ARTÍCULO: CUANDO EL BALONCESTO ENCANDILA

ARTÍCULO: CUANDO EL BALONCESTO ENCANDILA

Antonio Rodríguez

Goran Suton es un buen jugador. Lo es. Si no, no sería posible que acabase su encuentro, la pasada matinal de domingo como lo hizo.

Así es Goran Suton. Un jugador que tradujo su buen hacer en 13 puntos, 9 rebotes y 5 faltas recibidas y guirnaldas como un excelso cambio de dirección, subiendo la pelota en un contragolpe, para finalizar en canasta. Pues fue uno de los elementos que formaron la composición para culminar una obra perfecta. Un partido maravilloso, de los que reconcilia con el baloncesto (si se anda a regañadientes con él). Una joya de choque de los que ya empiezan bien y va subiendo en ritmo, en intensidad, en acierto…hasta llegar a un estado de nirvana, que es la sublimación entre ese “estado febril” en el que todo sale, transformándose en ambición por llegar a unos últimos minutos y tener que ganar un partido que ya ha ganado a todos sus aficionados.

¿Por qué el partido fue tan magnífico? Porque el FIATC Joventut salió con acierto anotador, porque Tariq Kirksay está en un estado de confianza que parece que todos sus tiros van a entrar -alguno los escupe el aro. Alguno-, que ya le pasó en Madrid. Que Demond Mallet estuvo extraordinario (¿de verdad pretenden que sea asistente el año que viene? ¡Venga ya!). Y porque para contestar a todo eso, su rival, F.C. Barcelona descubrió que la mejor manera era con velocidad. Transiciones rápidas y a encontrar el desajuste. Pero sobre todo, sobre todo, lo que más fascinaba en el partido, era la extraordinaria sencillez que dictaba la lógica en cada acción dentro de este bello arte. Prueba para unos jugadores en pista que, tenían que demostrar que no solamente juegan a baloncesto, sino que además lo entienden. Delicioso. Miren:

  • cuando Demond Mallet aprovechaba bloqueo, no se hacía “peras mentales” de buscar cosas raras, sino que veía que tenía opciones de tiro, resguardado por las décimas de segundo que su hombre alto le otorgaba. Mallet se levantaba y anotaba, que para eso está de dulce,
  • cuando Marcelinho y Tomic se decidían por el pick&roll, en todas sus opciones y variantes. Jugada que no por utilizada de forma machacona, tiene que dejar de ser bella cuando ambos son sus protagonistas;
  • cuando tal pick&roll es destruído -después de algunos destrozos-, porque Tariq Kirksay se unía como tercer elemento defensivo en certeras ayudas -cuánto sabe-, se cambia el guión y es Tomic quien se sitúa en poste alto y asiste al corte bajo el aro de Marcelinho, para que éste anote en una filigrana en el aire digna de las mejores jugadas de la jornada;
  • situarse en el espacio libre para capturar los rebotes ofensivos de Goran Suton. Que allí caerán algunos balones (cuatro, para ser exactos). Situarse justo en la línea de pase perfecta, como para dar un pase frontal, medido, perfecto, y que reciba Savane para comerse el aro ante la mirada de los azulgranas.

Señores, una maravilla. La primera mitad era digna de éxtasis para el aficionado.

Recalcar que el F.C. Barcelona no hizo un mal partido, ni mucho menos. Hubo cosas que se podían mejorar, por supuesto, pero jugó de forma brillante en ataque. Satoransky buscaba el poste de forma constante ante Mallet. A la salida de Tibor Pleiss y viendo la superioridad en estatura respecto a sus rivales, recogía balones colgados para anotar en tiros cortos desde poste bajo, como arma casi exterminadora en la zona. Para culminar un encuentro tan brillante, ellos, los que perdieron, lógicamente debían completar un encuentro brillante también.

Sin embargo, la Penya estuvo estelar. Las continuaciones de Sitapha Savane hacia el aro fueron contundentes, como para acabar en mate varias de ellas. Una ejecución perfecta. Su tapón al intento de mate de Nachbar, lleno de potencia, encendió aún más el choque. Alex Suárez anotó triples muy precisos, sobre todo aquel que situaba a los suyos por delante 72-77, que metió el miedo en el cuerpo a los hombres de Xavi Pascual. Y la salida de Clevin Hannah dando descanso a Mallet, fue incluso una inyección de mayor anotación, de un hombre que impulsaba aún más las aspiraciones de los de Salva Maldonado. Un base anotador que encontró su inspiración como para lograr 19 puntos en 16 minutos (tras los 20 de Savane, fue el máximo anotador entre los verdinegros), en un 8/13 en tiros de campo muy destacado.

Al F.C. Barcelona le entraron prisas y se vieron síntomas de precipitación en el último cuarto, conscientes que ellos en el Palau, no perdían frente a sus vecinos, desde el 8 de Enero de 2006. Con dos buenas acciones de Ante Tomic, primero una canasta en la zona y un posterior pase largo para la cabalgada de Marcelinho que acabó en bandeja, volvieron a situarse por delante (78-77), cuando tan sólo restaban 01:51. El propio Huertas casi lo sentencia con otra entrada convertida (80-77).

Y ello llevó al final ya explicado, donde los aciertos y el enorme talento de los jugadores, plenos de aciertos, remataron una faena de encaje. Al final las sonrisas y abrazos de la plantilla del FIATC Joventut, las mismas que exhibieron en Zaragoza y a punto estuvieron de repetir en Madrid. Veteranos en el quinteto, empuje de juventud y cantera desde el banquillo. Hervores de cocción badalonesa, de la casa. Efluvios que hacía demasiado tiempo ya que no aromatizaban la parroquia verdinegra. Ese aroma que recordaba Sergi Vidal, “el mismo que notaba cuando iba a entrar de niño”.

Fotografía: (ACB Photo / V. Salgado)