ARTÍCULO: CRÓNICA ESPAÑA 86-53 ARGENTINA

ARTÍCULO: CRÓNICA ESPAÑA 86-53 ARGENTINA

Antonio Rodríguez

Recuerdo haber hablado con mi buen amigo, el periodista Juanjo Martín, tras el debut de la Selección Española en A Coruña, un poco tosco por momentos, con falta de ritmo, que hiciésemos un ejercicio de memoria y pensásemos en la preparación del equipo diez años atrás. En aquellos encuentros en los que barríamos a los rivales por 50 puntos de diferencia, poniendo un ritmo frenético, inaguantable para cualquiera, llegaban a asustar incluso a sus propios aficionados. Esa superioridad no parecía ser sana. Aquellos jugadores (muchos en el Equipo Nacional hoy día), Calderón, Rudy, Navarro, Felipe, Pau, contaban con 10 años menos y un hambre por conseguir títulos tremendos. E iban como motos y ganaban por 40 ó 50 puntos de diferencia a Puerto Rico y Brasil en Alicante, por poner un ejemplo.

Aquellas piernas ya tienen 10 años y 125328 saltos más cada una que en aquellas tardes preparando unos Juegos Olímpicos en Atenas -que dicho sea de paso, aquellas exhibiciones se vieron refrendadas luego en el torneo olímpico con un desenlace tan agrio-. Y los cuerpos, lógicamente no son los mismos. A los actuales, hay que acondicionarles y aunque están más “resabiaos”, ese tratamiento lleva más tiempo. Es como el vehículo con el que estamos yendo al trabajo durante los últimos 10 años. Que el pobre lo pasa un poco peor con las heladas de los inviernos, pero una vez puesto en marcha, ya se sabe el camino y casi va solo. Y eso les pasa a los nuestros: que una vez depuradas las bujías y tras un par o tres de rugidos, ya se conocen el camino…hacia el éxito.

Anoche se celebró el último encuentro de preparación de la Selección Nacional, en un abarrotado Palacio de los Deportes madrileño, con presencia Real -porque es muy divertido ver a estos chicos-, y casi puesta de largo en la capital, como broche y cierre a este periplo. Y exactamente este periplo es el que ha servido para hacer rugir su propio motor, jugar con comodidad, soltura…como ellos saben en definitiva y acabar barriendo a la selección de Argentina, en teoría, la más complicada de este calendario de ruta de puesta a punto, por un contundente 86-53.

Creo firmemente que los jugadores de la Selección quisieron brindar lo que realmente saben hacer, dejarse de probaturas y jugar como les sale del cuerpo, conscientes además que la imagen en Badalona, era mejorable. Y se pusieron a correr desde el primer minuto. El juego de los pívots seguía siendo destacado, con Pau Gasol muy brillante (13 puntos y 11 rebotes en 26 minutos), haciendo circular más y mejor el balón y dando opciones a que los exteriores se lucieran. Y hoy, había un tipo con ganas especialmente por hacerlo bien, por sentirse libre y sin queja física alguna, culminando jugadas…pues exactamente como lo hacía 10 años atrás. Juan Carlos Navarro fue la imagen de esa sensación que todo fluía bien, que el 20-5 inicial en el marcador no era una casualidad, que los 15 se respetaban al final del primer cuarto (25-10). Daba gusto verle correr, defender y probar acciones de las que han tenido su rúbrica durante muchos años en su carrera (12 puntos en 22 minutos).

Y luego esa cosa de no ser capaz nadie de anotar en nuestra zona y que aquí, tanto hemos recalcado. Eso de que Pau logre 5 tapones y que acaba hundiendo la moral de los jóvenes e impetuosos pívots argentinos. Que Delía se dio cuenta que este no era su escenario, que Gallizzi y Safar se llevaron unas cuantas lecciones en forma de tapones, de forzarles a hacer lo que ellos no están acostumbrados y que era Herrmann quien lograba aplausos, porque para conseguir una canasta allí, tenía que hacer mucho hincapié.

Mucha alegría dio que, visto el juego de contragolpes ejecutado por los hombres de Juan Antonio Orenga, tipos como Sergio Llull, oscurecidos durante esta preparación, se sintieran cómodos, en su salsa -y más en el Palacio-, recuperando las virtudes que un tipo de su condición puede brindar. Porque eso fue lo que hizo: brindar, por él y por la parroquia. Uno más tachado a la lista de “se necesita recuperar”, ahora toca el turno al acierto de José Calderón, que aún estando cómodo hoy en pista, necesitamos que anote, que provoque faltas y que mejore ese 1/4 de hoy en triples. Lo logrará, seguro. A todo esto, 48-25 al descanso. La Selección Española era un festín para todos, incluidos Felipe Reyes y Rudy Fernández, que fueron los dos componentes del plantel que no se vistieron.

Argentina, a pesar de los parciales en el marcador, mostró raza en los jugadores veteranos y al menos, intentonas por acabar el partido con aspecto de dignidad, la que siempre les acompañó. Prigioni, Nocioni o Herrmann en verdad que dieron una actitud muy positiva a sus jóvenes compañeros, aunque ni Scola ni el resto de jóvenes aspirantes a recoger el testigo, tuviesen el más mínimo acierto (Scola se quedó en 2 puntos, con 1/10 en tiros de campo). Se trata de Argentina, ese equipo con el que tantas y tantas veces se ha jugado a cara de perro. Y para los españoles, si había que ampliar diferencias frente a ellos, aún siendo amistosa la confrontación, pues no se perdía la ocasión: había que hacerlo.

En la segunda mitad, llegó el espectáculo de Serge Ibaka. Y llegó como consecuencia de muchas cosas bien hechas: el imperialismo en la zona y en el rebote, instinto de correr, hacer daño en velocidad y colgar los balones al jugador de origen congoleño, para que los cogiese arriba, arriba y lograse los mates que nos hizo pegar un respingo a todos: 13 puntos en 23 minutos, 8 rebotes y 2 tapones. Pero sobre todo, que el respetable acabase coreando su nombre, totalmente rendidos a la estética de su dominio.

67-41 al final del tercer cuarto y 86-53 para finalizar y entre abrazos y sonrisas, pasar uno a uno a saludar al Rey Felipe VI, en primera fila del palco, que trataba ya a los componentes de la Selección como unos amiguetes con los que ya ha compartido bastante momentos de felicidad como éstos, viendo la familiaridad de los saludos. Y eso siempre se agradece.

España defendió muy bien, cercó la zona (eso que nos puede llevar al cielo del oro), movió el balón con más fluidez, lo invirtió de lado, dio más de los habituales y corrió. O sea, que si tenemos que juzgar el devenir de la Copa del Mundo a tenor de lo visto anoche, lo debiéramos hacer en las mejores condiciones. Pero esto es deporte y por suerte, cada partido es un cuento. Ahora toca unos días más de entrenamiento y que el día 30 llegue Irán y el pistoletazo de salida. Entonces ahí sí que miraremos con lupa, disfrutaremos y sufriremos todos los pasos de nuestro Equipo Nacional. El mismo código que, como día Epi, “cuando les ves, piensas qué alegría, qué facilidad, qué entrega…y luego ganan. Porque tienen todo eso”.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO