ARTÍCULO: CRÓNICA ESPAÑA 82-64 CROACIA

ARTÍCULO: CRÓNICA ESPAÑA 82-64 CROACIA

Antonio Rodríguez

La Selección Española pasó un trago. Un trago difícil de digerir durante 25 minutos cuando el electrónico indicaba un 46-47. Pocos minutos después y con 52-55 en contra, lograron un parcial de 22-2 para despegarse con un ya claro 74-57. Primera lectura: jugar 40 minutos a nuestro Equipo Nacional son muchos minutos. Se pueden hacer eternos para cualquier rival. “Molto longo” que diría Juanito utilizando el símil futbolero. Cierto es que Croacia algo bajó los brazos en el último cuarto, pero todo vino como consecuencia de buena defensa, forzar los tiros a los croatas con mucha mayor incomodidad y tener más mordiente y claridad en ataque. A pesar de ese marcador, el partido fue el primero en el que nos pusieron en un brete durante esos 25 minutos. Y como este combinado aspira a lograr la medalla de oro, tiene la obligación de mejorar y corregir los defectos que padeció en ese periplo, porque se pueden acusar para las grandes citas. Estoy convencido que en ello están.

Estos croatas son otra cosa

Se inició el partido y los primeros tintes fueron los de la exhibición en los arranques de los días previos. Un triple de Rudy Fernández contra tabla desde una esquina y una gran asistencia de Ricky Rubio por detrás de la espalda para el mate de Pau Gasol, fueron las dos primeras canastas y las dos primeras grandes acciones de los “hijos pródigos” de Badalona, Rudy&Ricky. Quizás pudo ser el ambiente festivo del escenario (daba gusto el aspecto de las gradas del Olimpic, totalmente abarrotadas de unos aficionados entregados a la Selección Española, a la que animaron, vibraron y sufrieron en cada una de sus acciones), quizás cierta confianza tras abrir de esta manera tan brillante la botella, se pudiera pensar que tocaba otro plácido partido cargado de buen juego. El hecho es que nuestros representantes se relajaron y fue elocuente en defensa. No se llegaba a los tiros croatas y se miraban unos a otros. Los Pau Gasol, Marc Gasol, Rudy Fernández, Sergio Llull y Ricky Rubio -nuestro quinteto titular-, veían que los croatas - que comenzaron con Oliver Lafayette, Krunoslav Simon, Bojan Bogdanovic, Dario Saric y Ante Tomic- eran otra cosa.

  • Croacia tuvo una excelente movilidad con el balón. Aprovechando y usando como referencia a Ante Tomic, daban un pase, dos pases más hacia sus tiradores, con lo que abrían el campo y quedaban totalmente solos. Bojan Bogdanovic fue el más beneficiado a nivel estadístico, con 11 puntos en los primeros 10 minutos, un martillo pilón de muñequita linda. Si las rotaciones defensivas de los hombres dirigidos por Juan Antonio Orenga llegaban a duras penas en la zona, usando los cambios en los hombres que hemos comentado estos días, sólo que un poco más lentos, a un pase más de los de Repesa, ya sí que no se llegaba o se hacía tarde. Fue Bogdanovic, fue Simon y también se unió el talentoso Luka Babic con suspensiones exteriores a las que no dábamos argumentos defensivos.
  • En ataque el juego no pintaba mejor. Cuando se intentó basar -como siempre- en el juego entre los pívots españoles, Croacia mostró una defensa cargada sobre la zona, extremadamente cerrada, en la que no había espacios para maniobrar. Hasta el punto que para que hubiese algo de espacio a un pase entre pívots, Pau Gasol tuvo que salir a la línea de tres y recibir el pase de su hermano Marc. En aquella lata, no había manera.
  • A eso sumemos el afán de Ricky Rubio y Rudy Fernández por intentar penetrar y doblar balones. En vez de lograr algo positivo, sobrecargaban aún más de hombres la zona y la circulación ya era imposible. A la salida de los bloqueos de nuestros sistemas, se pretendía entrar. A quien lo intentase, las instrucciones de Repesa se ejecutaron a la perfección: había que cerrar a ese hombre y que nunca diera el pase. Hasta cuatro jugadores lo hicieron, incluso olvidándose de sus marcas y rodearle de brazos. Algo arriesgado, pero les salió muy bien, puesto que comenzó nuestro rosario de pérdidas de balón (se cuidó muy poco su posesión en la primera mitad).


Los primeros problemas en la gira

A España parecía entrarles prisas en ataque, lanzando al segundo pase como mucho. Y resultaba paradójico, porque enfrente teníamos a unos rivales que estaban ejecutando exactamente lo que los nuestros necesitaban.

