George Karl, un yanqui en la corte del Real Madrid (Cap.03)

George Karl, un yanqui en la corte del Real Madrid (Cap.03)

Antonio Rodríguez

              El Real Madrid comienza la liga ganando en Zaragoza, al Estudiantes, en Collado Villalba, al RAM Joventut y en Vitoria. De los blancos destacan su defensa, ganadora en muchos de sus envites, cuyo resultado les hace correr. Su media es de 84,6 puntos por partido en ese periplo, pero se les critica su juego en estático y el foco de tales críticas, tiene a Mike Anderson como objetivo. El base anota 15 puntos de media, imprime garra y un tempo rápido, hace fantasía con el balón, pero los medios de comunicación siguen con la cantinela que no es un director de juego y que en estático, el equipo sufre.

              En la sexta jornada, reciben al F.C. Barcelona en el Palacio de los Deportes como principal prueba de fuego. Los azulgranas estaban pasando la crisis de octubre ya habitual en los últimos años. Por un lado, Audie Norris había vuelto de una lesión y su nuevo americano, Paul Thompson, evidenciaba una irregularidad desesperante en el tiro. ‘Si no tenía su cuota de protagonismo, se comía mucho la cabeza’ nos confesaba Juan Antonio San Epifanio años más tarde. Y además, se presentaron con las bajas de Epi y Steve Trumbo. El Real Madrid les ganó con relativa facilidad (91-78) y sobre todo, un convencimiento de cómo había que vencer a su gran rival. Fue la prueba palpable de que el sistema de Karl funcionaba. Antonio Martín era aprovechado por su excelente muñeca, Fernando Romay era el último bastión defensivo fundamental ante los riesgos de los exteriores, Llorente y Villalobos estaban en su salsa ante ese juego alegre y lo que más llamaba la atención fue que, en un tiempo en el que los americanos eran los puntales en anotación en todos los equipos, los dos jugadores con más protagonismo y peso eran dos nacionales: Fernando Martín y Josechu Biriukov.

Biriukov era muy del gusto de George Karl. Un escolta de ese tamaño y corpulencia, con notable exterior y capacidad para saber jugar al poste, en su lenguaje lo equiparaba a un Mitch Richmond ‘a la europea’. Se encaramó como uno de los líderes del equipo, puesto que era de los escasos tiradores y estaba en una forma extraordinaria. A estas alturas, tras los 6 encuentros disputados culminado con la victoria ante los azulgranas, promediaba 19,7 puntos y un 53% en tiros de campo.

La primera plantilla del Real Madrid, con Anderson y McDonald entre ellos.

José Biriukov: “Es que George tenía un tocho de sistemas. Entre los jugadores nos cabreábamos a veces cuando no salían las cosas por un tema de sistemas, ‘coño, aprendeos todos los putos sistemas’, porque era la base de nuestro juego. Cada uno, tenía cuatro o cinco variaciones. En total, pudiéramos tener cincuenta de ataque y otros cincuenta de defensa. A él le gustaba mucho jugar con el lado débil. Era como un Houdini que provocaba atraer atención a un lado para aparecer por otro.

Recuerdo que teníamos un sistema que utilizábamos muy pocas veces que, casi al 100% de las ocasiones metíamos canasta. Y claro, te preguntabas ¿y por qué no lo utilizamos? Y te respondía que no ‘porque ese sistema se lo van a aprender. Este sistema lo vamos a utilizar tres o cuatro veces en todo el año. Porque este sistema nos va a dar canastas ganadoras’. El juego que hacíamos de bloqueos ciegos era maravilloso. Fernando Martín se hinchaba a meter puntos”.

Porque quien sujetaba las riendas, era Fernando Martín, el líder de todos. Un jugador feliz.

 

FERNANDO MARTÍN, EL VÉRTICE DE TODAS LAS ARISTAS

 

Fernando Martín: “(De entrevista extraída en Gigantes del Basket del 14 de octubre de 1989) La marcha de Petrovic ha valido para que todo el mundo juegue más. Y digo este año lo mismo que decía el anterior: cuantos más jugadores válidos tenga un equipo, más dificultades encontrará el rival”.

              O como suscribía el periodista de El País, Luis Gómez, “ya todos eran responsables de sus actos”.

Fernando Martín: “(Gigantes, 14 de octubre de 1989) Karl ha sido una bocanada de aire fresco. No sabía mucho del baloncesto de aquí, pero sabe mucho de baloncesto (…) Él disfruta porque ve que entrena a un equipo ganador, que puede trabajar mucho, que puede aportar cosas. Él disfruta y sufre cada partido, se entrega a fondo y prepara cada encuentro”.

Quique Villalobos: “Fernando Martín estaba muy contento si le pasabas el balón. Y en esos momentos, era quien más lo tenía”.

              Mientras la espalda lo dejase, Fernando era el jugador de poste bajo, el del tiro a media distancia más que decente, el que corría muy bien la pista en transiciones rápidas -al igual que McDonald- y respondía a la obligación de moverse más de lo habitual en defensa, ajustando y ayudando a compañeros.

