ARTÍCULO: PALABRA DE FERNANDO MARTÍN (1ª parte)

ARTÍCULO: PALABRA DE FERNANDO MARTÍN (1ª parte)

Antonio Rodríguez

        “Es una tristeza dejar la Selección Española, pero yo creo que a grandes empresas, grandes sacrificios, ¿no? La NBA ya menos es un sueño. Es un deseo grande. Y es que yo, primero, no abandono a nadie. Y segundo, yo no soy nadie. Yo soy Fernando Martín, un jugador de baloncesto, que no es de nadie, que no es de España ni de nada. Yo quiero muchísimo a España, es mi país, quiero mucho a Madrid y quiero mucho todo lo que representa. Pero yo soy baloncestista. Soy profesional del baloncesto. Y creo que mucha gente puede entender por qué me voy. Yo quiero saber hasta dónde puedo llegar y una manera de hacerlo, es ir allí, yendo a jugar con los mejores”.

Entrevista emitida por TVE a la finalización del Mundobasket España’86, el 20 de Julio de 1986.

        Mucho se va a escribir de Fernando Martín el día de hoy. 25 años no son nada. Sin embargo, sí lo son si echamos mano de los recuerdos que se agolpan en nuestra memoria en fechas tan señaladas. Ver la estampa de aquel tipo que por su porte y su manera de hablar, en nada tenían que ver con un veinteañero, que realmente es quien era, estos 25 años de distancia sí que nos destapa, cierta capacidad de asombro de su carácter.

“No sé si he madurado prematuramente. Pero sí puedo decir que fue demasiado rápido el paso de niño a adulto. Existe una etapa intermedia que yo me he saltado. Sí, lo lamento. A los 18 pasé a convivir, a viajar, a jugar con personas de treinta, casadas y con inquietudes y problemas distintos que los míos. Pero no me arrepiento. Me ha compensado. Lo que hay que hacer es intentar recuperar esa época perdida (“Basket 16. 19/02/89)”.

        En decenas de medios escribirán todos aquellos quienes tuvieron relación directa con Fernando Martín. Así, a modo de terapia para sobrellevar el nudo en la garganta que aún cuesta digerir. Yo, como otros cientos de miles, millones en este país, hice el papel de aficionado. Devoto aficionado de todo lo que explotó en nuestro país cuando comenzó la década de los 80. Y uno de sus máximos exponentes de aquel bombazo, boom como nos gustaba llamarlo entonces, fue Fernando Martín Espina. Tengo la suerte de disfrutar de estrechas relaciones con algunos quienes las tuvieron con él. Y eso me alegra. Desde aquí, desde Espacio Liga Endesa, le haremos nuestro homenaje -en dos partes-, aglutinando en una selección, algunas de sus declaraciones en entrevistas en todo tipo de revistas especializadas en baloncesto, esas que tanto afloraron y fueron testigos, santo y seña de aquel movimiento. Brochazos de la semblanza del tipo que hoy, 3 de Diciembre de 1989, fallecía en accidente de tráfico. Tenía 27 años.

        Revista mensual “Nuevo Basket”. Junio de 1983. (Fernando Martín tenía 21 años).

        “¿Movimiento de pies casi perfecto? Bailando, porque en la pista yo creo que no. Creo que tengo mucho que aprender. Claro, que también los hay que quieren molestar diciendo que a Fernando Martín le falta mucho movimiento. Mira, yo he tenido una suerte tremenda con Mirza Delibasic, porque ha sido un jugador que me ha entendido perfectamente. Y cuando yo he buscado un hueco, me ha metido el balón y eso puede verse en muchos vídeos, en muchas jugadas, que cuando él me ve, metemos muchos puntos”.

“Necesito gente a mi lado. Amigos. ¿Religiones? Creo en algo más alto que nosotros. Pero no creo exactamente en religiones. La religión es la vida, que es lo que te enseña, lo que te da y lo que te quita”.

“Sí, me gusta bailar. Y voy a las discotecas, claro”.

“Nunca me he peleado con nadie. Sólo he tenido roces en la pista, pero fuera de la cancha, absolutamente nada”.

“Estudio Derecho y los libros suben un pico. Pero aparte de los libros de estudio, suelo gastar poco en ellos, porque siempre se recurre al intercambio”.

“Me gustaría jugar en Estados Unidos, pero es muy probable que no vaya, porque es muy difícil jugar bien allí. Es gente muy buena y son sueños. Es de tontos decir ‘yo voy a América y porque me llamo Fernando Martín, voy a jugar bien’. Es muy difícil jugar allí y no me considero una superestrella”.

        Como todos sabemos, aquel sueño se convirtió en realidad. El primer jugador en la historia del baloncesto español en ingresar en una plantilla de la NBA. El segundo jugador no formado en Estados Unidos, tras Georghi Glouchkov, que formó parte de la familia NBA.

        Revista mensual “Superbasket” Octubre de 1986 (Fernando Martín tenía 24 años).

