gusta mucho tirar desde muy lejos, desde 8 metros incluso y hacer cosas raras jugando. De ahí viene también el cachondeo de cuando tiro de lejos y fallo.

-          ¿Y cuando la mete?

-          Cuando la meto es la leche.

-          Acuérdese de la frase “yo, desde aquí, la meto”.

-          Me acuerdo. Fue en el Europeo junior de Varna, cuando fuimos campeones de Europa. A pocos segundos para que acabara la primera parte del partido de cuartos de final, Charly (Saiz de Aja) había preparado una jugada. Raül López estaba botando y Charly me decía desde el banquillo “¡corta por la zona y recibe bloque de Soule...!”

-          Entonces Navarro dijo…

-          “¡¡Yo desde aquí, la meto!! Y estaba a ocho metros por lo menos. Entonces Charly olvidó la jugada y le dijo a Raül “pásale a Juan Carlos que la mete”. Y así fue. Todo esto ocurrió mientras se estaban jugando los últimos segundos de posesión.

-          Imagíneses que no la mete.

-          Ese es el riesgo que me gusta, el de poder fallarla. Cuando fallo, sé que habrá cachondeo con “La bomba” y todo eso. Como el año pasado, con las mejores jugadas de la tele”.

-          ¿Qué pasó?

-          Pues que salí tres o cuatro veces en la tele en las mejores jugadas de ‘Zona ACB’.

-          Eso está bien.

-          Sí, claro, si no fuera porque salieron jugadas en las que me colocaban unos tapones increíbles… El cachondeo de mis amigos fue pequeño, sabe.

-          Por cierto, ¿qué tal se lleva con Djordjevic?

-          Bien. Es serio en la pista, pero fuera es un tío muy majo. A mí lle llama ‘Chiqui’ siempre.

-          Supongo que recordará el día de su debut.

-          Claro. Pero lo mejor fue el día que me llamaron par hacer la pretemporada. Me pilló de vacaciones en Meira, el pueblo de mi madre, en Lugo. Estaba jugando una pachanga con mis amigos y llegó mi padre. “Que te han llamado”. Me fui corriendo para volver a Barcelona.

-          Seguro que se emocionó, porque Juan Carlos Navarro es un poquito llorón.

-          Un poquito. Me acuerdo, por ejemplo, cuando ganamos a Grecia en la semifinal del Europeo. Me abracé llorando a Raül López que había conseguido la canasta de la victoria y no paraba de decirle “te quiero, te quiero, te quiero…”

-          Eh, que se va a poner celosa su novia. Hable de ella, ande.

-          Se llama Vanesa y llevo con ella dos años.

-          O sea, que desde los dieciséis.

-          La conozco incluso desde antes. Ella también jugaba al basket, en el equipo de Sant Feliu, que es donde yo vivo.

-          Bueno, y el verano que viene, ¿campeón del mundo?

-          Va a ser difícil. Pero también lo era el Europeo y lo ganamos.