  • En esa situación de colapso en la zona rival, se debiera entender que con los pívots que tenemos, estos pasadores-maravilla, se les debiera usar más en situaciones concretas -ésta fue una de ellas- para jugar entre ellos, sacar el balón fuera, invertirlo, y darle una circulación correcta para que alguno de los exteriores, ya sea en suspensión o entrando a canasta, tuviesen la vida más fácil.
  • Por contra, intentar entrar a canasta tras un pick&roll o a la salida de un bloqueo con tan sólo un pase, llegó a ser contraproducente. El caso es que en los tiempos muertos se recalcaba más circulación, se advertía sobre la defensa a qué pívots había que salir a puntear descaradamente y con quien no eran necesarias las ayudas, más bien fiarlo al uno contra uno. Muestra que hubo una mezcla de desconcentración y desacierto en la pista que dio lugar por primera vez, al parcial en contra en el primer y segundo cuarto de esta gira (18-20 y 38-40), que redondeado con un triple de Krunoslav Simon sobre la bocina del descanso, dejó frío y silencioso el Olimpic (su único momento).
  • El desacierto en los triples sigue. En los minutos problemáticos -en los primeros 25 minutos-, el porcentaje era de 5/20. Mala cosa. Me gustaría recalcar los 19 que se lanzaron en la primera mitad, que con la falta de puntería evidente, opino que fueron excesivos. En el segundo cuarto, en mitad de la fobia por no poder sacar partido interior, se llegaron a lanzar 7 triples en 7 tiros consecutivos (uno sólo convertido por Sergio Llull). Siendo conscientes que hay días en que no entran y el añadido de lanzarlos con muchas prisas tampoco ayuda, fueron excesivos.

Con el descanso se aclaran ideas, se cambia el guión

Lo mejor que pudo pasar a nuestro Equipo Nacional, fue el descanso. Se salió del vestuario con mucha más agresividad y aunque Croacia realizó su mejor baloncesto en esta reanudación, sus canastas sí que fueron por verdadero mérito y talento, porque la defensa había mejorado muchísimo. Al margen que Ricky Rubio intentó acelerar el tempo, incidiendo en correr más, aunque sin mucho éxito tampoco. Aunque ya una primera premisa se había conseguido: con Pau Gasol y Serge Ibaka asegurando nuestra canasta, había una parte importante ganada.

Minuto 25. Exactamente a falta de 04:47 para el final del tercer cuarto: 46-47. El Olimpic se rompe las manos en aplaudir la entrada de uno de los jugadores al que Badalona siente un cariño más sincero y especial, entre otras cosas porque no es de la tierra: Sergio Rodríguez se incorpora por primera vez al partido. Y el “Chacho” dio con la tecla en ataque. Sergio, un fenómeno del dos contra dos, de entrar a canasta, vio claro que eso era precisamente lo que no tenía que hacer. Que había que dejar espacio a los hombres grandes. Comenzó a distribuir, a surtir de balones en las esquinas a nuestros aleros, a abrir el campo, a que nuestros pívots hiciesen su trabajo. Y si debía de anotar, lo hizo por primera vez con una suspensión a 6 metros, pero nada de acercarse a terreno de otros, o sea, la zona. Bueno, sí: lo hizo en dos acciones de maestro. El “Chacho” es capaz de entrar a canasta, desviarse hacia un lado -preferencialmente la derecha- hasta el punto de no pisar la zona y dar un pase medido a un tío que esté a un metro de la canasta, con la facilidad de doblar un balón bajo el aro. La diferencia es clara: muevo defensa y encima me creo un espacio de unos tres metros para dar un pase en condiciones. Que nos deleites por muchas más veces, don Sergio.

Y lo que vino a continuación, fueron las consecuencias de lo expuesto tras el descanso. Que los croatas -también es cierto que bajaron los brazos- anotaron 7 puntos en el último cuarto, agobiados por la falta de acierto y la defensa española en el último periplo de juego, donde ya no contaron con Bogdanovic o Tomic, y aunque pusieron voluntad, evidenciaron que 40 minutos frente a la Selección, son muchos minutos para jugarles de tú a tú. Pero nadie les quita su gran imagen de esos 25 primeros minutos.

Y así acabó el partido. Con el comentado 82-64, recordando que no se vistieron de corto ni Felipe Reyes -se notó- ni Alex Abrines, con su dolencia en el brazo que le ha impedido disputar un sólo segundo de esta preparación. Y con el convencimiento que con nuestros pívots, que consiguen 10 rebotes más que el rival y que fuerzan faltas hasta lograr que España lanzase la friolera de 43 tiros libres, se tiene un colchón importante. Pero hay que trabajar en la paciencia en ataque, en el tiro exterior y en las rotaciones defensivas para marcar a hombres exteriores, que los estadounidenses en eso, no se les puede dejar ni una décima de segundo libres, que esos matan de verdad. Y que no olvidemos que estamos en preparación. Si hay jugadores o jugadas que no funcionan en momentos puntuales, hay que seguir insistiendo incluso, hasta que salga, porque precisamente eso: estamos en fase de preparación. Hoy, siguiente capítulo. Ucrania será el exámen.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO