ARTÍCULO: CRONICA ESPAÑA 91-54 EGIPTO

ARTÍCULO: CRONICA ESPAÑA 91-54 EGIPTO

Antonio Rodríguez

Granada inspira. Al equipo y a la afición. Y se lo toman como una fiesta. Un gaitero con la sinfonía del “A por ellos”, un ilustre espontáneo corriendo por todo el graderío ondeando una bandera de España al clamor de los presentes…todo son ovaciones para quien haga acrecentar la sensación de diversión. Ni Irán ni Egipto han sido rivales como para que el partido que se iba convirtiendo en probaturas, tuviesen la tensión necesaria, sobre todo a partir de la segunda mitad.

La primera imagen debe contar, al menos en una Copa del Mundo disputado en España. Y así que los hombres importantes en el primer test frente a Irán, sobre todo Pau Gasol, disfrutara de minutos, los suficientes como para acabar con 33 puntos en su casillero. Es Pau Gasol, es la Selección Española y asentir que la hora de la verdad ha comenzado aunque los rivales hagan parecer que la preparación aún se puede alargar.

Sin embargo, ramalazos de buen juego del base iraní Kamrani junto al segundo tiempo de un señor que, aún siendo bastante estático, sabe jugar muy bien al baloncesto, como Hamed Haddadi, al menos pusieron algo de color en el emparejamiento tan desigual. Frente a Egipto, ni tan siquiera eso. España amplió más el recreo para ser incluso un constante entrenamiento de contragolpe en los segundos 20 minutos. Sobre el guión escrito de los primeros minutos con permanentes balones interiores para los hermanos Gasol, buscando que ganen con facilidad las posiciones, junto a Ricky Rubio, Rudy Fernández y Juan Carlos Navarro, que fueron los titulares, España volvió a afianzar sus pilares, independientemente del rival. La zona debe ser del equiipo español.

Tan a pies juntillas fue el seguimiento al guión expuesto, que con 15-2 en el marcador, el entrenador egipcio Abouelkhir, se vio en la obligación de solicitar su primer tiempo muerto, a falta de 05:06 al final del primer cuarto. Ante Egipto, 15 puntos no era lo más llamativo, sino el naufragio de los 2 puntps de los africanos, traducidos en una tremenda incertidumbre, innumerables dudas en los ataques egipcios de “ahora voy al corte, pero me quedo y retrocedo”, de “bloquear pero no lo hago” o incluso de “yo me voy a la esquinita y ya me llegará el balón” al ralentí, dando la espalda a un balón que estaba dirigiendo su base. Muy caótico. La cosa sigue aumentando en 22-6 cuando Serge Ibaka ingresa en pista por primera vez (con una atronadora ovación del pabellón) y se finalizó con 26-10 el primer período.

Ante esta facilidad, se podía caer en el problema de aflojar la intensidad defensiva, porque pudiera cundir cierta y lógica apatía/aburrimiento, sobre todo en ataque. Y aunque se pretendiese evitar, se entró en entró en esa especie de ligero sopor, porque cortando los egipcios el juego con faltas, tampoco ayudaba mucho. Para enmendar el camino -que no el resultado, que seguía siendo muy favorable-, los hombres dirigidos por Juan Antonio Orenga tenían que divertirse y correr. Y así, con buena defensa en los pick&roll, se logró interceptar algunos pases y correr. Y que jugadores como Llull recuperaran la sonrisa tras errores iniciales en suspensiones, poder ser partícipe también del festín culminando contragolpes.

Al descanso se llegó con el más que elocuente 42-24. Sin embargo, viendo estadísticas al medio tiempo, vemos que los porcentajes de tiro gustan algo menos que el resultado. Que con Egipto se hubiese lanzado un 38% en tiros de campo, estropeado sobre todo por el 2/13 en triples, seguía dando para rascarse el cogote. Y es que, exceptuando el 8/15 de los hermanos Gasol y Serge Ibaka (que ya había comenzado su exhibición de altos vuelos, con 2 mates), el resto tenía un discretísimo 7/24.

En la segunda parte, vuelta a aprovechar la superioridad física, con Serge Ibaka culminando continuaciones a los bloqueos con un mate, y otro, y otro. A estas alturas de primeros minutos tras la reanudación, ya llevaba cinco y el respetable casi ovacionándole cual torero (18 puntos, 8/12 en tiros de campo y 8 rebotes, el mejor de los nuestros). Serge, además, fue importante en la defensa, no sólo por sus tapones, sino también ayudando con la presión a forzar a sus bases rivales a ir hasta la banda para que dieran los pases desde ahí, en su afán de buscar el centro. En esta trampa cayeron una y otra vez, pues se robaba el balón y se tenía todo el campo abierto para culminan el contragolpe. Y cuando la situación era reiterativa, prácticamente se tomó el encuentro como un ampliado ejercicio de contragolpe de un entrenamiento entre todos los nuestros, que se recreaban en pasarse el balón unos a otros, buscando la fantasía en las acciones. El Municipal de Deportes de Granada (que hay que decir que tiene una gran afluencia de público, incluso en los encuentros donde no juega España, con más de 4000 espectadores en el descafeinado Brasil-Irán, por ejemplo) se encontraba levitando en una nube donde pretendía el “más difícil” entre sus ídolos.

Cuando tocaba estático, Serge Ibaka continuaba el bloqueo y recibía. Siempre recibía. Es más alto, más fuerte y más rápido que cualquier rival. Y por mucho énfasis que pusieran en su defensa, sus caras de desesperación eran elocuentes. Con tal festín, 64-37 al final del tercer cuarto y a cerrar el choque con las mismas sensaciones.

Y a bien que las hubo, porque si llegamos a un momento que llegaron a ponerse a 20 puntos, 66-46, en los últimos minutos tocaba apretar el acelerador y ahí fue cuando cayó una riada de puntos que tampoco ellos esperaban. Desde ese momento, el parcial fe 25-8. Juan Antonio Orenga sacó a Alex Abrines que no quiso ser menos y anotó dos triples y dejó para la galería un extraordinario mate, ante el intento de tapón rival. Para enmarcar también otro mate de Víctor Claver en “alley-oop” a una mano. Y en definitiva, dejar la pieza en el museo de esta Copa del Mundo, con un resultado final de 91-54.

Finalizado el tiempo de “transición”, a partir de ahora llega la verdadera hora de la Selección Española. Mañana, Brasil, los mismos que nos ganaron en los Juegos Olímpicos de Londres hace dos años. Los que poseen el mejor juego interior, junto a España, de toda la Copa del Mundo. Los que se han mostrado contundentes, más que brillantes incluso, para sacar adelante el primer partido frente a Francia y con pocas alegrías frente a Irán. Un equipo duro entrenado por un excelente seleccionador, el argentino Rubén Magnano. Llega la hora de la verdad.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO