Disfrutemos, que es lo que toca

Disfrutemos, que es lo que toca
Nikola Mirotic

Antonio Rodríguez

Preferíamos que pasasen unos días para tratar este tema en Endesa Basket Lover. El pasado sábado se disparaban los rumores con aires de confirmación del fichaje de Nikola Mirotic por el F.C. Barcelona. Porque cuando la mecha prendía desde el otro lado del charco (en este caso el analista estadounidense Shams Charania), parecía vislumbrar chisporroteos de certeza. Aún no se ha confirmado nada y desde el club azulgrana se niegan a hablar del asunto hasta una futura/posible concreción. Sea como fuere, estructuras del baloncesto, tanto en Estados Unidos como en Europa (y no digamos en España), se han removido desde su base. Que un jugador de 28 años, que disfrute de 27 minutos por encuentro y anote 15,2 puntos de promedio, decida no seguir en la NBA, la competición que aúna los mejores jugadores del mundo, tiraba de hilos de extrañeza surcando todo el Atlántico.

 

A tal extrañeza deportiva, rápidamente saltaron las dudas económicas. Alguien que cobrada doce millones y medio de dólares en los Milwaukee Bucks, ¿cuánto se le debe pagar para su vuelta a España? Y aquí sale ese arrebato tan nuestro de elucubrar con mareantes cifras, pensar que al club interesado en sus servicios le puede salir por un pico (aunque los datos numéricos publicados, varían tanto como los de organizadores de una manifestación en contraste con los de la Policía) y que, cómo van a pagar eso, que no es rentable. Ya les digo, una mentalidad muy nuestra. Porque muy nuestro es llegar a poner en mayor valor el ejercicio de hacer de pesimista economista que el mero hecho de pensar que un jugador de la calidad de Nikola Mirotic pueda recalar, de nuevo, en nuestra Liga Endesa.

 

Entendemos que los aficionados de los rivales más enconados del propio interesado -resaltamos que, oficialmente al día de hoy y hasta que no oficialicen concreción alguna, solamente hay interés por parte de los azulgranas- puedan unirse en esa tarea común de enojarse colectivamente. ¿Sabían que, durante la noche del sábado, la palabra “Tomic” fue trending topic a nivel nacional durante una hora y treinta y cinco minutos? El mensaje y los deseos de muchos madridistas, heridos por el pasado blanco de Mirotic, se canalizaban en la figura del hoy pívot barcelonista. Va en su papel y en su corazoncito. Sin embargo, entendemos menos que por encima de tales sentimientos deportivos ilusión/odio en definitiva, la expectación por ver alguien así en nuestras pistas con sus condicionantes y su calidad, tenga como primera reacción la faena de ponerse los manguitos, hacer de contable delante de una mesa y libros de cálculo y sacar conclusiones de inviabilidad.

Mirotic

Los dos clubes de fútbol con secciones de baloncesto en nuestra competición, pueden permitirse tales cantidades, porque tienen ese respaldo detrás. Ellos manejan cifras mareantes con las transacciones entre estrellas de fútbol en el mercado, para engordar glorias en sus planteles. Si esta operación suena a cifra futbolera, da igual, porque sería una más. Si el presupuesto -y las pérdidas- de la sección de baloncesto se disparan, lo tendrán más que valorado. Pero si el Real Madrid decide contestar, interesándose por otra estrella del firmamento cestista, claro que se lo puede permitir. Y si decidiesen hacerlo, sería como en el caso de Mirotic, otro alegrón mayúsculo, por la calidad que pudiese aquí aterrizar. Según la publicación Businessinsider.com, tomando a Eurosport como referencia, Leo Messi tiene un contrato de 70 millones de euros por temporada. Lo de Mirotic, se lo pueden permitir, sean cuales sean las cifras.

 

Los clubes de fútbol asumen que su sección de baloncesto es deficitaria, año tras año. Y lo que hay en juego es el prestigio de ir ganando en diferentes secciones lo máximo posible. Y el salto a estos dineros, lo da la exigencia por ganar. Y otros clubes -solamente de baloncesto- cuando han conocido esa exigencia y querer subirse a ese carro, han actuado de idéntica manera. Cuando se han visto con capacidad para generar dinero, preferentemente vía patrocinadores, su actuación ha sido similar. Que el Joventut fue dos veces consecutivas campeón de liga (1991 y 1992) con una plantilla equiparable a las del Madrid y Barça, a base de talonario, cuyo ejercicio contable salía sin pérdidas, sustentados en un poderoso sponsor (Montigalá). Los aromas por ser competitivos y poder ganar, también los tuvieron Tau Cerámica, Valencia Basket y Unicaja en la primera década de nuestro siglo y un pelín después, Bilbao Basket. Sus problemas, en mayor o menor medida, llegaron cuando el sponsor flaqueaba o cambiaba su ampulosidad. Ahí sí entra el colchón de pertenecer a un club de fútbol. También se dieron cuenta que, con mejor gestión y menos caudales, los resultados deportivos seguían siendo parecidos.

 

La cúpula azulgrana, cuando decidió por pensar en la fuerte apuesta de Nikola Mirotic, asumirían el coste económico, suponemos. Y también añadieron en su elección, ese ‘toque’ de cara al eterno rival, que tan bien ejemplificaron Alfredo Landa y José Sacristán en la obra maestra, “La vaquilla”: “Les quitamos el toro, lo guisamos con patatas, se lo damos a la tropa … y aparte de joderles la fiesta, ponemos la moral de nuestra tropa a prueba de obuses”. Tan castizo y exagerado en la película, tan verídicas las pinceladas que debió haber en poner el ojo en Mirotic. Históricamente, ha formado parte del deporte.

 

Como aficionados, la primera motivación es la de disfrutar de un jugador así. El hispano-montenegrino ha mejorado de tal manera su rango de tiro, que es asombroso a qué distancia y con qué certeza anotaba triples en la NBA. De esa capacidad, es la que queremos disfrutar y verlo en directo en nuestras pistas. Y si el Real Madrid decide dar un golpe de efecto, fantástico. Y si se pueden oír rumores en torno a Valencia Basket, Baskonia, Unicaja… o cualquier otro (porque lo de Kyle Singler por los obradoiristas, nos pareció y nos sigue pareciendo un lujazo) y cuajan, encantados por ello. Porque no somos contables de nadie y sí aficionados que pretendemos ver el mejor espectáculo posible. Por ello, siempre nos saldrá la mejor de nuestras sonrisas a nuevas caras que aporten esa pizca de mayor “honorabilidad” a nuestra Liga Endesa.