George Karl, un yanqui en la corte del Real Madrid (Cap.05)

George Karl, un yanqui en la corte del Real Madrid (Cap.05)

Antonio Rodríguez

              El ambiente estaba enrarecido desde que en la severa derrota del Palau, cayó una moneda desde las gradas, que impactó en la mejilla de Fernando Romay, recibiendo una brecha en el pómulo. Tal actuación fue omitida en el acta redactado por el árbitro principal, Víctor Mas, que es sancionado por Comité de Competición. Debido a ello, el efecto siguiente es que pone en pie de guerra a todo el estamento arbitral.

              Estas declaraciones de Lolo Sainz entonces, eran una muestra de intenciones de muchos colegas: “Tienen que unificar criterios entre ellos y luego, entre ellos y entrenadores con jugadores. Y eso no se lleva a cabo. Yo he asistido a algunas reuniones de este tipo y solo hablaban los árbitros y no escuchaban a nadie”. 

              El caso es que todo estalló en la cómoda victoria en casa ante el Clesa Ferrol (98-77), donde en los últimos minutos y con el choque más que sentenciado, se le señala técnica a Karl y ante su incredulidad, fue expulsado. Según acta “sonrió, se giró, movía la cabeza negando y comenzó a aplaudir”. Karl explotó: “¿Es eso merecedor de una descalificante en las circunstancias en las que discurría el encuentro? Es una actitud peligrosa. Cualquiera puede sentir que mi equipo está presionado. Mis jugadores reciben muchas más técnicas que hace un mes. Curioso, ¿verdad?”

              Fuertes declaraciones que tuvieron su respuesta desde el otro lado. El colegiado que pitó las dos técnicas al estadounidense, fue Luis Manuel Sancha, hijo de Ángel Sancha, presidente del colectivo arbitral, que entrando en la guerra dialéctica, se expresó en los siguientes términos (publicado en Gigantes del Basket): “George Karl es un perdonavidas. Gasta muchas fuerzas por la boca, que en ocasiones le pierden. Va por la vida de justiciero del baloncesto. No solo sus decisiones son las más acertadas y su conducta se aleja de la idónea, sino que se permite el lujo de echarte el público encima con sus ademanes chulescos. Karl tiene un grave problema y es que vive obsesionado con los árbitros. No entiende la máxima del deporte de la educación y respeto hacia el deportista”. Ángel Sancha, el presidente, también ‘ayudó’ en tal causa: “No entiendo que me haga llegar a través de los medios, la exigencia de una llamada telefónica y que le explique ciertos arbitrajes. Yo solo le aconsejaría que se preocupase más de elegir bien su pareja de extranjeros que, en elección de árbitros, ya me cuido yo”.

 

LAS DESGRACIAS NUNCA VIENEN SOLAS

 

              En las vísperas de la disputa de la Copa del Rey, por fin aparece el pívot deseado. Durante el viaje a Salónica para disputar frente al PAOK el partido de liguilla de la Recopa de Europa, el agente Warren Legarie les ofrece la posibilidad de contratar a Piculín Ortiz, desencantado en su aventura en Utah Jazz, por 500.000 dólares. Cuadra perfectamente en las imperiosas necesidades blancas, al margen de ser un jugador con una calidad más que contrastada. Pero a Ramón Mendoza le parece un exceso otro extranjero y otro desembolso más. Algunos le recuerdan el más del millón de dólares que ingresaron con la marcha de Petrovic y finalmente, la operación se concreta, pudiendo disputar la Copa del Rey, en la que perdieron en semifinales con el CAI Zaragoza 74-73, sorprendente campeón dos días más tarde. Toca destituir uno de los americanos y la decisión parece clara: apartar a Dennis Nutt. Sus 4 partidos de liga y 10,3 puntos de promedio, le convirtieron en el extranjero más efímero en la historia del club (siempre concretando en jugadores que llegaron debutar en la competición doméstica).

              George Karl reconoció que “hubiese sido más fácil que se fuese desde un principio, pero yo no podía hacer eso tras comprometerme con él. Cuando doy mi palabra, es como firmar un contrato y a él se lo dije por teléfono”.

Quique Villalobos: “Físicamente, era muy flojito. Era mejor tirador y director que Anderson, pero en defensa flojeaba mucho. Además, creo que no era muy buen competidor. En los entrenamientos hacía unas cosas buenísimas y anotaba unos tiros fantásticos, pero luego en los partidos, no hacía nada de eso. Hay jugadores que son así, que no son competidores a la hora de la verdad. Además, recuerdo que cuando se enfadaba, hacía unos gestos raros con las manos y los brazos, porque alguno de sus padres era sordomudo o profesor para sordomudos, creo recordar. Me hacía mucha gracia. Era buen tío, pero no nos valía”.

