Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'Campeones' (Cap 9)

Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'Campeones' (Cap 9)

Antonio Rodríguez

La historia entiende mucho de caprichos. De hecho, marca su curso en numerosas ocasiones con estos guiños. Que el baloncesto nazca como deporte para practicar en interiores, al refugio de largas nevadas, como hermano de postín del football, del béisbol o incluso del hockey, es uno que marcó nuestras vidas. 

Que unos pilotos de las fuerzas aéreas estadounidenses, posaran sus aviones hace más de 90 años en cierta zona europea y mostraran a los nativos las excelencias de un juego llamado baloncesto, hizo que en Lituania se conservaran y fomentasen con su firma, esas enseñanzas hasta un extremo febril en su pequeña república. Que de ciertos condicionantes sociales y económicos, aflorasen jóvenes con talento innato para este deporte, con su no menos febril seguimiento por parte de sus vecinos y convirtieran este deporte en algo especial en Badalona, como un poquito suyo también, es un nuevo gesto del destino. La habilidad de Marcelino Maneja con un balón, no podía salir de otro lugar. El talento puro haciendo cosas impensables hasta ese momento con un cuerpo alto hasta rozar los dos metros, con esa coordinación, en la figura de Enriq Margall, “el Matraco” original, no podía salir de otro lugar. El carácter de un entrenador, Manel Comas, haciendo jugar en la máxima categoría del baloncesto nacional a un niño de 16 años, por mostrar la misma raza y hambre, llamado Jordi Villacampa, sólo se podía fraguar en Badalona. Por eso, es lo que es. Por eso, si los de allí intentan explicarnos qué es el Joventut, la Penya, los de fuera no lograríamos entenderlo en su plena magnitud. A los de fuera, nos fascina, pero no lo entendemos. De ahí, que esa misma fascinación que vio Zeljko Obradovic desde el primer día, algo que le era muy familiar, le cautivase. Y por eso, asumió que allí entenderían lo que hiciese, aunque su filosofía, diametralmente distinta a la badalonesa, chocara. Pero acabarían comprendiéndolo. Porque al fin y al cabo, era baloncesto. Por eso a buen seguro que creyó que, en algún momento de su travesía badalonesa, haría algo grande.

El Joventut de Badalona, campeón de Europa. A sus 67 años de existencia. Campeón de Europa. No hay nada más grande.

Zarko Paspalj, excepcional en la primera parte, agotado en la segunda. 

El 59-57 final, resultado tan parco, aquella final ante Olympiakos tan estrambótica en sus segundos finales, en sus minutos de nervios y desacierto, encierra mucha esencia que no todos lograron entender. Cierto es que fue una final fea en su segunda parte. Sin embargo, hubo muchos matices. Hacer una crónica, sería una más entre mil publicadas en tinta y otras tantas en la red. Así que, y de forma esquematizada, enumeremos esos matices del juego que hicieron que la Penya reinara Europa.

- Todos sabemos ya del día de la final, cuando Zeljko Obradovic llevó a sus jugadores al zoo, a pasar una matinal divertida, a desintoxicarse de tensiones y presiones que atenacen. Es algo que, hoy día, los protagonistas recuerdan con especial cariño. Algo tan sencillo y tan infantil como un zoo. Quizás ese punto era el adecuado.

- Zeljko Obradovic advirtió sobre Olympiakos que a sus pívots, Panagiottis Fassoulas y el afamado pívot ex NBA, Roy Tarpley, no les gustaba salir fuera de la zona a defender. Pero ni por aproximación. Corny Thompson lo sufrió en sus carnes cuando lo intentó. Por eso, iniciaron el partido con una magistral lección de pick&roll con los grandes abriéndose, sobre todo el propio Thompson y Ferrán Martínez, que junto a Rafa Jofresa, lograron los rotos iniciales. Las primeras heridas estaban expuestas. 

- Olympiakos tiene contrastes. Al descaro y al talento de Milan Tomic y Georgios Sigalas anotando, se une la falta de criterio de Roy Tarpley, que con 2.10 y marcado por Thompson, se dedica a lanzar suspensiones a seis metros del aro. Anotó una en sus primeros seis intentos. Tarpley era un jugador con tanto talento que sí, asumía poder ganar la final con su muñeca. Parte de la victoria procedía de forzarle a pensar eso.

- Mike Smith fue el jugador más cohibido de todos. Tuvo una dura papeleta en defensa para marcar a Paspalj, pero en ataque apenas lanzaba. Ni utilizó su explosividad en el uno contra uno, ni lanzaba suspensiones, faceta por la que tanto había destacado en las dos semanas previas a esta final. Pasaba el balón. En la segunda mitad, ya sí, adquirió más confianza. 

