ARTÍCULO: ¿MOSTRÓ TURQUÍA EL CAMINO?

ARTÍCULO: ¿MOSTRÓ TURQUÍA EL CAMINO?

Antonio Rodríguez

Fueron tres cuartos manteniendo al equipo de Estados Unidos a raya con el marcador igualado. Turquía supo competir frente a los hombres de Mike Krzyzewski, se fueron por delante en el marcador por 5 puntos al descanso (40-35), cedieron algo en el tercer cuarto, sin perder la igualdad, eso sí, y les faltó no encajar en el inicio del último cuarto un parcial con el que de repente se vieron 15 puntos por debajo. Los estadounidenses acabaron ganando holgados (98-77), algo que no hace justicia al transcurso de su choque. Y ahora nos preguntamos, ¿mostró Turquía el camino?

En realidad, lo que sí hizo fue mostrar uno de los caminos para derrotarles. Camino, por cierto, que ya nos suena un poco. El binomio Arslan-Asik pudiera ser sustituido perfectamente por Papaloukas-Schortsianitis y ya nos va sonando el cuento. Turquía demostró que con habilidad en el pick&roll central, con rapidez, buenas manos y sobre todo, que no haya dudas, se les sigue haciendo daño. Es asombroso cómo una jugada tan habitual en su liga les pueda hacer tanto daño. Pues así fue.

Trasladándolo a nuestra Selección, España está jugando a otra cosa en ataque. En el apoyo entre los pívots, el juego al poste, sea “palo alto” o “palo bajo” (como le gustaba definir a Manel Comas) y crear desde ahí ventajas. Es otra opción muy válida y sensata, entre otras razones porque desde ahí es donde España tiene más dominio frente a ellos. Pero que Turquía, cual bandera en la luna, clavaron el cartel de quedó la señal de “por aquí”. Y la fidelidad y preponderancia como alternativa se agudiza cuando vimos que intentar otras cosas, como irse en uno contra uno del defensor y doblar el balón a un exterior, es una locura ante las manos tan rápidas que ellos tienen, que suelen ser balones perdidos y contragolpes transformados en dos puntos.

Un 8/22 en lanzamientos de tres para USA, un equipo con los tiradores de élite que poseen, aún nos parece muy escaso. No estuvieron muy acertados en tal faceta, aunque meterlas, las meten, al margen que en el segundo cuarto demostraron una relajación defensiva -que debe ser el cheque para el título en ellos-, que deslució su glamour y encendió la mala cara de su entrenador, coach “K”. Intensidad como tal por momentos, no hubo mucha. Salvo Kenneth Faried.

Nos vemos obligados en destacar la salvedad de Kenneth Faried, que se marcó un destacadísimo partido, con 22 puntos, 8/11 en tiros de campo, 8 rebotes, y marcando a jugadores que en ocasiones le sacaban una cabeza. Faried es la clara demostración que para este tipo de plantillas, la cuestión es que hay que hacer equipo. Y un tener un jugador tan sacrificado, tan hiperactivo en defensa, con esa movilidad, capaz de capturar rebotes, ganar posiciones, saltar en ayuda a las defensas a la velocidad que lo hace él…si él juega así, tendrán que hacer los demás exactamente lo mismo. Desde el sacrificio, muestra liderazgo.

A propósito, es curioso cómo los mejores minutos turcos, los de mayor contención a los yankees, venían de la mano de Arslan y Ogur Savas, con este último bajo canasta, que a pesar de su limitada movilidad (máxime si la comparamos con la de Asik), mantuvo la pintura más segura de anotarles en las cercanías del aro que con cualquier otro compañero. Es otra pista que en eso, nuestros pívots, lo tienen más que grabado. Por lo tanto, ¿enseñó Turquía el camino? Pues una de las opciones, sí. Para otros equipos de características parecidas, pudiera ser receta útil.