Ivanovic, hombre récord: 2 títulos ligueros con 18 años de diferencia

Ivanovic, hombre récord: 2 títulos ligueros con 18 años de diferencia

Antonio Rodríguez

              La decepción en el 5º partido de semifinales en el madrileño Raimundo Saporta, el antiguo pabellón de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, fue grande. Dusko Ivanovic venía con aires de triunfador, manejando una excelsa plantilla que había forzado hasta el límite a la Kinder Bolonia en la primera final versión Playoffs de Euroliga. Sí, la de Rigadeau, Ginobili. Jaric, Smodis y Griffith. Dusko nunca pensó que su equipo fuese inferior a ellos. Vale que los nombres que manejaba quitaban el hipo (el mejor Elmer Bennett, Foirest, Stombergas y Timinskas, Oberto, un imberbe Scola y el gran Vic Alexander), pero no era lo mismo. Pues al final, el factor cancha, un casi imposible quinto partido en el Palamalaguti decidió, para su lamento.

              Ivanovic fue siempre líder cuando se necesitaba. Pocos los recuerdan hoy día ante los nombres con los que compartía equipo, pero como único veterano, fue quien sostuvo la final de Munich’89 (el primer título de Copa de Europa conquistado por la Jugoplastika Split) cuando los Kukoc y Radja eran un manojo de nervios. Y como entrenador, venía de hacer campeón al Frigurgo y al Limoges (derrotando en el 2000 al Unicaja en la final de la Korac). En Vitoria se le dio un buque de grandes dimensiones que supo manejar entre su mano de hierro y su destreza. Y acabó decepcionado, a pesar de los grandes logros deportivos, en el 2001. Quería algo más. Por eso, junto con el eterno binomio de Josean Querejeta, se dieron más galones a Chris Corchiani y a Luis Scola y a pesar de verse forzados a soltar a los dos lituanos, se fichó al MVP (por valoración) de la fase regular de la Euroliga: Dejan Tomasevic. Esta vez sí, hubo doblete, en Liga y Copa. Esta vez sí, la bandera vitoriana ondeó más arriba que ninguna. Era junio del 2002.

              Es impresionante que a su regreso, en su segundo periplo, volviera a dar una campanada más y hacer proclamar campeón a los suyos, ante F.C. Barcelona en 2010. Otro de los señalados como uno de los mejores equipos de siempre en Europa, que fue superado por 0-3 en la final de Liga Endesa. Y en Valencia, hace una emana, en su tercer periplo como baskonista, un tercer título liguero. Tres etapas, título en cada una de ellas. Si ya es complicado encontrar entrenadores que hayan disfrutado de tres etapas en un mismo club (Pedro Martínez en Gran Canaria y Manresa o Velimir Perasovic en Baskonia), ninguno, ni remotamente se aproxima a este hito.

              Sin embargo, nos gusta más la arista de la longevidad: 18 años entre su primer título liguero y el último, Dusko Ivanovic encabeza una lista de grandes campeones ilustres, de larguísimas carreras, que no llegan a ese dato. Nadie ha conseguido eso. Para ilustrarlo, valga este cuadro.

 

              Ivanovic es hombre récord. Su sonrisa entre una estampa y otra, está acompañada de una hija treintañera, que era niña festejando el primer cetro. De un pelo corto, casi militar, muy parecido al de su etapa como jugador, a la incipiente calva y su mimada coleta de hoy. De la emoción e impetuosidad de gritar a Hugo Sconochini en la banda a … a hacerlo hace una semana de igual forma a Matt Janning. En eso no ha cambiado ni un ápice. Dusko siempre será Dusko. Ciclo identificativo con Vitoria o cualquier otro club como nadie más ha conseguido. Y además, ganando títulos y estableciendo récords.

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