DAVID NAVARRO Y LOS VIERNES NOCHE

DAVID NAVARRO Y LOS VIERNES NOCHE

Antonio Rodríguez

Cuando David Navarro salió del bloqueo y tuvo que encarar a Davis Bertans, tenía que decidir en segundos qué hacer con el balón. Y su calidad le llevó a dejarse conducir por un arrebato individual de levantarse delante del letón, mucho más alto que él y enfrente de sus narices, anotar una suspensión que dio la primera victoria en esta Liga Endesa a su equipo, Morabanc Andorra, por 87-85 ante Laboral Kutxa. Ramalazos de líder, de jugador que atesora un talento como para tener esa capacidad y convertir su acción, en el momento estelar del fin de semana.

David Navarro hizo una más que honrosa temporada en el Blancos de Rueda Valladolid hace dos, aquella del milagro de Roberto González al cargo del equipo (5.8 puntos en 18 minutos por partido), pero David Navarro era el tipo aquel que veíamos destacar por la tele los viernes por la noche. Primero en Menorca (11.8 puntos de promedio en la temporada 11-12, en la que deportivamente ascendieron en Adecco Oro) y el año pasado, ya en Andorra (10.3 puntos), logrando nuevamente el éxito -y ahora también real-, del ascenso. Y verle con ese desparpajo sobre una pista, con un equipo que claramente dominaba la categoría de plata del baloncesto español, haciéndonos concebir la duda de “¿y este jugador, llegaría a la altura de cumplir en la Liga Endesa?”. Pues nuestros ruegos y preguntas, ya están contestados: claramente, sí.

Y no solamente por su enorme calidad a la hora de anotar esta canasta sentenciadora, sino porque cuando vinieron mal dadas, cuando un pujante Laboral Kutxa en la segunda mitad, llegó a ponerse por delante con una canasta de Fernando San Emeterio (76-80), mostró el camino con dos canastas consecutivas -una de ellas triple- en poco menos de 40 segundos, reavivando la esperanza de un pabellón, que presumía la irremediable caída de su equipo. Y había que anotarlas, ¿eh?

Morabanc Andorra estuvo convencido del triunfo, primero porque en la banda, Joan Peñarroya lo creía. Sus jugadores llegaron a jugar en la primera mitad por momentos, como si fuesen los Lakers del “showtime”. La jugada en mate de Jordi Trías era la expresión final de un juego de buena defensa y correr en contragolpes, ocupar calles, pasarse acertadamente el balón… A los baskonistas, hubo un momento que no sabían ni por dónde les venían. Incapaces de frenar la circulación de balón -brillante durante muchos momentos- para llegar a manos de un Shaun Green muy acertado en el lanzamiento triple (3/6) o del base, el austriaco Thomas Schreiner (14 puntos, 3/5 en triples), otro de esos de los de las dudas superadas, viéndole en Adecco Oro, llegaron a anotar 51 puntos en la primera mitad. La bochornosa actuación defensiva de Laboral Kutxa en los 20 minutos iniciales, con jugadores que directamente sesteaban (la buena actitud ofensiva de D.J. White, quedó empañada por un pasotismo atrás, digna de hacer llorar a cualquier entrenador en el banquillo), les llevó a tener la mirada perdida, desarbolados. Los andorranos tuvieron también su “parte” de culpa, con excelentes pick&rolls, excelentes pases al lado débil desde todos los puntos posibles de la pista. Una sensación entremezclada del sonrojo vitoriano con el “los de Andorra saben darle a esto, ¿eh?”.

La segunda mitad fue muy diferente. Conociendo a Marco Crespi, algo tuvo que decir en el vestuario (más que el algo, sería más el cómo) y sus jugadores fueron más incisivos en defensa, más sensatos (quizás no cabía otra cosa más que la sensatez) en ataque, pasando balones interiores a Colton Iverson (15 puntos, 7/8 en tiros de campo), sean bombeados ante defensas de hombres en desigualdad de condiciones (Trías o Green incluso), y catapultados por mejores resultados defensivos. Davis Bertans calentó con sus triples el panorama, con 4/6 (maravillosa mecánica y disposición siempre para lanzar triples de este chico), con un triple de San Emeterio se lograron poner arriba en el marcador a falta de poco más de cuatro minutos, con la posterior renta de 4 puntos ya mencionada (76-80).

Morabanc Andorra mostró carácter para levantar esos momentos. Contando con la baja de Víctor Sada en la dirección, Thomas Schreiner dirigió con la garantía con la que lo ha hecho siempre (base con mentalidad de los de antes, no caben dudas de sus capacidad en la dirección de cualquier grupo). Además, su acierto en el tiro en momentos importantes, una suspensión del mexicano Román Martínez clave, así como las dos canastas de David Navarro, mantuvieron arriba su estandarte. Tan sólo quedaba la jugada final. La del jugador del viernes noche, la del jugador que también brilla ahora en la Liga Endesa. Talento y carácter suelen ser un combo fascinante.