Gigantes

Gigantes

Antonio Rodríguez

              Ver el gesto de Pablo Aguilar cuando anotó un increíble triple contra tablero, casi esquinado, acompañado por el grito atronador desde el banquillo y amplificado por las gradas vacías, era la exposición perfecta de lo que está mostrando San Pablo Burgos durante esta Fase Final de Valencia 2020. Hay tiros imposibles que entran por fortuna… y convicción. Y a los burgaleses, en eso, no les gana nadie. Es muy bonito para sus aficionados y de fácil y socorrida escritura en papel, sacar a relucir esta frase.  Sin embargo, su certeza es demasiado contundente como para no ser expuesta.

Para llegar a ese status, hay que tener una mentalidad muy clara y fuerte de lo que se quiere. Y San Pablo Burgos la tiene. Se trata, simple y llanamente, del convencimiento actual de poder ganar todos los partidos. Interiorizado hasta sus entrañas, con independencia de resultados. Anoche, Valencia Basket tuvo que verse envuelto en una locura de acierto anotador (36 puntos en el último cuarto y 8 triples en la tarea) para lograr la victoria (94-90) y desbancar a un equipo, el entrenado por Joan Peñarroya, convertidos en verdaderos gigantes.

Fueron los primeros que derribaron la puerta del vigente campeón, el Real Madrid, dando a conocer su estado de forma. Y aunque se vieron superados por el Herbalife Gran Canaria en la prórroga, el espectáculo que ofrecieron ante los valencianos fue tan excitante, había tanta mentalización en que podían ganar por encima de rachas de acierto rival, de problemas de faltas o síntomas de cansancio, que llegaron a emocionar a los allí presentes (y a los valencianos, sufrir lo indecible). No nos imaginamos lo que debieron sentir sus aficionados desde la distancia, delante de la tele.

La exhibición de Vítor Benite en la primera mitad, la facilidad para ejecutar de Ferrán Bassas, continuada con la asombrosa racha de Bruno Fitipaldo en el último cuarto con sus triples (¡nada más saltar a pista!), eran argumentos para seguir empujando, dando respuestas a un escenario impregnado de cansancio en los últimos minutos, envueltos en una racha de acierto de los taronjas, casi demencial. Jasiel Rivero, cuya progresión a jugador importante,se está viendo a las claras en este magnífico evento, anotaba un triple nada más fallar dos tiros libres. Fuerza mental se llama a eso. Arrebatos que nos confirman la creencia que intuimos en ellos de no poder perder, como reglas sobre este tapete de juego. Luego, claro, llega Jordan Loyd y cambia esas reglas. Hay que ser alguien sobrehumano como lo fue el escolta estadounidense, para variar esa dinámica ganadora de los hombres de azul.

Hoy toca jornada de descanso para ellos y afrontar la última con todas las posibilidades para llegar a semifinales. Centrados en su victoria ante MoraBanc Andorra y a la espera de la victoria en otro encuentro, precisamente el de los valencianos ante Herbalife Gran Canaria, seguirán reafirmándose en lo de ‘ni un paso atrás, ni para coger carrerilla’. San Pablo Burgos está siendo una excitante sorpresa en Valencia y ellos, como una misión por cumplir, buscan su premio. Premio para gigantes.

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