Ramón Trecet: “No tenía que estar a expensas de lo que hiciese Petrovic, que acaparaba todo el juego. Yo recuerdo en una ocasión, charlando con Iturriaga cuando defendía a Petrovic como rival, que el resto de compañeros suyos estaban al otro lado, totalmente apartados. Y decía que más que un aclarado, aquello era una huida. Y Juanma me comentaba que estaba totalmente solo para marcar a ese tío”.

Un gran jugador de poste, José Biriukov.

Miguel Ángel Paniagua: “Para Fernando fue una bendición que George Karl llegara al Real Madrid. Si había vuelto de la NBA, el que parte de aquel universo que dejó, llegara al Real Madrid, fue muy positivo para él. Yo creo que hubo un momento en que no concebía al Real Madrid sin George”.

Mario Pesquera: “George era un gran gestor de líderes. A los hombres importantes los sabía llevar muy bien. El clima en el equipo era muy bueno”.

              Para decantar más el gusto y preferencia por Fernando, el niño que ayudaba en sesiones de tiro, que correteaba por la Ciudad Deportiva, Coby Karl, tenía en él a su más cercano y carismático ídolo. Como recuerda el periodista Sixto Miguel Serrano ‘Fernando era muy cariñoso con el hijo de George. Y el niño tenía devoción por ese hombre a quien admiraba que, además, se unía la cercanía de poder hablarle en inglés’.

Miguel Ángel Paniagua: “Fernando siempre ha sido un prodigio para los deportes y se decantó por el baloncesto, como podía haberse decantado por la natación, por el balonmano o por el judo. El baloncesto le gustaba mucho, pero no tenía la devoción por este juego que podía sentir Drazen Petrovic, por ejemplo. Recuerdo que sí pudiera estar un poco cansado de Madrid, no del Real Madrid. Pero al trato con los medios, que no le gustaba nada, se unía que se aireasen sus supuestas relaciones sentimentales en la prensa. Un día estando en Florencia con mi mujer, comemos con Piero Costa, director deportivo del Phonola Caserta, un italo-argentino con un gran don de gentes. Tenían mucho dinero por el dueño, empresario de cocinas y aquel año quedaron campeones de liga. Era la primera vez que un equipo que no fuese del norte, quedó campeón en el pallacanestro italiano. Me preguntó por Fernando Martín y me confesó sus deseos de ficharlo. Esa idea se la traslado a Fernando y pensó que era una buena oportunidad. Allí sería el rey y olvidaría todo lo que no le gustaba de Madrid”.

 

CAMBIOS, CAMBIOS

 

             Fernando Martín acababa contrato en el siguiente junio y se había especulado mucho sobre su futuro. Decían que Gonzalo Gonzalo, presidente del Fórum Valladolid, lo quería para su club y así hacer pareja con Arvydas Sabonis. Se hablaba de otras opciones al margen de renovar con el Real Madrid. Incluso algunos echaban sus elucubraciones al aire de una posible retirada. Lo que para unos era una falta de apasionamiento por este juego, otros lo veían como una melancolía intrínseca del propio Fernando, que sí se tomaba a estas alturas el baloncesto como un trabajo y una responsabilidad, más que como una pasión.

              Para mayor gloria blanca, la semana que derrotan al Barcelona durante un partido de exhibición, el Real Madrid recibe al equipo de moda europeo: el Il Messaggero Roma, que había gastado más de un millón de dólares en cada uno de sus dos americanos, el base Brian Shaw y la elección número dos del último draft, Danny Ferry. El Real Madrid, fiel a su estilo en las últimas fechas, barrió a los romanos por un contundente 110-82. Las críticas de la prensa entorno a Karl, comenzaban a disiparse.

Quique Villalobos: “Creo firmemente que aquel equipo podía ser campeón de liga”.

Fernando Martín, el vértice de todo en este Real Madrid.

José Biriukov: “Con Fernando Martín hubiésemos sido campeones de liga. Seguro. No me cabe ninguna duda. Si coges el principio del equipo… Imagínate ya si hubiese estado Drazen. Aun sin Drazen, hubiésemos ganado. Y eso que el Barça estaba en un momento extraordinario”.

              Pero los problemas llegaron en forma de lesiones. Fernando Martín causa baja tras un partido ante el IFA Granollers en la teórica séptima jornada (era la primera jornada, que había sido aplazada), por sus inacabables dolencias de espalda. Ben McDonald lleva días con una lumbalgia y el doctor Del Corral no negaba una nueva recaída tras recuperarle. Así que se piensa en sustituirlo. Y en Madrid se presentó un alero más bajo, menos fuerte y en definitiva, más alero que Ben McDonald. Se llamaba Anthony Frederick.

Vicente Salaner: “A Fernando Martín le gustaba este Frederick. Recuerdo ver un entrenamiento junto a él, lesionado una vez más de su maltrecha espalda y decía ‘quiero jugar con ese tío. Mira cómo tira cuando tiene que tirar, corta cuando tiene que cortar y está en la línea de pase’. Era todo un profesional de esto”.