“Es una cuestión de filosofía y es cierto que es duro abandonar tantas cosas. Tienes que poner a la familia, a los amigos, al dinero y a otras tantas cosas en una balanza y a tu profesión en otra, y tienes que decidir”.

“(sobre la reacción de la gente en Madrid, previo a su marcha) He encontrado gente supermaja y estoy encantado del trato que he recibido. El año pasado fue distinto, pero en esta ocasión, quizás esté mejor informada y entiende perfectamente por qué me voy. Sabe lo que es la NBA y la dificultad que entraña aquello y entiende que lo que yo dejo aquí. Y le duele, como me duele a mí, que dejo mi casa, al Real Madrid, a la selección. Estoy, de verdad, contentísimo con la gente, porque me ha animado y me ha comprendido”.

        Y así dejaba un baloncesto que había cambiado de forma abrupta, cuyas estructuras, círculos a su alrededor y repercusión, se habían visto desbordados por una expectación en nuestro país que nadie pudo imaginar.

        Revista semanal “Zona de basket” 17 de Junio de 1986 (Fernando Martín tenía 24 años).

“Desde luego que el basket se ha desmadrado. Para lo que ha crecido, faltan jugadores de calidad, cantera, entrenadores, árbitros, en incluso para mí, un buen nivel de información. Los clubs quieren quedar campeones a toda costa, por la repercusión económica social de serlo. Y eso les hace pagar esas cifras tan altas por los pocos jugadores nacionales que hay con garantías. La demanda supera a la oferta, pero tampoco creo que sea demasiado lo que se paga. En cualquier caso, los ingresos serían mayores si, por ejemplo, los campos fueran más grandes”.

“Sé que no soy demasiado simpático con la prensa. Pero me molesta que haya informadores o comentaristas que sean tan descaradamente parciales de tal o cual equipo. Hay mala leche en algunos periodistas. Solamente se preocupan de escribir lo que crean que más vende, sin buscar una información positiva que ayude al baloncesto”.

        Y también abandonaba un club, el Real Madrid, donde fue motivo de polémica tras la marcha de su extranjero estandarte, el estadounidense Wayne Robinson, posterior a una entrevista publicada en “Gigantes del basket”, que levantó muchas ampollas.

“Creo que Wayne quería irse del Real Madrid y por eso, hizo esas declaraciones. Después de tres años, no se entiende que de repente, no esté de acuerdo con ninguna estructura del club: con el juego, el espíritu de equipo, el entrenador o conmigo mismo. Me pareció escandaloso y te lo digo sin ningún ánimo de polémica. Realmente, se vino abajo al perder la Copa de Europa, en la que tenía muchas esperanzas. Y su desmoralización desembocó en estos comentarios, sin haberse preocupado de realizar una autocrítica previa”.

        La aureola de fama que le rodeaba, también se diluiría entre la lluvia de Portland.

        Revista semanal “Gigantes del basket” 10 de Marzo de 1986 .

“Me molesta la popularidad mal entendida. Primero en el protagonista y luego en los que admirar a este protagonista. Pienso que nunca debe influirte la popularidad, que no puedes cambiar la forma de vida o tu escala de valores, porque seas una persona popular. En cuanto a la popularidad mal entendida por parte del público, es cuando piensan que eres como uno de ellos, por salir tres veces en televisión, ya eres parte de su vida íntima y entonces, te pueden molestar en un sitio, te pueden molestar en otro. La popularidad bien entendida es un mutuo respeto entre el personaje y el público. No digo que me moleste que vengan a pedirme autógrafos. Lo que me molesta es la forma de hacerlo”.

        Revista semanal “Basket 16” 19 de Enero de 1989 (Fernando Martín tenía 26 años).

“Hay mucho de timidez, pero también de reacción ante una falta de respeto hacia mí. No aguanto ser tratado como alguien de la familia. Yo no soy Fernando más que para mis amigos. Me molesta muchísimo esa falta de intimidad que sufre en España el personaje o el personajillo popular. Contra todo eso, sí puedo responder a veces con la arrogancia, lo reconozco. Pero siempre es para defenderme de un ataque, no por pose. Y luego hay otra cosa que me molesta muchísimo, y es la repercusión que tienen tus palabras cuando hablas acerca de temas que no entiendes. En ese sentido, la gente es estúpida. Como cuando me preguntan de política. ¡Si no tengo ni idea de política! Lo que diga tiene que ser absolutamente irrelevante. Hay quien dice que el precio de la fama es la carencia de vida privada. Pero, ¡¿qué es eso?!”

        Fernando Martín, un tipo que parecía asumir el papel que le había tocado vivir.

“Yo soy consciente de lo que el baloncesto me quita. Y no se lo perdono. De lo que soy consciente también es de que se trata primero, de una elección propia. Y segundo, de una elección rentable. Por otra parte, tengo teóricamente, mucho tiempo por delante para hacer las cosas que me gustan y cumplir mis sueños”.

“¿Qué me hubiera gustado ser? Estoy intentándolo: un hombre bueno”.

CONTINUARÁ