Villacampa rompió la racha negativa con un gran triple.

- A la falta de puntos de Smith, a la notable marca defensiva de Sigalas sobre Villacampa, quien lo compensó fue Ferrán Martínez. Culminó una excelente primera parte. Las suspensiones exteriores (en la estrategia ya analizada de forzar a los pívots rivales a que saliesen de la zona), entraban todas, con un triple incluido. Anotó 14 puntos en los primeros 20 minutos (5/7 en tiros de campo, 1/2 en triples). No sólo infalible en ataque, sino que en defensa supo estar físico ante Fassoulas, al que obligaba a tirar un metro más alejado de lo que suele hacerlo. ¿Resultado? 1 de 8 en tiros de campo para el pívot heleno. 

- La lacra fue el rebote ofensivo. Ya se sabía, pero aún así, la triple Fassoulas-Tarpley-Paspalj hizo estragos. Como añadido, impidieron cualquier posibilidad de contragolpe verdinegra. En la segunda parte se realizó un gran esfuerzo por asegurar el tablero propio. Y se logró. 

- Si mencionamos a Paspalj, fue el rey de los primeros 20 minutos. Yéndose de Mike Smith en uno contra uno, reboteando, forzando faltas, en suspensiones cortas… Jugador determinante que anotó 15 puntos en este periplo. 

- ¿El momento más crítico? Un 24-16 en contra. Coincidió con la salida de Tomás Jofresa, que implicaron dos pérdidas consecutivas. Obradovic solicitó tiempo muerto y con la sostenibilidad que daba la defensa (siempre rayando a gran nivel), lograron reducir las diferencias poco a poco, canasta a canasta (repetimos: Ferrán Martínez), y con un triple sobre la bocina de Mike Smith en su primera canasta, se llegaba con empate a 39 al descanso. 

- Todos nos acordamos del tiro libre en modalidad “uno más uno” fallado por Zarko Paspalj a falta de aquellos interminables 4.8 segundos. Ese fue el resultado del agotamiento del alero montenegrino. Paspalj era un fumador empedernido (las malas lenguas hablaban de dos cajetillas diarias consumidas), que años después derivó en un serio aviso en su salud, ayudado de manera importante por esta causa. En lo que respecta a esta final, sin haber recibido ni un segundo de descanso en la primera parte y sin recibir ni uno tampoco en la segunda -algo incomprensible-, esta fue su aportación tras los 15 puntos al descanso, en la continuación, o sea, la segunda mitad: 

  • 2 tiros libres fallados
  • 1 tiro fallado bajo el aro
  • 1 suspensión corta fallada
  • tras un rebote ofensivo, fallo bajo el aro por falta de fuerzas en el salto
  • 2 tiros libres fallados. Importantísimos (53-57 a falta de 03:15)
  • fallo en el tan afamado tiro libre a falta de 4.8 segundos
  • fallo en la suspensión final, a falta de…bueno, con el tiempo ya pasado.

- En los tiros libres a falta de 03:15, previamente cayó al suelo tras provocar la falta. Se quedó unos segundos tumbado. Su respiración era jadeante y su cara, totalmente blanca, mostraban agotamiento. 

- El triple ganador de Corny Thompson vino como consecuencia de un error defensivo de Paspalj que llevaba minutos deambulando por la pista, en el estado siguiente a la fatiga. Mike Smith se fue de él en uno contra uno con enorme facilidad, y cuando iba a encarar el aro, Roy Tarpley, otro que estaba agotado igual, pero que era muy consciente de lo que se jugaba, dejó de agarrar y vigilar a Thompson para cerrar en ayuda, el paso a Smith bajo el aro. Dos pases rápidos…y el triple de Corny ganador, el que pasará a la historia. 

