ARTÍCULO: CRÓNICA ESPAÑA 88-64 FRANCIA

ARTÍCULO: CRÓNICA ESPAÑA 88-64 FRANCIA

Antonio Rodríguez

Las alegrías por lograr títulos no se pueden comparar, pesar, cuantificar, evaluar. Son alegrías que nos llevamos, que calan y duran. Son así. En deporte son lo máximo, no tienen parangón. En su camino, sin embargo, en días excepciones suele haber otro tipo de alegrías, que son las que dan fechas en concreto, sin estar señalados en ningún calendario. Son ocasiones inesperadas en los que la calidad supera al logro y el orgullo a la satisfacción. Esos días existen, como cuando se ganó a Serbia en Indianapolis’02, algún puñado de partidos en Japón o la confrontación en el Eurobasket de Lituania’11 ante los anfitriones. Son flashes que nos envolverán para el resto de nuestras vidas cuando haya que recurrir a su recuerdo. Ayer en Granada, ante la selección de Francia, tocó uno de esos días.

Y es que Granada llevará consigo una de estas jornadas señaladas. El día en que España ganó a Francia 88-64. El día en que no parecía haber límites ante uno de los candidatos a medalla en esta Copa del Mundo. Los que cuentan con las bajas de Tony Parker y Joakim Noah. Los que con toda su fortaleza hace un año, frente a los sin Navarro, sin Ibaka y sin Pau, nos vencieron por una sola canasta. Los que hoy perdieron por 24 puntos de diferencia.

Tengo un amigo que decía que el español siempre tuvo ese pálpito de, cuando le ruedan muy bien las cosas, empezar a crear temores, semejantes a un yugo que no deja disfrutar la felicidad, traducido en la frase “Demasiado bien me va”. Y escuchando algunas voces, parecemos algunos empecinados en buscar los defectos, las carencias y las asignaturas a mejorar en afán por encontrar la perfección en este Equipo Nacional, que nos impide mirar de frente y ver la delicia que tenemos con esta Selección, incluso un día de los inesperadamente señalados, como el de hoy. Día en el que he sido consciente de ser privilegiado testigo de una exhibición de juego, de algo tan perfectamente tallado, como el baloncesto de hoy.

Ricky Rubio, Navarro, Rudy Fernández y los hermanos Gasol, se enfrentaban a Heurtel, Gelabale y Batum, junto a Lauvergne y Boris Diaw en los postes. Y hoy hemos visto el bosquejo inicial al dibujo, un poco diferente. Al igual que sus aleros tenían ventaja de altura, nuestros pívots tenían superioridad física respecto a los franceses y como siempre se ha dado en los partidos de España en esta Copa del Mundo, los primeros ataques comenzaban cargando nuestro juego interior. Hoy también, pero con el añadido en que Ricky Rubio era protagonista atacando a canasta, rompiendo la defensa con penetraciones, que culminó dos entradas con gran mérito y dobló balones para que los pívots lanzasen en posiciones más cómodas que otros días, porque él ya había realizado un trabajo previo. Como siempre, unió a su enorme agresividad defensiva robos de balón y forzó malos pases a los bases rivales, hasta el punto que Vincent Collet tuvo que sustituir a un Heurtel superado, por un más veterano Antoine Diot (el marcador ya señalaba un 11-3 a favor). Y es que Ricky cerró el primer cuarto con 4 puntos, con 2/2 en tiros de campo, nada menos que 5 asistencias y 3 robos de balón a esas alturas.

Parece haber una extensión defensiva de Ricky con Rudy, o Rudy la tiene con Ricky. Como dice el periodista Fran Fermoso, anticiparse a un balón con el convencimiento que lo vas a robar, tiene mucho mérito. Pero que haya un compañero que sepa anticiparse a ese momento en que otro compañero vaya a robar el balón, para salir ya corriendo en el contragolpe, es un doble filo que ningún rival puede aguantar. Por eso este binomio está realizando estragos a los ataques de cualquier oponente.

Con la entrada de Antoine Diot, el partido se estabiliza (15-8), con Boris Diaw intentando monopolizar y dirigir el juego galo, repartiendo coherencia entre sus compañeros. Nicolas Batum parece salir bien de los bloqueos y logra anotar lo que un generoso esfuerzo defensivo de Navarro le denegaba en los primeros minutos, Diot colabora en suspensiones tras aprovechar los bloqueos y ellos consiguen empatar el encuentro a 19 y la numerosa hinchada francesa celebrándolo en las gradas. La guinda al final del primer cuarto fue un increíble -como pocos- triples que hayamos visto de Juan Carlos Navarro, que con 7 décimas restantes en el electrónico a un saque de banda, logró en una mecánica de tiro supersónica, en carrera y moviéndose, un triple que logró el estallido de todo el Municipal de Deportes, así como el 22-19 para cerrar los primeros 10 minutos.

Aunque Navarro, como buen depredador, oliera la sangre con la entrada en el segundo cuarto de Edwin Jackson para marcarle, y lo primero que hace es anotar otro triple, Francia muestra sus poderes. Heurtel más calmado que en los primeros instantes, se transforma en un peligro aprovechando bloqueos, mientras que sorprendentemente, la pareja interior de banquillo Pietrus-Gobert, jugando entre ellos y dándose buenos pases, logran dos asistencias del primero para dos mates consecutivos del segundo y colocar un 31-28 en el marcador. Juan Antonio Orenga decide instalar una defensa zonal con los casi permanentes tres hombres pequeños en pista (Llull oficiaba como teórico “3”) para frenar su bloqueo y continuación entre otras estrategias y por primera vez en el campeonato, utilizando a José Calderón como único base en pista. Y tal zona surte efecto porque se vuelven a robar balones y salir corriendo y lograr canastas de mérito, motivo de alegría para olvidar una técnica que señalaron a Pau Gasol que encrespó por momentos a los españoles -a los de la grada, los que más-. Así que, con la defensa mejor ajustada, se llegó al descanso con 44-34 en el marcador y la sensación que, si España estaba realizando un muy notable partido, los franceses habían mostrado una diversidad de armas muy meritorio, aunque ello significase que fuesen 10 puntos por debajo.

Vuelvo a repetir, como sucedió en el choque ante Brasil, que los jugadores españoles tienen hambre y que las victorias no les sacian en absoluto para rebajar la agresividad con la que saltan a pista. Viéndoles en directo se es muy consciente que ellos ven esta Copa del Mundo como una oportunidad única de marcar para siempre un evento en sus vidas y en la de los aficionados, no escatimando esfuerzos por ganar. Se les ve en sus gestos, en su manera de comunicarse, de disculparse, de animarse. Este grupo está muy a lo que está, sin divismos ni victorias “a priori”. Y lo mostraron en el inicio de la 2ª parte.

Volvieron a forzar la máquina defensiva, se robaron balones nuevamente ante el temor rival de nuestros pívots y se culminaron en contragolpes. Uno de ellos de Sergio Llull, con el que España se despega por primera vez con ventajas importantes (52-36) y obliga a Collet a solicitar de forma precipitada un tiempo muerto a falta de 07:48. Otra alegría que se llevan los españoles es ver la reactivación de un componente del plantel como Sergio Llull, desubicado en la preparación, sin encontrar su sitio, forzado a quedar como un tirador irregular y entre el cuerpo técnico y los compañeros, le han dado ese marchamo de pilar fundamental en nuestro juego rápido. Un arma más a sumar.

El momento culminante del tercer cuarto llegó con una excelente jugada de Juan Carlos Navarro que tras pasarse el balón por detrás de la espalda para irse de su hombre, decide pasar el balón a Pau Gasol en las cercanías de la canasta, que en su intento de lanzar una suspensión y viendo que iría muy forzado, rectifica en el aire y deja un maravilloso balón muerto en el aire, que se traduce en pase porque Marc lo recoge en el salto para anotar una fantástica canasta dejándolo suavemente en la cesta, convirtiendo el 54-40. La fantasía en busca de la efectividad parece inherente en este grupo de jugadores. Con Pau en el banquillo en los últimos minutos y Marc Gasol repartiendo el juego por España, se llega al final del tercer cuarto con 65-50.

Y para finalizar bien el último acto, nuestro Equipo Nacional vuelve a salir en tromba en el último cuarto, culminando con un tapón de Marc Gasol, un contragolpe y asistencia de Llull para una suspensión de seis metros y medio de Navarro, un 72-54 que ratifica que la victoria española volverá a ser cómoda ante uno de los claros aspirantes a medalla. No solamente eso, sino que ante dos aspirantes al metal (Brasil y Francia), existen unas diferencias abismales. Y eso hay que tenerlo en cuenta. Navarro contesta con una excelente acción a un triple de su defensor, Evan Fournier, así como Ibaka palmea un triple de Calderón (80-59), que seguía añadiendo confeti a la fiesta española para lograr el definitivo 88-64.

Notable defensa, con variantes en la zona y sobre todo en individual, donde a los rivales se les hace pasar por el bosque tenebroso de nuestros hombres interiores en la zona, allá donde no hay salida (Lauvergne estaba desesperado ante el número de tapones y tiros incómodos). Y es que seguimos manteniendo que en la zona española, es casi imposible anotar una canasta, que el ejercicio de los pases exteriores está muy coartado por los brazos de Ricky Rubio y Rudy Fernández y en ataque, la diversidad de oportunidades de todos, añadido al talento y el enorme espíritu que ponen, logran la recreación de un baloncesto casi perfecto, un baloncesto que difícilmente se logra ver en directo de forma habitual y del que nos enorgullecemos. El baloncesto de la Selección Española que tiene claro que esta es la manera y ninguna otra, para llegar a lo más alto en Madrid.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO