ARTÍCULO: BILBAO BASKET, UN REGALO PARA LA VISTA

ARTÍCULO: BILBAO BASKET, UN REGALO PARA LA VISTA

Antonio Rodríguez

Primera conclusión cuando uno ve sus primeras evoluciones: con ellos, la pista parece más grande. Mucho más grande. Algún día, alguien tendrá el deseo irrefrenable de medir el ancho de ese parquet, porque no parece posible. Pues es el mismo, y si lo asumen, nos vamos a la siguiente conclusión: es una delicia verles.

Hablamos de Bilbao Basket, aquel equipo que comenzó la pasada temporada con un 0-5 de arranque, que fue el inicio de un “algo para olvidar”, en todos los sentidos. Pues ahora, tras las mismas jornadas, llevan un 4-1. En cuarta posición, en solitario. Parece que se han olvidado, sí. No solamente el hecho que los jugadores -la columna vertebral sigue siendo de la pasada temporada, a pesar de las siete nuevas adquisiciones- se hayan concentrado exclusivamente en baloncesto, sino que muestran un tufillo/ilusión de “qué ganas teníamos de jugar así”, sin problemas ni cargas en sus mochilas y están mostrando una imagen generosa en fuerzas, en alegría, y por lo tanto, en acierto.

A lo que vamos, al juego. Lo primero que a uno le choca cuando ve a los jugadores de Sito Alonso evolucionar por la cancha, es lo grande que llegan a hacer el campo, la cantidad de espacios que tienen unos con otros. Espacios y líneas de pase perfectamente delimitadas. Y esto, si a algunos lectores les suena a tecnicismo, reto a que les vea en un partido, verán cómo les llama poderosamente la atención. Dejan la zona libre para incursiones esporádicas, sea un corte, una “puerta atrás”, un bloqueo, una entrada a canasta ¡Cómo juegan desde el lado débil! Ante tanto espacio, ¡zas!, alguien que corta hacia canasta desde el otro lado, recibe y para adentro. Paso dos: siempre hay alguien tras él que va por el rebote. Esta es una de las causas (una, ya hablaremos de otras) que explican que sean el segundo mejor equipo reboteador de toda la Liga Endesa.

Juegan casi al engaño, a las tretas, escarmentando a los rivales que tengan feas manías de esperar a que se ejecuten sistemas. ¡Que va! Ahí tienen un tipo alto que va a bloquear (alto entre comillas, que nadie supera los 2.06), se coloca, su base mientras bota, le ve…y por sorpresa, sale corriendo hacia canasta para recibir un pase y anotar en carrera. Eso, que fue patente durante muchos años de Stockton & Malone, los bilbaínos lo ejecutan como maestros.

Sito Alonso tiene un estudio metódico de sus jugadores, de cómo optimizarles. Marko Todorovic no es fuerte, ni explosivo, ni buen reboteador. Pero es rápido y tiene buenas manos -y una virtud, que algún día nos tendrá de explicar, de cómo demonios se las apaña para estar allá donde va el rechace suelto-. Con lo que es perfecto para esta manera de jugar, de amenazar con insistencia la zona, aparentemente vacía de tráfico. Quino Colom está siendo toda una revelación, porque está explotando sus virtudes, mejor que en ningún otro equipo previamente: tiro exterior y velocidad para entrar a canasta. Los sistemas le ayudan a pasar (6.2 asistencias de media. Una locura). Cuando toque dirigir concienzudamente, tienen a Raül López, uno de los mejores cerebros que jamás haya pisado pistas españolas.

Todos sus pívots son capaces de tirar desde exterior, tienen movilidad, ansias de rebote como aves de rapiña, junto a un elemento discordante que pueda ser la potencia, personificada en Latavious Williams, que por lo visto, tiene superado uno de los mayores males que un lesionado de gravedad pueda tener al retornar: el miedo a ciertos gestos. Viéndole, no queda duda alguna que juega como siempre lo ha hecho, al 100 %, para compensar su falta de estatura (lo del 2.02 oficiales, cuéntenselo a otro). Y destacando.

Me encanta su compromiso colectivo en el rebote defensivo. Si el “5” titular, Marko Todorovic no es un excelso reboteador, necesitan de la ayuda de todos. Y esa ayuda, como pilar fundamental, debe venir del teórico alero, en este caso, Alex Mumbrú (solamente en la temporada 10/11 a lo largo de toda su carrera, superó los 5 rebotes que lleva de promedio en ésta 14/15). Forman un trío -con cualquier sustituto desde el banco-, que aseguran de forma muy notable su tablero.

A Baloncesto Sevilla lo aplastaron (89-61) a base de buen baloncesto. Desde los primeros minutos, resquebrajaron las aspiraciones de un conjunto frágil de mentalidad (0-5), que en Bilbao mostraron unos jugadores muy faltos de confianza, o ante los primeros síntomas de ir mal dadas, a la búsqueda de estadísticas individuales (mala receta). Los sevillanos vieron cómo volaban balones por encima de sus cabezas, cambiando de un lado a otro, cómo les entraban a canasta o les bombardeaban con triples. Y cómo Raül López anotaba dos triples de los de desafiar al contrario, ante bases estadounidenses que a buen seguro le respetan más de lo que pensamos (“éste ha estado en la NBA”, es una oración que los estadounidenses que no han estado allí, profesan de manera devota).

Dairis Bertans, el mismo que este verano en el campamento de verano de Orlando, probando con los Celtics, dio tan buena imagen, más un experto tirador exterior, Ethan Wragge, el “otro” Todorovic, Germán Gabriel (aunque ahora su situación sea diferente), complementan un plantel que hacen un juego, ganen o pierdan, que créanme, es un regalo para la vista. Palabra.

(ACB Photo / Arrizabalaga).