Óscar Alvarado: Creatividad canaria que sueña con volver a la élite

Óscar Alvarado: Creatividad canaria que sueña con volver a la élite
Subiendo el balón ante Marcelinho Huertas (Foto: acb Photo).

Javier Ortiz Pérez

Óscar Alvarado va camino de los 29 años. Hace ya cinco que disputó su último encuentro en la Liga Endesa (31 de enero de 2015, 5 minutos ante el Obradoiro). Superada su condición de gran promesa del Herbalife Gran Canaria, en todo este tiempo se ha estado rearmando para volver a la élite. “Hablando claro, es un objetivo que tengo. Me gustaría volver a tener la oportunidad que cuando tuve no fui capaz de aprovechar. Si llegase, querría que fuese una oportunidad real, no las oportunidades que vemos en algunos casos, que no son claras. Lo que me propongo es que el camino hasta ahí, si llega, sea lo más bonito posible”, comenta.

Esta temporada milita en el Ourense, el cuarto de los equipos de LEB Oro que le han acogido en estos cinco años tras pasar por Palma, Araberri y Valladolid. Se le nota contento: “Quiero disfrutar cada día del baloncesto y darme cuenta que, esté donde esté, puedo aprender, mejorar y crecer. Creía que era un base que controlaba bastante el juego y con Gonzalo [García de Vitoria, su entrenador] me he dado cuenta que hay muchísimo más basket del que tenía en la cabeza. Me hace pensar cada segundo que estoy en el campo y eso me parece realmente complicado pero me encanta”.

Dos etapas distintas en Valladolid.

Con 7 puntos y 5 asistencias de promedio, está respondiendo a la confianza que se ha puesto en él. La referencia son jugadores como Ferrán Bassas o Fabio Santana que dieron el paso atrás para coger impulso. “Todavía creo que puedo crecer y disfrutar más de esto. Estoy convencido y que todavía queda mucho por dar. Estoy en una pequeña fase de transición de incorporar a mi juego todo lo que me pide Gonzalo sin dejar de ser yo. No es fácil. Su exigencia me hará mejor jugador”, pronostica.

Lo dice un jugador que empezó en el equipo de su pueblo, Santa Brígida. “Iba todos los días a ver a mi hermano entrenar. Seguí sus pasos, siempre ha sido mi ejemplo a seguir y gracias a él disfruto de mi gran pasión como modo de vida”, recuerda.

La cantera del ‘GranCa’ era su lugar natural, siendo incluso internacional, y era cuestión de tiempo que debutase con el primer equipo. Fue ante el Estudiantes el 27 de octubre de 2009. Jugó 5 minutos y consiguió un triple… en un choque que el equipo de Las Palmas ganó por tres puntos de diferencia. “Recuerdo muchísimo ese momento. Fue muy especial, vinieron a verme mis amigos de toda la vida que en aquel momento estudiaban en Madrid. Dentro de la pista estuve cómodo pero al acabar, en el vestuario, me temblaba todo. Me di cuenta que había cumplido uno de mis sueños desde pequeñito. Recuerdo que Pedro Martínez al finalizar me cogió aparte y me dijo: ‘debut con victoria seguro que es larga carrera deportiva’”.

Sin embargo, a partir de entonces no llegó a asentarse en la rotación en los siguientes años, dos de los cuales jugó en La Palma, entonces vinculado del Gran Canaria en LEB Oro. Su media de minutos en la máxima categoría (9,8) indica que no trascendió del papel de tercer base. “Supongo que fue por varios factores, pero me centro en los que dependen de mí. Creo que ese chico de 18 años tenía mucho desparpajo pero poca madurez, eso me llevó a cambiar, trabajando para conseguir demasiada madurez olvidándome de mi naturaleza... Ahora estoy trabajando duro para intentar llegar al equilibrio entre las dos partes y así ser la mejor versión de mí mismo”.

En la actualidad, en el Ourense (Foto: COB).

Alvarado asume que fue duro salir a la “vida real de la LEB” porque se dio cuenta de lo “difícil y tremendamente competitiva que es esta profesión. En esos primeros pasos fuera de lo que conocía me tocó comer mierda (sic) y aprender”. Y alude a un refrán muy canario que suele usar su madre: “El que quiera lapas...”. Una pista: acaba igual que “el que quiera peces…”.

Después de todo ello se siente “en el momento más bonito de mi carrera deportiva, como un jugador más maduro y preparado para asumir retos grandes. Me gusta asumir responsabilidades, creo que sintiéndome querido, con responsabilidad a mis espaldas, es cuando mejor juego. Quiero disfrutar cada día este momento, porque estoy en la edad idónea para poder sacar mi mejor baloncesto siendo consciente de lo que sucede durante los partidos”.