              Pero Anthony Frederick no vino solo. No se sabe si por decisión de George Karl o por claudicar ante las presiones de los medios de comunicación o … vayan ustedes a saber (aquí, justo sería decir que tuvo el apoyo y el favor absoluto de Mariano Jaquotot de forma permanente), se presentó un base de raza blanca y apenas 1,80 de estatura, Dennis Nutt, para suplir a Mike Anderson, que nunca entendió tal decisión. Sustituir dos extranjeros simultáneamente era un hecho sin precedentes en la Casa Blanca, lo que dejaba perplejo (y así lo manifestaba abiertamente) al nada discreto presidente del club, Ramón Mendoza.

Vicente Salaner: “Dennis Nutt era un chico de raza blanca que no tenía mucha calidad. Era más director de juego que Anderson, sí. Pero no sé quiénes le convencieron para traer a este jugador, que apenas había jugado en la NBA y no tuvo una carrera descollante en la NCAA. Era como un Scott Brooks en pobre”.

Pep Cargol: “Mike era un combo guard y Dennis Nutt era un Josh Magette actual. Se nos quedaba corto para el Real Madrid. Frederick era también un caso curioso, alero que mantenía más calidad, que podía jugar por encima del aro, pero no era una estrella”.

Miguel Ángel Paniagua: “A nivel deportivo, si nada hubiese cambiado, creo que hubiesen necesitado un base de calidad. Los que tenían en el Barcelona eran de mucho tonelaje”.

Tras la visita ante el imbatido Caja de Ronda malagueño, sufriendo una derrota (80-73) que su entrenador, Mario Pesquera, analizó como “les pillamos en las transiciones defensivas, donde no eran muy buenos”, ya sin Fernando, pierden en Ferrol con un triple de Ricardo Aldrey en carrera sobre la bocina final, que en la realización televisiva mostró a las claras que pisaba la línea de tres. Con 10 victorias y 2 derrotas y buenas sensaciones de equipo, se interrumpe la competición con el parón para las ventanas FIBA y el turno de la Selección Española jugando dos partidos de clasificación para el Eurobasket de Roma de 1991.

              Como despedida, Mike Anderson se marcó un partido con 28 puntos en Granollers, siendo estadísticamente, a nivel global, el segundo jugador con más minutos (30), el segundo anotador del equipo (15), ¡el segundo en rebotes siendo base (con 6)!, segundo en asistencias (3) y el tercero en tiros de campo. Si él lo entendía poco, otros quizá menos.

Mike Anderson, entre Epi y David Wood.

              Siguiendo el castigo particular de los blancos, Nutt también llegó mermado de una rodilla. El doctor Del Corral ve que la lesión es reciente y que no puede comenzar a jugar, por lo que se vuelve a llamar a Anderson para jugar durante la convalecencia de Nutt. Por temor a un retraso en la recuperación del nuevo base y el vaya-usted-a-saber, se inscribe a Anderson en la competición europea que el Real Madrid estaba a punto de disputar: la Recopa de Europa (ya no se admitirían cambios). El pequeño Mike, que por carácter era un tipo sano y risueño, tuvo las bendiciones del resto de la plantilla a su regreso. Dennis Nutt permanecía en Madrid hasta recuperarse. Todo este lío tuvo la elección de George Karl y garantía de Lolo Sainz que, ante lógicas dudas, perseverar y apostar por Nutt. Mendoza, explota: ‘¿Cómo podemos fichar a un jugador lesionado?’

Mientras, se encara el mes de diciembre. Aquellos en los que iba a volver Fernando Martín a la Selección y que hubo de posponer por la lesión. Con la incertidumbre del acoplamiento de los nuevos americanos y buscando el tiro exterior que necesitaban, se evalúa la trayectoria. George Karl seguía teniendo detractores, más de los que quizás debiera, poniéndole sobre la cuerda cual funambulista, expectantes a la tragedia, aunque el equipo marchaba de manera notable.

Vicente Salaner: “Aquí, en el diario El Mundo, le tratamos bien. Yo sabía quién era. Pero es verdad que se le dieron muchos palos entre los medios. Y no solamente la prensa. Muchos equipos se quejaban de favorecer al Madrid por las protestas de Karl a los árbitros”.

José Biriukov: “Yo alucinaba cuando leía ciertas críticas de periodistas hacia él. Y yo decía que no podía ser esto. No lo entendía. Es una pena porque, si se hubiese quedado en España, hubiese sido un gran entrenador en cualquier equipo”.

              No entender a los otros clubes. Cuestionarse el por qué decían unas cosas y otras los periodistas. Era parte del juego en el baloncesto español. George Karl ya había aterrizado en España y lo más importante, su sello estaba cuajando y dando resultados iniciales.

 

CAPÍTULO 4: Un yanqui en la corte del Real Madrid

 

CAPÍTULO 1: Un yanqui en la corte del Real Madrid

CAPÍTULO 2: Un yanqui en la corte del Real Madrid