ARTÍCULO: CAI ZARAGOZA, EL PARTIDO MÁS DIFÍCIL

ARTÍCULO: CAI ZARAGOZA, EL PARTIDO MÁS DIFÍCIL

Antonio Rodríguez

Para el CAI Zaragoza sí que fue un duro minuto de silencio. El fallecimiento tan reciente de su entrenador, siempre hace difícil afrontar este tipo se situaciones. Si antes del choque, como es de rigor, se homenajea con ese minuto, junto a una pancarta del aficionado fuenlabreño con un “Hasta siempre, maestro”, se hace todo más complicado. Pero había que jugar y a ser posible y para completar el homenaje, ganar.

Quizás por esos altibajos emocionales, junto a las rachas de acierto del Montakit Fuenlabrada, se vivieron tal cantidad de parciales que tiñeron el partido de algo extremadamente extraño. Y es que miren la radiografía:

  • Parcial inicial del CAI, de 0-13 para abrir el marcador.
  • Le siguió otro del Montakit, con un escalofriante 17-2.
  • Los locales pegaron otro arreón al inicio del tercer cuarto, con un 9-0.
  • Al que respondió CAI Zaragoza con otro de 0-11.
  • Volviendo de una locura en ataque, Montakit inició el último cuarto con un 7-0.
  • Y encarriló CAI Zaragoza en la recta final con un 2-10.

¿Lo ven?

Al final, eso sí, ganó el CAI Zaragoza (67-69), tras un rosario de tiros libres y ver cómo pudo llevarse Montakit Fuenlabrada la victoria con un triple sobre la bocina del joven Dani Pérez para ganar, totalmente solo. El capricho del aro quiso que, tras golpear el balón en él dos veces, acabara escupiendo la pelota.

Y no solamente el partido fue extraño en sus parciales. Sino que ellos, en la mayor parte de las ocasiones, vinieron como producto del juego, que de por sí fue bastante extraño. O ya me dirán que Fuenlabrada anotara sus primeros puntos a falta de 03:53 para la finalización del primer cuarto, con el mencionado 0-13 en el marcador. Que los primeros puntos en la zona de los locales, llegasen a falta de 03:11 para el descanso. ¡Casi 17 minutos!, con una canasta de Jaleel Akindele. ¿Cómo se mantiene un marcador a favor (27-23) sin haber logrado un solo punto en la zona (ni tras rebote, ni de contragolpe…nada)? Pues porque Jimmy Baron fue capaz de anotar 18 puntos hasta ese momento, hasta esos 03:53, cuando Joaquín Ruiz Lorente tuvo que solicitar tiempo muerto. 18 sobresalientes puntos repartidos en nada menos que 5 triples y un dos más uno. Martilleante y en ocasiones, de exhibición, lanzando más allá desde ocho metros del aro. Esto dio que al descanso -con 29-28 en el marcador-, los jugadores de Luis Casimiro llevaran un 7/14 en triples y un casi ridículo 3/14 en tiros de dos puntos. Pero quizás, lo que más escocía, eran las 8 pérdidas de balón.

La gran exhibición de Jimmy Baron tras su lesión previa, perfectamente contada por Felipe Galán en su artículo publicado en “El juego de Naismith”, se paró de raíz en la segunda parte. Y en parte lo agradeció Luis Casimiro, puesto que Akindele o Daniel Clark o Andy Panko -jugando más cerca del aro, aún estando en una teórica posición de “3”-, comenzaron a hacer daño bajo el aro.

Pero ya dijimos que una de las cosas que nos gusta de CAI Zaragoza es la sensación de equilibrio que da entre su juego interior y juego exterior. Con alguien como Henk Norel en poste bajo, tipos polivalentes como Marcus Landry y Stevcan Jelovac (11 puntos) y la clase de Jason Robinson (15 puntos), supieron jugar en los momentos decisivos. Jason Robinson estuvo brillante, como ya lo estuvo la pasada temporada en Gipuzkoa Basket. Su clase, su finura jugando son de los de encandilar al aficionado. Con un triple suyo (54-60 a falta de 02:19) hizo ver que eso tenía pinta de triunfo para los suyos. Americano elegante y de mucha clase, parecen sello de CAI de toda la vida.

Claro, que un triple de Andrés Miso (60-62), un dos más uno de Andy Panko (63-64), cuando Joaquín Ruiz Lorente acababa de avisar en tiempo muerto que no quería faltas, llevaron el choque al límite (67-67) a dirimirse en los tiros libres y el desenlace ya descrito. “Quiero dedicar esta victoria a José Luis. Siempre ha estado con nosotros, está y estará”, espetó el entrenador del CAI Zaragoza, de su predecesor. Su camino por la Liga Endesa estará cargado de sensibilidad. Que toda esta carga emocional, les sea para bien.