- Apunte algo ventajista, pero lo da la perspectiva del tiempo: el baloncesto europeo estaba cambiando. Las defensas importaban y mucho. La exigencia física había subido varios peldaños por estos requerimientos defensivos. Pero, lo que aún no había dado un paso al frente en paralelismo a esta nueva “biblia defensiva”, eran las rotaciones. Sí, se utilizaban unos ocho jugadores por equipo, pero los hombres de banquillo eran de banquillo y no de rotación. Muchos titulares superaban todavía los 35 minutos de media, algo impensable hoy día. Ese sobreesfuerzo, ese cansancio acumulado, esa exigencia defensiva con pocas rotaciones que acarreaban fatiga, ralentizó el juego hasta extremos nunca vistos. Y fue una dinámica, no algo aislado. Esta final, fue un claro exponente: los jugadores de ambos equipos tenían un agotamiento extremo en los últimos 10 minutos. ¿Quieren un ejemplo? Con un gran robo de Rafa Jofresa y posterior bandeja de Villacampa en contragolpe, se empata el partido a 49 a falta de 12:25 para el final. Léanlo otra vez: 49-49 restando 12:25. El partido finalizó 59-57. Otro parcial: con un triple, Georgios Sigalas alzó el electrónico a un 52-56. Restaban 08:05. Consiguieron 1 punto en todo ese tiempo. 

Tomás Jofresa, siempre concentrado.

- Tomás Jofresa, tan importante el día anterior, disfrutó el título como el que más, porque lo pasó muy mal durante el partido. Al salir en la primera parte, cometió una pérdida de balón no forzada. En la segunda, un absurdo campo atrás que hizo poner a Obradovic las palmas juntas a modo de rezo. Con empate a 49, cruzó un inocente pase por toda la pista y que cortó Tarpley. Se lamentó, se maldijo porque es un campeón y Zeljko tuvo que sustituirlo. Eso sí, le consoló, porque lo necesitaría más adelante. Siendo de justicia, quizás el Joventut no estaría ahí en ese momento si su aportación. 

- El triple de Jordi Villacampa, forzado, a falta de dos minutos. En el estado en el que estaban y con un “double pump”, metería uno de cada diez así. Pero este entró. Aún faltaba mucho, pero supo a gloria (56-57). 

- El tiempo muerto que pidió Obradovic a falta de 01:09 para el final, entre medias de malísimos tiros de sus jugadores y pérdidas de los rivales. Restaban 2 segundos de posesión. Ideó un tiro abierto que realizó Ferrán Martínez en forma de triple. No entró. El rebote fue verdinegro. Ferrán Martínez lanzó de nuevo, un gancho que increíblemente se salió, así como el palmeo de Mike Smith -más increíble todavía-. Sin embargo, el rebote fue para la Penya nuevamente. Restaban 39 segundos. Era el turno de Corny Thompson. “Swish!”

Para los anales, quedarán esos 4.8 segundos en una falta no intencionada de Mike Smith a Paspalj, que vino de perlas. En realidad, se acercaron a los 10 segundos, desde que lanzó el tiro libre, falló, Rafa Jofresa se hizo con el balón en la esquina, lo lanzó al cielo, cayó nevado, lo recogió Tomic, que lanzó un triple, que falló, para que el balón cayera a Paspalj, que volvió a lanzar una suspensión a la media vuelta… Es que fue de locos. Repetimos: casi 10 segundos. El escándalo con el crono al Real Madrid en El Pireo en esa vertiente unilateral de “si anota el rival, es fuera de tiempo” o “el partido no se acaba hasta que no anote Olympiakos” en esa misma temporada, fue una señal, que quedó en eso. No queremos pensar qué hubiese sucedido si Paspalj anota el último tiro. Al año siguiente, a los pobres jugadores del CsKA Moscú, algo les tuvieron que hacer, que en el partido decisivo para jugar la Final Four -el tercero de cuartos de final-, pudieron disponer tan solo de cinco componentes, pues el resto sufría de disentería. La modalidad “parar el crono” tuvo sus efectos dos años después con un tapón de Vrankovic que tal… En fin, historia negra de nuestro baloncesto, que en este caso, no sucedió. 

Badalona se echó a la calle. Dicen que no sabían que había tanta gente en la ciudad. La catarsis de una ciudad al completo. Morales y Tomás Jofresa se afeitaron la cabeza. El resto de aficionados españoles, ahogamos un lamento que ya venía de 1980 y sonaba a rancio.

El Joventut de Badalona, campeón de Europa. Que se dice pronto.

Capítulo 1: 'A new kid in town'

Capítulo 2: 'Tiempo muerto'

Capítulo 3: 'Llegar a Navidad en un montaña rusa'

Capítulo 4: 'Tocando fondo'

Capítulo 5: 'Una Copa que no sirvió pero ayudó'

Capítulo 6: 'La primera machada'

Capítulo 7: 'La segunda machada'

Capítulo 8: 'De bombarderos y una zona'

Capítulo 9: 'Campeones'

Capítulo 10: 'El epílogo'

Tremenda lucha por cada balón en la final.