Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'El epílogo' (Cap 10)

Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'El epílogo' (Cap 10)
Porque Badalona es cuna del baloncesto.

Antonio Rodríguez

Desde aquel recibimiento de Badalona a sus héroes, desde aquel pasillo del Cáceres, a los campeones de Europa previo al enfrentamiento de cuartos de final de liga, desde aquel “baloncesto en Badalona es una forma de cómo vivir” de Zeljko Obradovic desde el balcón del ayuntamiento, ya nada fue igual allí. Como bien dicen sus aficionados, era ir por las calles al colegio, cruzarte con la gente y sonreír. Porque sí. Ver a los jóvenes valores de la Penya con las bolsas deportivas, andando por la calle, como Dani García o César Sanmartín, camino del pabellón para un nuevo entrenamiento, mezclados entre la gente, era una sensación de mayor comunión entre todos. Verdinegros de bandera a verdinegros de camiseta. Todos ellos, CAMPEONES DE EUROPA.

7Up Joventut, campeón de Europa 

Ante tanto pasillo, ante tanta celebración (y las cabezas afeitadas a modo de promesa de Juanan Morales y Tomás Jofresa), 7Up Joventut lo pasó mal ante el Cáceres el primer día (68-66), aunque se clasificaron 2-0 para semifinales, donde les esperaba el F.C. Barcelona. Los azulgranas, con más rotaciones, en el mejor momento de la temporada, les derrotaron en el total de la eliminatoria por 3-2, teniendo el factor cancha a favor. Sin embargo, tras los dos choques perdidos iniciales en el Palau Sant Jordi, este 7Up Joventut no podía despedirse de un año tan especial, del año en el que fueron campeones de Europa, sin ofrecer la última victoria a su afición en el último partido en casa. 88-76 y 90-87 fueron los resultados en el tercer y cuarto encuentro de la eliminatoria en el Olimpic de Badalona, con un Mike Smith renacido, (22 y 23 puntos respectivamente), volando como nunca y un Dyron Nix mostrando su excelsa calidad. Dijeron adiós a la gloriosa temporada 93-94 con una derrota en el quinto choque de estas semifinales (76-66) en Montjuic.

La euforia en el vestuario. 

Fueron recibidos por sus Majestades los Reyes, en el palacete Albéniz de Barcelona, bajo la sombra de aquel pequeño trofeo de metacrilato. Momento único para un equipo único. Y llegó la hora de las despedidas. De echar el cerrojo a aquel curso 93/94.

Las pataletas de Jordi Villacampa desde el banquillo, por faltas, en Madrid durante el segundo partido de Liga Europea, los dos pequeños saltitos de Tomás Jofresa cada vez que anotaba uno de aquellos triples que parecían trazar el arco iris, la cara de póker de Corny Thompson cada vez que sacaba de forma magistral una falta importante a sus rivales tras anotarles la canasta, como disculpándose en un “es mi trabajo”, o las broncas de Zeljko Obradovic al banquillo (¿las recuerdan?), a jugadores con ojos como platos, los que ni pinchaban ni cortaban en esos momentos, pero que “les mantienen en tensión”, decía el genio serbio, todo ello tuvo su fin.

Dedicada a toda una ciudad... dedicada a este deporte. 

La tesorería de la Penya estaba bajo mínimos, porque los ingresos eran pocos (no sirvió de mucho en ese aspecto el título europeo) y había contratos muy altos. Se debía prescindir de algunos jugadores. El primero, Corny Thompson, que lejos de tomarlo como un desprecio, se despidió de todos sus compañeros y de la junta directiva en una emotiva cena. Adiós al “papi” eterno. Ferrán Martínez regresó al F.C. Barcelona. A Zeljko Obradovic, de los 33 millones de pesetas que cobraba, no se le podían ofrecer más de 21, que el serbio rechazó, aún a su pesar. “Es un momento muy duro para mí y mi familia. Mi hija está en casa llorando, pues no se quiere marchar de aquí. El club me ha explicado la situación y la entiendo, pero un entrenador ganador de la Liga Europea no puede aceptar… Hay cosas que no puedo aceptar. Todo el mundo me ha tratado de maravilla aquí y quiero aprovechar este momento para dar las gracias a todos y especialmente a los jugadores”. Obradovic dejó un legado imborrable en Badalona, tanto como aquellos jugadores que le siguieron contra corriente en muchas ocasiones y que lograron plasmar con su carácter ganador, el éxito en la historia.

Otros tuvieron que ir renegociando a la baja. La situación era crítica y a ello se agarraron. Pero eso ya es otro cuento. Mientras los focos de esta campaña se iban apagando, los del Olimpic seguían encendidos. Allí estaba Miquel Nolis entre otros, con toda su sapiencia y paciencia, enseñando a los niños que se apelotonaban en torno a las canastas, afanosos de agarrar la pelota. Entre aquellos niños estaban Raül López, Alex Mumbrú, Albert Miralles, Sergi Vidal. De entre los más pequeños, ojos abiertos, inmensos, cara despabilada, a la voz de “¡Ricard!” de una madre, que da ánimos. Ricky Rubio fue la continuación. Las luces nunca se apagan en Badalona, ya ven. Jamás.

Capítulo 1: 'A new kid in town'

Capítulo 2: 'Tiempo muerto'

Capítulo 3: 'Llegar a Navidad en un montaña rusa'

Capítulo 4: 'Tocando fondo'

Capítulo 5: 'Una Copa que no sirvió pero ayudó'

Capítulo 6: 'La primera machada'

Capítulo 7: 'La segunda machada'

Capítulo 8: 'De bombarderos y una zona'

Capítulo 9: 'Campeones'

Capítulo 10: 'El epílogo'

Los honores y el pasillo del C.B. Cáceres al campeón de Europa.