Alex Mumbrú, una renovación a la esperanza

Alex Mumbrú, una renovación a la esperanza

Antonio Rodríguez

              Y casi a modo de grito. En estos tiempos tan convulsos, RETAbet Bilbao Basket lanza un mensaje de seguridad y esperanza. Ellos, una de las economías más modestas de la Liga Endesa, donde la daga de este parón más hiriente puede resultar, hacen un brindis al futuro con la renovación por dos años más a su actual entrenador, Alex Mumbrú. Y nos alegra a todos.

              Años sufriendo que curten las espaldas de “los hombres de negro” como un yunque aguantando martillazos. Y en medio de esta pandemia del COVID-19, continúan su camino trazado desde hace dos temporadas, donde se vieron en tierras de LEB Oro. El estandarte que les lideraba era un entrenador “a estrenar”. Alex Mumbrú, hombre de la casa, tenía todos los argumentos para volver a ver repleto Miribilla en la Liga Endesa. Pero como nadie pudo pensar, ni tan pronto ni con tanto éxito en el momento de acortar plazos, los hemos tenido presentes en la última edición de la Copa del Rey, debiendo ganar en el Palau nada menos y siendo -y esto es un hecho- el equipo que más batalla dio al campeón del torneo, el Real Madrid. Son de una fe inquebrantable.

              RETAbet Bilbao Basket ha sido una de las mayores alegrías de nuestra competición, porque irradiaban entusiasmo y no solo entre sus aficionados. Su productividad, mezcla de aplicar una sensatez aplastante y confianza infinita en sus protagonistas, era uno de los mayores reclamos para el aficionado de cualquier otro recinto, que se obligaban gustosamente al ejercicio de “echar un vistazo a esta gente que juega tan bien”.

              No hay recetas milagrosas y novedades tácticas que enamoren. Ellos usan el ‘pick&roll’ hasta que acaben viendo respuestas para atacar las defensas. Claro, sus fichajes han sido jugadores inteligentes que saben continuar un bloqueo desde cualquier posición del campo. Esa era la paranoia rival. Un base traído desde “ninguna parte” como Jonathan Rousselle (¿quién lo conocía antes de llegar a España?) sabía poner el balón donde más daño podía hacer. Selección de tiradores para abrirlo, sean escoltas como Rafa Martínez o ala-pívots como Arnoldas Kulboka. En la variedad está la efectividad. Pívots que cuando se arracaban, habían aprendido a ser contundentes, Emir Sulejmanovic y Ben Lammers se añaden a la lista. Ondrej Balvin se convirtió en el puntal y mayor referencia en poste bajo. Y el hombre que cuando tocaba ir por libre, cuando afloraban problemas se sabía capaz de buscar el tiro y anotarlo, en un descubrimiento llamado Jaylon Brown, que confiesa sin sonrojos que anotar en ACB es más fácil que en LEB. Suena extraño, pero su calidad no conoce de ligas ni pabellones. 

              Y todos, marcados por un patrón: la confianza ciega en sus posibilidades. “Para mí, Alex Mumbrú es uno de los mejores entrenadores con los que me he topado” en palabras de Balvin. Y el referente de todos, otro semidesconocido francés, alguien que Rouselle tiró de él y convenció para una experiencia bilbaína juntos, con el “puede estar muy bien”. Axel Bouteille, con sus 17,7 puntos de promedio en las 21 jornadas que disputó con los vascos, fue el guía que maravillaba a todos. ¿Cómo era posible que fuese capaz de jugar tan fácil, de anotar tan fácil (47,8% en triples) y con un ‘touch’ en los tiros cortos como ese? Tiros complicados, con fuerte oposición, que entraban o estaban a punto de entrar. Es asombroso. Ahora, todo ese asombro se ha ido a Málaga, a Unicaja. En Bilbao tienen que seguir subsistiendo y la venta del jugador les supuso una remuneración necesitada en sus arcas. Y a seguir, esta vez sin él.

              Este es el optimismo del club. La confianza en sus posibilidades. Y todo, ya decimos, sin una enciclopedia novedosa, sino con toda la sensatez que este juego puede tener que parte de la estampa esbelta, de negro y con corbata, que se pasea por la banda y manda en la dirección desde el banquillo. Mirada al frente como la de su club. Alex Mumbrú está siendo un pilar en un proyecto ubicado en Miribilla, en nuestra Liga Endesa. Y por eso lo han renovado. Que sea un guiño hacia la esperanza.