              La paradoja se producía con esta nueva reestructuración de la plantilla. Ahora, al menos, se contaba con tres pívots y la eventualidad de Frederick y Cargol para ser interiores. Pero Jou Llorente se quedaba como único y exclusivo base. Quizás, la lógica hubiese dictado que fuese Anthony Frederick el sacrificado, que para su posición había repuestos. Sin embargo, era un exceso dejar fuera a los dos extranjeros que estaban compitiendo en Europa (Anderson y él), al margen del rompecabezas que supondría en George Karl tener dos equipos casi distintos para ambas competiciones.

En aquellos días, algunos se acordaban de la curiosa historia del base más prometedor del filial, un tal José Luis Galilea. Galilea, asumiendo que la apuesta por la cantera no estaba en sus mejores años, pide permiso para irse a Estados Unidos y formarse en una universidad USA. El entorno familiar del joven jugador quedó algo sorprendido por el escaso interés que mostraron los rectores blancos, por lo que el F.C. Barcelona, conocedor del talento del chaval y mostrando más ambición en su proyección, consiguió hacerse con sus servicios. A la siguiente temporada, con 19 años, José Luis Galilea fue una de las sensaciones de la liga. El caso es que hubo que remitirse de nuevo a Chechu Biriukov como base, rememorando aquel experimento que probó Lolo Sainz años atrás. Porque el joven canterano Javi Pérez, aún estaba muy tierno. La probatura duró extremadamente poco. 

La tragedia vuelve a cebarse con el Real Madrid: grave lesión de Biriukov.

              Cinco días después de la conclusión de la Copa del Rey, en una meritoria victoria en Valladolid ante el Fórum Filatélico (75-81), Biriukov, en un lance fortuito, se produce una grave lesión condral en la rodilla izquierda, que necesitaría de cirugía y estar apartado de las pistas durante siete meses. No solamente no volvería a competir en liga, sino que además se perdería el Mundobasket con la Selección Española. El mejor jugador del cuadro blanco a lo largo de la temporada, su máximo anotador (19,7 puntos), con un 57,4% en tiros de 2 y un 39,2% en triples, tenía que decir adiós. De este roto, la plantilla ya asumía que no podría sobreponerse. Con un varapalo así, debían seguir aspirando a todo sobre el papel, pero la mentalidad era salvar lo más dignamente los muebles.

              Llegaron a la final de la Recopa y se ponen todas las ilusiones en la competición continental. Pudiera ser la única alegría en aquel traumático curso. El rival, la Knorr Bolonia.

José Biriukov: “Yo creo que la Knorr tenía un buen equipo. Contaban con un buen americano (Micheal Ray Richardson), pero no era un excelente equipo. Si yo hubiese podido ayudar, creo que sí hubiésemos ganado aquella Recopa. Faltó tiro exterior y ahí pudiese haber colaborado”. 

Imagen de lo que fue la final de la Recopa: Cargol por los suelos.

Pep Cargol: “George Karl se había visto cuatro partidos contra la Knorr que nos habían llegado. Y cómo era capaz de generar tantos apuntes, repito. De dónde habían tirado los tiros, en qué lado, posición, si los han metido en transición, si los ha metido en estático. Si ha tirado tres veces de poste bajo, con círculo o sin él para remarcar si los habían anotado. Con el vídeo VHS adelante y atrás. Fue un final muy dura, muy difícil. El equipo se sostuvo y se hizo hasta lo que se pudo”.

              A pesar de la estrella Ray Richardson, George Karl puso la lupa en Roberto Brunamonti, generador de todo. Y lo curioso que, por una lesión en la primera mitad, no pudo apenas mostrar nada. Pero sí dio paso a un chaval, Claudio Coldebella, que cogiendo la dirección fue quien más daño hizo, junto con el pívot Gus Binelli.

              El Real Madrid jugó muy organizado, pero no tuvo el día en ataque y menos aún en el tiro exterior. Ya no era cuestión de fallar, sino de no atreverse. Ver al alero Anthony Frederick que fintaba cuando estaba abierto, prefiriendo entrar a canasta, era sintomático. Aunque se intentó todo (tirar 16 tiros libres más que el rival), un 45,2% en tiros de campo y 24 canastas, fueron argumentos ofensivos insuficientes con el panorama de las bajas ya comentadas. La derrota final fue por 79-74 y hasta el presidente, Ramón Mendoza, claudicó con un “hemos hecho lo que hemos podido”.

Fernando Romay defendiendo a Clemon Johnson en la final de la Recopa.

Pep Cargol: “George hablaba de atmósferas de éxito. Dinámicas, cuando un equipo empieza a funcionar, todo encaja, la identidad y personalidad. Quizás, las circunstancias no nos dejaron tener nada de eso desde la muerte de Fernando”.

              El periodista Paco Torres escribió en su editorial “el Real Madrid no pudo endulzar algo la nefasta temporada. Le queda la liga con Piculín, pero ni los más optimistas se atreven a darle como posible vencedor”. Cuando el Barça y el Joventut estaban pendientes de sus finales europeas y ser candidatos al título liguero, cuando CAI Zaragoza se había proclamado campeón de Copa del Rey, “al Madrid casi lo único que le queda esta temporada es olvidarla cuanto antes”.

