ARTÍCULO: PALABRA DE FERNANDO MARTÍN (y II)

ARTÍCULO: PALABRA DE FERNANDO MARTÍN (y II)

Antonio Rodríguez

“Lo que te rodea, las circunstancias, como decía Ortega y Gasset, son tan fuertes que te puedes morir perfectamente de viejo sin haber conseguido casi nada. Pero bueno, yo creo que el disfrute de la sensación esa de estar luchando, te puede producir una satisfacción personal que es la que te ayuda a vivir (Gigantes del basket. 10 de Marzo de 1986)”.

        Lo que Fernando Martín logró, lo que Fernando Martín anheló. Sobre una pista de baloncesto, consiguió mucho. Incluso llegar a la NBA, donde tenía claro que fue a aprender. Dentro del trato de baloncesto-como-profesión, donde la competición en sí misma era su máximo elixir, la NBA representó para él un universo que sí le fascinaba. La fotografía al lado de Julius Erving, su terrible ilusión por momentos así, es algo que le convertía casi en mitómano de todo aquello, perfil que no cuadraba en absoluto con su personalidad. Y allí, la soledad inicial, los pocos minutos en pista, los eternos en el banquillo, no le molestaban, sino que eran proceso -largo- de un aprendizaje que él asumía como peaje.

“Yo estoy muy satisfecho porque he aguantado todo el año y además he aprendido, que es lo que quería. ¿De verdad que dicen que me ha venido bien para bajarme los humos? ¡Ja, ja, ja! Bueno, ¿sabes lo que te digo? Que cada uno piense lo que quiera. Yo lo tengo muy claro y a mí me da igual lo que puedan opinar unos cuantos envidiosos o desinformados (Nuevo Basket. Octubre de 1987)”.

        Fernando Martín era líder sin quererlo. Arrastraba a los suyos en su afán competidor. De la famosa anécdota del día que apareció en el hotel, para enfrentarse al Barcelona en el 2º partido de la final liguera, Quique Villalobos lo recuerda con claridad especial: “Y estábamos comiendo el día del segundo partido, a las dos del mediodía en el NH Calderón, en aquella sala que teníamos siempre. Y de repente, se abre la puerta y aparece Fernando y dice algo así como ‘Hijos de puta, no me he levantado de la cama para perder’. Y Drazen, que estaba a mi lado, de repente gira la cabeza, ve a Fernando y se le ilumina la cara como no te puedes ni imaginar. Como diciendo ‘ganamos fijo. Está éste aquí, ganamos”.

        Drazen Petrovic. El genio de Sibenik con el que se escribieron ríos de tinta por la relación de ambos.

“Drazen viene aquí precedido por una guerra anterior Madrid-Cibona. Y de ahí viene todo. Ya no es buscar la noticia, que es el fichaje de Petrovic, sino la noticia de la noticia. Y esa es Petrovic enfadado, no con un junior, sino con alguien de relieve. Luego, en su persona se juntan el cambio de idioma, el cambio de equipo y la presión que ejerce sobre él la prensa. El Madrid de Petrovic, la Liga de Petrovic…Para mucha gente, incluso para muchos periodistas, una buena actuación no se refiere a cuatro puntos y veinte asistencias, sino a cuarenta puntos. Y eso le hizo jugar a Drazen al principio muy egoístamente. Pero ahora está mucho más tranquilo y juega para el equipo. Es más jugador porque no deja de meter treinta puntos y proporciona a los demás otros treinta. Él sigue teniendo, y a mí me gustaría conservarla, una ilusión adolescente y desmedida por el baloncesto. Su enfoque de la vida es a través del baloncesto. Se trata de una deformación profesional (Basket 16, 19 de Febrero de 1989)”.

        Y todos crearon un cisma con la final de la Recopa, los 62 puntos de Petrovic ante el Snaidero Caserta en una actuación mítica. Algunos periodistas hablan de Ramón Mendoza celebrando con Drazen el título en una parte del avión, y en otra, Martín enojado. Villalobos lo recuerda de otra manera. “Es cierto que tú veías a Fernando molesto por varios motivos, porque Fernando hizo un esfuerzo grande, pues iba con un dedo roto y se infiltró. Y a lo mejor la prensa no lo reconoció. Eso le molestó un poco, ese reconocimiento. De ahí, a toda la movida que se montó, yo no tengo la sensación que fuera tanto, que fuera tan grave como luego lo aireó la prensa. ¿Fernando estaba molesto? Sí, seguro que estaba molesto. Pero cuando tú ganas un título, es otra cosa. Si se pierde, pues quizás se hubiese montado. Pero ha metido 62 puntos, hemos ganado en la prórroga, todo el mundo se va contento y no tuve la sensación que fuese aquello una olla a presión (Cuadernos de basket nº 6 Especial 20 años sin Drazen)”.

        Drazen emigró a la NBA, a Portland. Y llegó al Real Madrid George Karl. Para los allegados a Fernando, reconocen que Karl fue muy importante para él, porque era un pedazo de aquel mundo maravilloso de la NBA que dejó. Y Karl traía otro baloncesto. Tan, tan diferente, que tampoco le importó en exceso que Petrovic abandonara el equipo.

