ARTÍCULO: EN BUSCA DEL FUEGO TARONJA

ARTÍCULO: EN BUSCA DEL FUEGO TARONJA

Antonio Rodríguez

Con una parte de rescate, otra de resurgimiento de ánimos y moral y otra de ‘no se puede dejar escapar una oportunidad así’, aparece Nemanja Nedovic en Valencia. Casi como la aparición de Kevin Magee en Zaragoza, cortado por la NBA por estas fechas y sustituyendo a un compatriota que no convencía en exceso, casi con tales mismos argumentos, aparece Nedovic en la capital levantina. Intentando enderezar el rumbo de su nuevo club en la Liga Endesa (4 victorias y 3 derrotas, que no es malo si nos atenemos que ya han visitado las pistas de Real Madrid y F.C. Barcelona) y sobre todo, en Euroliga, donde resta recibir en casa a los rivales más potentes, excepto la visita hoy al Pireo. En esas se encuentra Valencia Basket. Quizás más apropiado sería decir que están en busca del fuego taronja, ese llamas intensas, deslumbrantes, que parecían tener no solamente en el color de sus uniformes la pasada temporada, sino sobre todo en sus miradas.

Viéndoles en directo en el Palau Blaugrana el pasado domingo, sí se les percibe una serie de problemas acuciantes que marcaron el devenir de un partido demasiado desigualado. El embrujo de sus dos actuaciones en ese mismo escenario en las semifinales ligueras del mes de Junio, aún surcaba la atmósfera del recinto y empujó a aplacar más a los levantinos. Velimir Perasovic, en declaraciones de hace dos días, no solamente quería centrarse en el problema que los periodistas apuntaban, la defensa del pick&roll, sino en problemas en el rebote en su propio tablero o las transiciones defensivas. Sin embargo, la diferencia mayor respecto a la campaña 13/14, era en esas defensas del pick&roll. Los valencianos no llegaban, como meses atrás, a cerrar líneas de pase al rival cuando atrapaba el balón. Los brazos ya no se alzan tanto ni son tan grandes cuando se le intenta impedir dar el pase preciso. La continuación lo tenía mucho más sencillo. Por ello en la primera parte, esta jugada en defensa les martirizó. En la primera acción, una canasta en suspensión de Mario Hezonja, provoca que Romain Sato abra los brazos, pidiendo explicaciones a su compañero por la falta de entendimiento. Casi fue una tónica del primer cuarto.

En el segundo cuarto, la defensa se ajustó mejor, pero los azulgranas, con una excelsa circulación de balón, no solamente expresada en números (ver cuadro de este artículo) , sino en hechos en la tarde del domingo, abrían la jugada con una tercera persona, que desbordaba en uno contra uno a Luke Harangody sobre todo, que fue el más dañado y por lo que fue sentado en el banquillo con alguna reprimenda incluida. Como vimos, no solamente fueron defectos valencianos, sino que los azulgranas estuvieron de dulce en ataque (8/10 en tiros de 2 puntos en este 2º cuarto), y ya Maciej Lampe, con 9 puntos en este parcial de tiempo, les hizo muchísimo daño. Un tipo alto que es capaz de tener la velocidad de poner un bloqueo y seguir para recibir el balón y anotar, en una transición rápida de su equipo, es una bendición. Añadan contragolpes, movilidad, triples, juego en poste bajo.

Y en ataque, sí que percibo peor selección en Valencia Basket respecto al año pasado. Digamos que lo mostrado por los azulgranas con el balón en las manos, sí fue una constante de los valencianos hace unos meses. No sé si falta de confianza, si las sensaciones no son las mismas, pero que hubo jugadas en las que lanzaban tiros inhabituales en ellos, fue un hecho. Solamente Pau Ribas, excelente entrando a canasta, haciendo lecturas perfectas de dónde se quedaba su hombre en el bloqueo, aportando su brillo habitual. Hubo entradas más alocadas y lanzamientos triples bien punteados, que bajan porcentajes respecto al pasado año. Veamos la comparativa en el siguiente cuadro en algunos de sus hombres:

Hombres puntales como Lishchuk o Sato no tienen las mismas prestaciones. Y pudiera ser hasta lógico, porque en esta temporada hay más recambios, pero menos puntos, menos tiros libres y peores porcentajes:

Valencia Basket, en este segundo cuarto, perdió el partido en ataque: 0/12 en tiros de 2 puntos, 2/18 en el total de tiros de campo. Resultado al descanso: 41-25.

Faltó alguien que tirase del carro a la hora de mostrar carácter. Sam Van Rossom tuvo la ambición de crear canastas, con la mala suerte que se rompió en uno de sus músculos del glúteo derecho, que le obligará a estar de baja unas seis semanas, según el parte médico en la actualidad. No hubo más atisbo de apretar los dientes, de liderar a los suyos a hacerlo. Utilizaron la defensa 1-3-1 en el último cuarto, y si por momentos recortaron puntos, es cierto que no los suficientes como para remontar apoyarse en un parcial. Una defensa tan abierta, o se tiene mucha convicción o no tiene éxito. Y a Valencia Basket les faltó ese pistón explosionando para que les impulsara.

Esta tarde viajan al Pireo, a enfrentarse al Olympiacos. Es una dura prueba, pero una prueba en definitiva. Se debe ganar, pero no se tiene la necesidad imperiosa de ganar. Sí es una cuestión de sensaciones y de hasta dónde compiten para poder ganar. Porque el calendario a partir de ahora, no será nada generoso con ellos en las próximas semanas y tiene que estar con el convencimiento de poder realizar los mismos resultados que el año pasado. Tener el mismo fuego en los ojos para realizarlo. Mirada de fuego taronja.