La nueva NBA y nuestra capacidad de sorpresa

La nueva NBA y nuestra capacidad de sorpresa

Antonio Rodríguez

              Pues ya son horas tan solo las que restan para que esta “nueva continuación” de la temporada NBA se eche al ruedo y podamos disfrutar de todo aquello que durante meses se nos ha privado. En Endesa Basket Lover no solamente pensamos que la expectación por tal espera es el mayor acicate para que sigamos la competición como niños pequeños, sino que estamos convencidos que estaremos abiertos a nuestra capacidad de sorpresa. Apartados de algunas de las pistas más emblemáticas del planeta, quizás nos atrapen nuevas circunstancias que, inicialmente, no están en nuestro guion preconcebido.

-          Para empezar, hay que decir que este fin de temporada NBA es el de la TELEVISIÓN. En mayúsculas. Sin público en la grada que anime a los jugadores (y no solo a ellos, sino a los que estamos acostumbrados a una distancia de miles de kilómetros, verles rugir en las localidades del recinto), definitivamente esta será una prueba fantástica para que desde el ESPN Wide World of Sports Complex, se busquen todos aquellos artilugios tecnológicos que, por la imposibilidad de restar visión al público en circunstancias normales, no se pueden usar. O sea, poner la cámara donde antes no se podía. Hace días, desde redes sociales tuvimos la ocasión de ver un clip de vídeo de un partido de los Celtics desde un tiro de cámara nada habitual, con una definición maravillosa en la imagen y jugando con la profundidad de campo (a partir de qué distancia se desenfoca) de tal manera que realmente parecía sacado de una videoconsola. Todo este estudio tecnológico de ubicación de cámaras será un maravilloso juego al que nos sumergirán desde el primer segundo, ensalzando con calidad de imagen la pobreza de un recinto donde en ningún instante permitirán que transmita frialdad.

-          Añadiendo a todo lo anterior, precisamente el decorado del recinto. Queremos fantasear con los asesores de imagen enloqueciendo cual Joaquín Reyes en sus “Testimonios” de “La Hora Chanante” imitando a Tim Burton y sus divertidas frases “…y esto atrezao… y por aquí, también atrezao”. Sí, el atrezzo será muy importante en forma de pantallas LED distribuidas a lo largo y ancho de la pista. Vale que la colocación del plano máster (el que cubre habitualmente las incidencias del juego. El “de partido” de siempre) tenemos la sensación de estar ubicado para que apenas se vea más que el parquet, obviando en la medida en la que se pueda, hasta las primeras filas de asientos. Sin embargo, cuando se vean primeros planos de jugadores, se forzarán a que sean cámaras a pie de pista para que el fondo, entre tantas LED’s ya comentadas, dé la impresión que el jugador está en mitad de algo irreal, de un escenario de Star Wars.

-          De la Fase Final Excepcional de la Liga Endesa, aprendimos a que nos sorprendieran los sonidos. El audio será fundamental y no solamente en las voces de los jugadores, sus instrucciones en pista, los ánimos en el banquillo o las broncas de los entrenadores (que de estos, a partir del segundo mes de convivencia en “la burbuja”, pueden ser de lo más divulgativos. Sino que todo lo referente a la mejora del golpe metálico al impacto con el aro, el chirriar de las zapatillas o el simple grito por un rebote, formará parte de un decorado abiertamente predispuesto para la ocasión.

-          De los Marc Gasol, los Jokic, Carmelos … y lo contrario. Veintiún años después, sigo teniendo pesadillas de aquella serie de Vin Baker en tiros libres al inicio de la temporada del lockout 99/99. En Sportmanía se emitió un Houston Rockets-Seattle Supersonics, décimo encuentro de los Sonics en aquel mini-curso, en el que redondeó con un 1 de 4 en tiros libres, un impensable ¡4 de 28! desde la línea. ¡4 de 28! Apenas un 14 por ciento. Y mi recuerdo personal con el actual narrador de Movistar+, Guillermo Giménez bramando “pero… ¿cómo han vuelto estos tíos?”. Sin ser tan exagerados en el ejemplo, bien es cierto que hay expectación por ver quienes han aprovechado esta pandemia y quién… no. Si el físico es el escaparate de lo que pueden dar, los tres nombres mencionados tienen muy claro que están preparados para la cita. Tengamos esa capacidad de sorpresa también pasa ver a quién “se le ha pasado el arroz”.

-          La capacidad mental de los jugadores. “La burbuja” será larga, a pesar de poder contar con familiares o personas allegadas a partir de los cuarenta días. Pero seguirá siendo larga y estos jugadores, que conciben el juego como lo más importante de sus vidas, asumirán -o deben hacerlo- que durante este periplo, será lo único en sus vidas. Y eso es una capacidad mental que tendrán que ir limpiando para dejarlo en la pureza requerida para competir.

 

Y a partir de aquí, ya todo lo que quieran tocando temas deportivos. Si Bucks o Sixers o Celtics o ¿por qué no? Raptors, para la final NBA. Si podremos fantasear con una final de conferencia angelina, lo nunca visto. Si LeBron puede hacer historia o si habrá algún Richaun Holmes más que, hartos de lo que puedan comer en “la burbuja”, decidan aventurarse a salir fuera y nos brinden chascarrillos en redes sociales, justificables para amenizar una tonificante mañana de playa. Todos expectantes. Pero tengan claro que la NBA se encargará que el envoltorio quede bonito y bien. Sobre el contenido, pues lo que rezamos en el título: que no perdamos nuestra capacidad de sorpresa. Lo pasaremos muy bien.

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