“Jugamos más en conjunto, y cuando un equipo se desenvuelve así, todos y cada uno de los jugadores tienden a rendir más. Yo creo que, por ejemplo, la marcha de Petrovic ha valido para que todo el mundo juegue más. Pero no sólo es mi caso, sino que es el caso de Chechu, que está rindiendo también mucho más que el año pasado. Y digo este año lo mismo que el anterior: cuantos más jugadores válidos tenga un equipo, más dificultades encontrará su rival. Sólo hay que mirar las estadísticas para ver que esta temporada ha habido partidos en que hemos metido más de 10 puntos seis o siete jugadores, mientras que el año pasado hubo muchos partidos en que muchos jugadores nos quedamos en menos de 10 puntos. No quiero que parezca que ahora está todo bien porque se ha ido Petrovic, que metía muchos puntos y que yo tenía envidia. Es simplemente que en un equipo de baloncesto, cuando la gente funciona en conjunto, todo va a ir mejor, porque se crearán más problemas al equipo que te defienda. Y claro, todos son partícipes del juego de ataque, si todos defienden, todos corren, es lógico que todo vaya mucho mejor (Gigantes del basket, 20 de Noviembre de 1989)”.

“Es que Petrovic es un jugador sin disciplina en la cancha, absolutamente sin disciplina. Y a lo mejor, la gente se va a quedar con esto. No lo digo con esa intención (Gigantes del basket, 20 de Noviembre de 1989)”.

        Carácter indómito en alguien que tenía claro donde no limitarse. Delante de él pasó el fichaje de Stojan Vrankovic en Diciembre, de cara a la siguiente temporada, para pasar al no-fichaje de Vrankovic en cuestión de dos meses, urdido por Pedro Ferrándiz.

“De Vrankovic no sabemos más de lo que ha dicho la prensa. A mí me parece que hay jugadores en Europa que pueden ser más útiles al Madrid. No era un mal fichaje, pero sí estaba mal fichado. No se puede dejar a Rogers sin cabeza cuando aún no se han jugado ni la mitad de la temporada. Cuando supimos lo de Vrankovic, reaccionamos jugando mejor de lo que lo estábamos haciendo, como una forma de decir que si el fichaje del yugoslavo se había hecho para castigar a alguien, era una estupidez (Basket 16, 19 de febrero de 1989)”.

“Me comporto así, no por afán destructor, sino por falta de tragaderas. No soporto que nadie pretenda llevarme por su camino, o comprarme o meterme en historias. Ante eso me rebelo casi histéricamente (Basket 16, 19 de febrero de 1989)”.

        El deportista.

“A mí me molesta mucho el que gana y lo demuestra. Hay que ser un caballero. No por lle-gar el primero después de haber corrido quinientos metros, hay que levantar el brazo. Cuando hago un buen partido, no estoy disfrutando durante el mismo de ese sentimiento de considerarme el número uno levantando el dedo. No lo disfruto ni en los minutos poste-riores; es después, transcurridos unos días, cuando estoy más tranquilo y cuando pienso que todo lo que estoy haciendo o el sacrificio que estoy realizando merece la pena. pero en ningún momento se me ocurre alardear de que soy el mejor o que el Real Madrid es el me-jor, porque esto es un deporte y unas veces ganas y otras pierdes”.

“Pienso que la competición está mal estructurada y que algo debería cambiar. No es posi-ble que un jugador pueda rendir once meses al año a buen nivel. Ningún deportista lo pue-de aguantar, ni golfistas, ni boxeadores, ni ciclistas, ni nadie. Todos tienen sus meses de descanso, pero en baloncesto, quizás por el boom que nos ha cogido a todos un poco de sorpresa, no. En realidad llevo ya cuatro o cinco temporadas sin descanso. Un año por problemas en la espalda, otro por los Juegos Olímpicos que acabaron tardísimo. Y ya no es sólo problemático a nivel físico, sino y más importante, a nivel mental (Gigantes del basket, 10 de marzo de 1986)”.

        La persona.

“El baloncesto puede llegar a ser un enemigo y destruirte. Pero existe una forma de equilibrarlo todo y mantener la ilusión por competir y el afán de vencer. A veces sí soy un lobo solitario, aunque no creo que eso sea bueno. Es cierto que la soledad te proporciona más tiempo para ti mismo. Pero, y volvemos al equilibrio, compensa estar acompañado: una mujer, un hijo, unos amigos… En ese sentido le soy infiel al baloncesto (Basket 16, 19 de Febrero de 1989)”.

“Reconozco que soy un mal relaciones públicas. Ten en cuenta que el Fernando Martín jugador de baloncesto, está bombardeado por una serie de cosas y eso quizás me ha llevado a cerrarme más con mis amigos, con mi familia, con la gente que quiero y conozco y haya dejado un poco de lado al resto de la gente porque no me sienta observado. Posiblemente me haya puesto una coraza, pero creo que soy una persona amable y cariñosa con la gente, cuando esa gente me demuestra que puedo serlo”.

        El mito.

“No tengo ningún empeño en que me recuerden de una forma en concreto cuando me retire. Ahora quiero divertirme jugando y cada vez me cuesta más, porque el ambiente se ha enrarecido y la temporada es muy larga, sin apenas vacaciones por los compromisos de la Selección. Pero no seguiré como entrenador, y ni siquiera creo que sea seguidor asiduo de las competiciones: cuando deje de hacer este trabajo, haré otras cosas”.

“¿Fundamental en mi vida? El sentirme un poco necesario y un poco querido (Gigantes del basket, 10 de marzo de 1986)”