Con José “Piculín” Ortiz, se paliaron defectos, pero no era suficiente. Las filtraciones dentro del seno de las más altas instancias, parecían confirmar una nueva restructuración, que pasaba por la no continuidad de George Karl (¿Y si, por la circunstancia que fuese, se proclamaba campeón de liga?). Rumores apuntaban a Wayne Brabender como el sustituto, hombre de la casa que estaba por aquel entonces vinculado con la Federación Española, como asistente de Díaz Miguel en la Selección. La curiosidad quiso que, por esas mismas fechas, un venezolano de nombre Carl Herrera, reacio a finalizar su periplo universitario en Houston, estuviese probando por el Clesa Ferrol. Fue el primer fichaje veraniego de Brabender para el nuevo proyecto del Real Madrid.

Quique Villalobos encargándose de la estrella de la Knorr, Ray Richardson.

Paradójicamente, las victorias más meritorias en el último tramo fueron las conseguidas ante el RAM Joventut, primero en Badalona (85-92), donde Ortiz destacó con 21 puntos y 13 rebotes y posteriormente en casa (98-83), puesto que los verdinegros fueron los verdugos de los blancos en semifinales por 0 a 3. Con el factor cancha a favor del Real Madrid, dos salidas en tromba de los verdinegros (12-31 en el primer envite; 16-30 en el segundo) hicieron saltar en pedazos las expectativas blancas (80-93 y 69-86 fueron los resultados). Un joven Pedro Martínez, reciente entrenador de la Penya tras la destitución de Herb Brown, usó desde un principio a dos bases en el quinteto titular, Rafa Jofresa y José Montero junto a Jordi Villacampa. Su estado de gracia anotador y el que Quique Villalobos estuviese renqueante por el Real Madrid, rompieron la estructura blanca, para rematar la faena en Badalona (77-72) y finalizar de esta guisa la temporada más trágica de la historia del club blanco. 

Piculín Ortiz, la última incorporación al Real Madrid. 

 

Pep Cargol: “Fue un año en el que pasaron muchas desgracias”.

Estoy muy orgulloso de este año. Fui aceptado por los jugadores desde el principio, tanto en el aspecto personal como técnico” apuntaba George Karl en su reflexión final. “Tras esta temporada tan difícil, me siento parte integrante del Real Madrid”.

José Biriukov: “Yo creo que no solamente nosotros, sino jugadores de otros equipos, se daban cuenta de quién era George. Los rivales percibieron enseguida la calidad que él tenía. Pero el resto… no supieron verlo. A toro pasado, hemos de reconocer que, en general, no supimos ver a un gran entrenador que fichó el Real Madrid para su equipo de baloncesto. Yo siempre lo he dicho: he tenido grandísimos entrenadores, pero sin duda, el mejor a lo largo de mi carrera, ha sido él”.

              Tan integrante del club blanco se sintió que tras un año -el siguiente- con peores resultados deportivos y las mismas desgracias (el infarto acaecido sobre el entrenador Ignacio Pinedo en mitad de la final de la Korac, que le propició la muerte), se volvió a pensar en él y aceptó de nuevo el reto para la temporada 91/92. Entre un “más vale lo malo conocido…” que en deporte poco cuadra y viendo que casi nada había cambiado en la estructura de nuestro baloncesto, se decantó por una suculenta oferta de Seattle Supersonics, tras tres meses en esta nueva aventura blanca. Y entonces, alcanzó el olimpo en la NBA. 

Pep Cargol: “George era pasión por el baloncesto. Pero detrás de esa pasión, había conocimiento y organización. Y ahí, entraba su maestría”.

              Llegó a la NBA y sacó de cierta pesadumbre en el que estaban los Sonics de Seattle con el mítico K.C. Jones, a ser competitivos con su combo de veteranos (Ricky Pierce, Eddie Johnson, Sam Perkins, Michael Cage y … je, je, Vincent Askew) y dos de los talentos jóvenes más excitantes de la liga: Gary Payton y Shawn Kemp. En su primer año completo, llegaron a un séptimo partido en la final de conferencia ante los Suns de Barkley, el mejor récord de liga regular. Entrenador All Star en la edición de Minneapolis’94 y dejar en la cuneta a los pujantes Utah Jazz para alcanzar la gran final ante los inaccesibles Bulls en 1996. George Karl era un entrenador de baloncesto con un método que irremediablemente le llevaría al éxito, como así sucedió. Leer tal historial a todo pasado, da escalofríos. Y pensar que alguien así formó parte de la familia ACB. Y que todos nos preparamos para la crítica hacia él antes que para el elogio.

José Biriukov: “Una frustración. Y lo peor de todo es que, treinta años después, todavía no le hemos pedido disculpas”.

George Karl, todo un adelantado a su tiempo. 

 

 

CAPÍTULO 1: Un yanqui en la corte del Real Madrid

CAPÍTULO 2: Un yanqui en la corte del Real Madrid

CAPÍTULO 3: Un yanqui en la corte del Real Madrid

CAPÍTULO 4: Un yanqui en la corte del Real Madrid